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Miniproyecto: tomar el control de tu lector de feeds con TinyTinyRSS y ttrss-mobile

Hace algunos meses Google anunció que cerraba Google Reader. Aunque este cambio no sucederá hasta julio, muchos huimos en desbandada de Google Reader el mismo día que se hizo el anuncio. Aunque gracias a Versvs sabía de TinyTinyRss (gestor de feeds libre que puedes hospedar tú mismo), el lance me cogió ocupada y en lugar de instalar una solución libre y autogestionada como esa, me fui por el lado fácil y migré mis feeds a Feedly. Con este lector he estado unos meses.

No me he acostumbrado. Feedly es muy bonito (más todavía la versión móvil), pero debe de ser que soy antigua y por eso no la entiendo. No, no me refiero a los gestos táctiles, esos me encantan. Me refiero a que me es muy difícil gestionar mi larga lista de feeds y categorías, y que esas versiones premasticadas con lo más interesante del día en lugar de hacerme la vida fácil me dan una sensación de falta de control que me angustia. A muchos Feedly les irá muy bien, a mí no me ha agradado. Además tengo un problema grave de des-sincronización entre el dispositivo móvil y la versión Web. Siempre tengo la impresión de que por mucho que marque artículos como leídos, muchos tienden a reaparecer como pendientes.

En fin, que hace dos noches agarré el toro por los cuernos y me puse a instalar TinyTinyRSS en el host que también alberga este humilde blog. Este artículo será un sencillísimo «How-to». Para ello primero detallo mis requerimientos (o más bien, cómo utilizaba Google Reader):

  • Gestor de feeds RSS en Web.
  • Gestor de feeds RSS en dispositivo móvil (lo usaba vía el navegador, o sea, Web móvil).
  • Publicación automática de los artículos que marcaba con una estrella. Con If This Then That usaba una receta que publicaba los artículos de Google Reader marcados con una estrella en mi microblog. Allá usando el plug in WP to Twitter, éstos acababan en la red social de los pajaritos latosos.

¡Y la verdad es que me estoy tardando más en escribir este artículo que en hacer la instalación! Estos fueron los pasos.

Instalación de Tiny Tiny RSS

El proyecto tiene un buen Wiki (en inglés) y las instrucciones son muy fáciles de seguir. Básicamente se trata de lo siguiente:

  • Descarga los ficheros de instalación (abajo del todo en la página inicial del Wiki) y descomprímelos.
  • Cópialos al directorio raíz de tu hosting así, tal cual.
  • Crea una base de datos en el panel de control de tu hosting. Yo lo hice con MySQL y va bien.
  • Asegúