Me sale del corazón

Siguiendo el consejo de Mariano Rajoy, voy a expresar aquí lo que me sale del corazón. Me sale del corazón anhelar el dejar de ser súbdita para convertirme en ciudadana.

Lo siento, Mariano. Nos invitaste a expresarnos con libertad teniendo en cuenta «eso que sabe todo el mundo». Eso que sabe todo el mundo es que nuestros políticos son una mierda y que la casa real no es más es una familia de personas altas y rubias con muchos privilegios de los que no disfrutamos los que sí trabajamos y pagamos impuestos. Ea.

Artículo en El Azotador de Xochimilco: Un mundo inseguro

Ahí va íntegro mi último artículo en el periódico mexicano El Azotador de Xochimilco.

UN MUNDO INSEGURO

En enero del 2000, durante un largo viaje a México con varias escalas, viví la anécdota perfecta para explicar la diferencia entre la “buena” y la “mala” seguridad en un aeropuerto. Pasando uno de los controles en Londres, Inglaterra, un policía registraba mi bolsa de mano tardando un poquito más de lo habitual. Vi cómo cambiaba su rostro y con un tono muy serio exclamó:

– Señora, lo siento, pero lleva un objeto no permitido.
Mi cara seguro que se puso de color verde, porque rápidamente el agente sonrió mientras sacaba algo de mi bolsa.
– ¡Nos vamos a quedar con su Kit-Kat! – rió, sosteniendo el chocolate en su brillante envoltorio rojo.

Por supuesto, me lo devolvió: había sido su manera de reducir la tensión que flotaba en el ambiente. El agente, y sus compañeros, estaban llevando a cabo un control exhaustivo y eficaz pero sin dejar de ser amable con el pasajero. Al rato comprendí a qué había sido debido: pocos minutos después evacuaron todo el terminal aéreo por amenaza de bomba, que gracias a Dios resultó ser falsa. Mientras caminábamos aprisa por los pasillos, yo pensaba en el policía y recuerdo que me sentía bastante segura: sabía que estaba en buenas manos.

En el siguiente control, en Houston, Texas, la historia fue muy diferente. Los agentes de seguridad privada nos dedicaban, a mí y al resto de viajeros, miradas de odio. Una mujer con un grave sobrepeso, claro síntoma de pobreza en EU, y un salario seguramente insuficiente, me gritaba a la cara cuestionando mi decisión de llevar de vacaciones ¡una cámara fotográfica! y amenazando con requisarla si no le demostraba que en realidad “servía para hacer fotos”. Este trato intransigente y lo absurdo de la medida aplicada no me hicieron sentir más segura, al contrario.

Luego aterricé en México, y se me quitaron todos los pesares. Pero eso es otra historia.

Por desgracia, tras el fatídico 11 de septiembre de 2001, el modelo de seguridad ciudadana que se ha impuesto es el de la mala seguridad que yo viví en Houston hace siete años, y que me ha tocado experimentar en demasiadas ocasiones desde entonces. Es un modelo cuyo objetivo no es ser seguro, sino parecerlo, al que los expertos llegan a llamar “teatro de la seguridad”.

Las ciudades se han llenado de cámaras de videovigilancia, que se supone tienen que hacernos sentir más seguros pero que en realidad de poco o nada valen, como se puede comprobar en Inglaterra. Un londinense en su quehacer diario es filmado cada 10 segundos. No obstante, en un reciente artículo se revela que en ese país solo uno de cada cinco casos es resuelto por la policía, y si todo el dinero invertido en cámaras hubiese ido a parar al cuerpo de policía, la tasa de crimen hubiera disminuido. Hay agentes de seguridad privados por todas partes, en el transporte público, en centros comerciales, e incluso en España se les ha encomendado el control en edificios oficiales como los juzgados.

En los aeropuertos la cosa está mucho peor. En Europa, desde noviembre del 2006, se limita la cantidad de líquidos, cremas o jabones que cada pasajero puede llevar. El máximo es un litro, en recipientes de menos de 100 mililitros (le reto a que compruebe que su pasta de dientes no pasa) y guardados en una bolsa de plástico transparentes con cierre hermético. Todo ello por una dudosa alerta de seguridad en verano del 2006, cuando unos fanáticos, dizque terroristas se disponían a hacer explosivos a bordo de un avión con agua oxigenada y cuatro polvitos (algo que cualquier licenciado en química le dirá que no es posible). Desde entonces, se dedican grandes cantidades de dinero y esfuerzo a controlar que el desodorante y la pasta de dientes de cada uno de los millones de viajeros que se desplazan por el espacio aéreo europeo a diario, ¡uno por uno!, no sean de tamaño familiar. Hacer que miles y miles de profesionales dejen de hacer su trabajo, es decir, investigar, analizar y averiguar qué están tramando los “malos de verdad” en este momento, para dedicarse a controlar mi bolsa de cosméticos, ¡es una pérdida de tiempo y recursos tan escandalosa! No solo es absurdo. Es peligroso, porque, como en el caso de la policía inglesa y las cámaras, el dinero invertido podría utilizarse en que los profesionales de la seguridad se dedicaran a su trabajo: investigar y seguir pistas verídicas de los servicios de inteligencia sobre amenazas reales. No se me ocurre una medida que me haga sentir más insegura.

Pero, ¿quién gana con este nuevo escenario de la seguridad fingida? Por un lado, las empresas dedicadas a la tecnología de la supervisión (videocámaras, escáneres corporales, detectores, etc.) y las subcontratistas de la seguridad privada. Para ellos el 11 de septiembre fue como Navidad: lleno de regalos. Resulta paradójico, ¿verdad? Los servicios de seguridad privados de un puñado de aeropuertos estadounidenses no consiguen detectar a cuatro pasajeros que viajan con cuchillas encima, y la consecuencia no es que se cuelgue a los responsables del palo más alto, al contrario: se les concede un volumen de negocio sin precedentes. Los otros grandes beneficiados de la situación son los mismos terroristas. Su objetivo es aterrorizarnos y acabar con el modo de vida occidental, y precisamente cumplen ambos. Occidente está atemorizado, y las medidas de supuesta seguridad de nuestros gobiernos acaban con los pilares de nuestra civilización: los expuestos en la Revolución Francesa. Son la libertad, la fraternidad y la igualdad. Los grandes perdedores en esta gran pantomima que tantos millones de dólares mueve somos nosotros, los ciudadanos. Es hora de que tomemos consciencia de ello. No dejarse hacer es el primer paso para cambiar las cosas.

Onda milímetro: scanner de cuerpo entero, en pruebas en el aeropuerto de Arizona

http://www.elmundo.es/navegante/2007/10/11/tecnologia/1192093001.html

Leemos en El Mundo que nuestros amigos de la TSA (Travel Security Administrator) están probando una novedosa (¿?) tecnología que resulta ser un scanner de cuerpo entero, que según ellos no es dañino para la salud, y que si gusta y no hay muchas quejas, se va a convertir en el pan nuestro de cada día en los aeropuertos: que el o la poli de guardia nos vea en pelotas, eso sí, en blanco y negro.

La tecnología empleada tiene un nombre curioso: «onda milímetro».

Yo prohibiría las películas de ciencia ficción. Esta idea la han sacado de Total Recall (desafío total en España), la escena en el metro en que Schwarzenegger pasa por el detector con un par de pistolas, y cuando el engendro empieza a pitar, echa a correr (escena que se rodó en el metro de Ciudad de México, ¡en la estación Chabacano para ser exactos!).

Bueno, anécdotas aparte, esta es una noticia bastante nefasta, otro «palo de ciego» en nombre de la seguridad.

Y si me fotografían y distribuyen mi imagen en Internet?

Esta semana ha habido noticias relacionadas con los derechos de imagen de menores (a una niña la pusieron en la campaña publicitaria de una conocida marca de ropa; un padre está intentando que se quite de YouTube un video en el que le dan una paliza a su hijo) y a muy buen tiempo la Asociación de Internautas acaba de publicar una lista de consejos sobre qué hacer si se publica tu imagen en alguno de los medios de Internet.

El País se hace eco de estos consejos en el siguiente artículo: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/puede/hacer/encuentra/imagen/Internet/elpepusoc/20071011elpepisoc_1/Tes

Resulta ser un buen manual de uso para al menos intentar proteger tu privacidad. Decimos intentar porque una vez algo se libera en Internet, dada la naturaleza de los bits y bytes, es prácticamente imposible pararlo si resulta de interés.

Privacidad: lo mismo que cocinar ranas

Schneier se hace eco de un artículo de The Economist sobre la privacidad, presente y futuro.

Todavía no he leido el artículo de The Economist, pero el resumen de Schneier es muy interesante. Me quedo con esta anécdota:

En palabras de un profesor de Cambridge, Ross Anderson, el deterioro progresivo de la privacidad hoy en día es equivalente a lo que pasa cuando se mete a una rana en una olla de agua fría y se pone en el fuego: como el agua se calienta lentamente, la rana ni se da cuenta, no intenta saltar, hasta que es demasiado tarde y muere abrasada.

Pues con la incipiente sociedad de la vigilancia y la erosión de la privacidad, lo mismo: como no nos enteramos de que nos vigilan (o de qué manera lo hacen), cuando usen todo eso en nuestra contra (como ahora en Birmania con los pobres desgraciados que reclaman democracia, o como será cuando nos llamen por teléfono a todas las horas del reloj para vendernos cosas que según nuestro perfil, seguro que nos interesan, o  cuando nos nieguen atención médica porque frecuentemente comemos pasteles que son malos para el colesterol) no habrá nada que podamos hacer al respecto.

Unos cuantos sentimos el agua templadita. ¿Habrá ranas inteligentes que nos sigan y salten de la olla?

http://www.schneier.com/blog/archives/2007/10/the_economist_o_1.html

Nada que ocultar

Dedicado a los que piensan que esto de la privacidad es una tontería, "total, yo no hago nada malo".

En Birmania se está usando tecnología de vigilancia para identificar a los que piden democracia en su país. La última, es que las autoridades birmanas han amenazado con retirar los portátiles a los funcionarios de la ONU que están en el país.

Ahora los funcionarios de la ONU están muy ocupados destruyendo los datos de sus discos duros, porque contienen información sobre los disidentes, que como los pillen, van a quedar como el monje flotante en el agua de un estanque cuya foto ha dado la vuelta al mundo.

Quiero una democracia en mi país. "No tengo nada que ocultar, total, yo no hago nada malo".

También lo podemos leer en Kriptópolis: http://www.kriptopolis.org/nada-que-ocultar

Radiohead – In Rainbows – el disco vale la voluntad… Y son ficheros MP3 sin DRM!!!

Hace unas semanas la prensa internacional se hizo eco de la última iniciativa del grupo británico Radiohead: su último álbum "In Rainbows" se podía comprar online, por el precio que fijara el comprador, y alrededor del 10 de octubre a los compradores se les enviaría un link para la descarga.

Bueno, pues yo lo compré, mi "voluntad" fue una libra esterlina, a la cual se me añadieron 49 peniques en concepto de transacción, más lo que sea que me "clave" mi banco por pago en moneda extranjera. La gran duda era: vale, es una descarga, pero ¿cómo vendrá? Serán ficheros MP3, OGG, WMA, o un formato exclusivo con el regalito de un reproductor/rootkit??

Hoy es 10 de octubre y ya conocemos la respuesta a esta pregunta. La descarga es un fichero ZIP de 49 megas que contiene 10 canciones 10, en sendos ficheros MP3, totalmente libres de DRM.

Bravo por Radiohead. Sus fans de verdad primero escucharán las canciones a través de la descarga pero se comprarán de todas maneras el "discbox" (disco físico, con libreto, extras etc.) en cuanto salga. Asimismo, un gran número de personas que normalmente no compran sus discos, lo harán esta vez por curiosidad, o por apoyar una iniciativa tan inteligente y consecuente con los nuevos tiempos: el coste de distribución de la música hoy en día es prácticamente cero, se "saltan" la comisión de la multinacional discográfica, y se garantizan el amplio alcance de su disco sin tener que dejarse millones en publicidad.

In Rainbows: http://www.inrainbows.com/Store/Quickindex.html

Identificada a distancia! Momento de la verdad… RFID

Andaba yo por la feria postal PostExpo que se acaba de celebrar en Barcelona y me pasé a visitar el stand de la empresa que montó aquel sistema RFID a Correos que tiene el honor de ser el más grande de Europa. Lo tienen montado para hacer 4 pruebas: unos arcos detectores, un carrito y unos contenedores de Correos, todo equipado con etiquetas, y un ordenador conectado a los arcos para visualizar las lecturas realizadas.

Mientras me alejo de los arcos me dice el señor: «Mira, tenemos un tag RFID para el carrito y uno en cada uno de los contenedores, o sea, 6 de los contenedores más el del carrito, siete tags. Ahora enciendo esto y verás aquí las lecturas…»

Zap, enciende los arcos. Zip, prrrrrp, aparecen unos números en la pantalla. Satisfecho, el señor sigue con la explicación.

«y como puedes ver, aquí aparecen las siete lecturas…. qué raro, son ocho. Tú no llevarás un tag encima, ¿verdad?»

La chapa de identificación de la empresa, que por supuesto llevaba colgada y por lo tanto fuera de la cartera protectora RFID. Puñetera cosa, a pesar de ser un tag pasivo, a pesar de decir los Relaciones Públicas de la RFID que los pasivos solamente se pueden leer a unos centímetros… allá estaba el arco y allá estaba yo con mi chapita, y la distancia que me separaba del lector os aseguro que era superior a dos metros.

Fue un momento de aquellos para recordad. Y eso que hay poca gente en España que escriba tanto como yo sobre lo que representa RFID para la privacidad, sobre las posibilidades «vigilantes» de la tecnología, sobre el fatídico pasaporte RFID que se puede leer a distancia, sobre que si el banco me enchufa una tarjeta de crédito RFID, me cambio de banco……… pero ver tus datos personales ser leidos a distancia por arcos detectores de aspecto nada diferentes a los que protegen de robos cualquier tienda moderna, de esos que atravesamos cien mil veces en una tarde de compras……… pero sin pasar por ellos, solo por estar cerca, como si camináramos por un eje comercial incluso sin entrar a las tiendas… el acongoje que te agarra la garganta es demasiado. No tiene precio.

Hoy he vuelto a hablar con ellos y me han confirmado que en tag pasivo, los HF se leen fácilmente hasta 30 cm. Los UHF, hasta 4 metros!!!!!!! Y para hacer honor a la verdad, sí es cierto que los tags que usaron con Correos llevan un número de identificación única y punto. En la lectura de mi chapita allá en la feria, pude ver mi nombre «claramente» escrito en Hexadecimal. Está claro, en este mundo hay quien hace chapuzas y hay quien no. Hay aplicaciones RFID totalmente compatibles con el respeto a la privacidad, pero hay dos prerrequisitos: que no tengan nada que ver con la identificación personal, y que las lleven a cabo buenos profesionales y no ratas saca-dineros que venderían (los hábitos de compra de)(a) su madre si les pagaran por ello.

Ya no es… no robarás un disco. A partir de ahora…¡¡¡ NO COMPRARÁS UN DISCO!!!

Todos hemos leido con estupor la noticia de que la SGAE estadounidense, la RIAA, ha conseguido que un juez le ponga a una madre de familia soltera una sanción de 6,600 euros por canción compartida con el eMule. Es la típica actitud chulesca y prepotente de "sentar precedente" con un castigo desmesurado. Dice la RIAA que fueron 24 canciones en total, así que saquen la calculadora y vean a qué se enfrenta Jammie Thomas: a tomar por saco el futuro de esa familia que la pobre mujer intentaba sacar adelante.

Esto lo puede hacer la RIAA por el tremendo poder económico, mediático y de influencia que tiene al ser uno de los entes portavoces de la temible y gigantesca industria del audiovisual.

Yo lo tengo claro: joderle la vida a una familia, quitarle el pan de la boca a dos niños para darnos miedo al resto, si lo quieren seguir haciendo y asegurarse un cálido futuro al morir en el infierno, NO LO HARÁN CON MI DINERO. No pienso comprar ni un solo CD, ni un solo DVD más. E invito a todas las personas sensibles e inteligentes (todos los que leen este blog lo son) a hacer lo mismo que yo.

Enrique Dans también ha llegado a la misma conclusión. NI ROBES BOLSOS, NI COMPRES DISCOS. Ambas cosas son, o apoyan, acciones criminales.

¿Alguien se anima a crear un banner medianamente decente con ese lema y lanzamos una campaña?

Noticia en El Mundo: http://www.elmundo.es/navegante/2007/10/05/tecnologia/1191569327.html
Comentario de Enrique Dans: http://feeds.feedburner.com/~r/ElBlogDeEnriqueDans/~3/165664968/una-mujer-arruinada.html

Selección aleatoria de control de seguridad en aeropuerto de Los Angeles: ¡al fin algo que tiene sentido!

Leo en el blog de Schneier que en el aeropuerto internacional de Los Angeles se está poniendo en marcha un novedoso sistema para elegir a las personas a las que se escrutiniza antes de subir al avión: ¡totalmente aleatorio!

El sentido común, que no funciona en este caso, indicaría que esto no tiene ningún sentido. ¿Por qué perder tiempo con este "lindo gatito" si allá sentado en la esquina de la sala de espera hay un moreno barbudo con cara de loco?

La realidad es que la elección aleatoria es el método más eficaz. Hace unos años me leí el estudio del MIT llamado "Carnival Booth", en el que se prueba precisamente esto. Porque por más que se empeñen las subcontratas del gobierno estadounidense, sus programas de "profiling" (categorización de personas, por perfiles determinados) no son infalibles, siempre puede haber terroristas súper malos que no son detectados por su sistema. Y si nos basamos en un sistema de "profiling" fallón por definición, los terroristas tienen una manera increíblemente sencilla de vencer al sistema: coge un terrorista sin bomba ni cutter, cómprale un billete de avión y envíalo a Denver (por decir algo). Si lo detienen, a él no le pasa nada porque no lleva bomba ni armas, pero sabemos que según el sistema, está "fichado". Si no lo detienen, ya sabes que su perfil está "limpio" y que la próxima vez que vuele no lo van a detener. Para ese segundo vuelo, solamente tienes que darle una bombita y que la use a bordo. Terrorífico, ¿verdad?

Es muy buena noticia que al fin desde los organismos que se supone que velan por nuestra seguridad se escuche a los expertos. Lo preocupante es que tarden tanto en hacerlo: "Carnival Booth cumplió en primavera ¡¡cinco años!! pues el estudio se publicó en 2002.

Schneider y los controles aleatorios (en inglés): http://www.schneier.com/blog/archives/2007/10/randomness_at_a.html
Estudio Carnival Booth (en inglés): http://www-swiss.ai.mit.edu/6095/student-papers/spring02-papers/caps.htm
La explicación de Carnival Booth para seres humanos (en inglés): http://www.boycottdelta.org/capss2_brand.html
La explicación de Carnival Booth para seres humanos (en español): ¡pues este post de la vigi! 😉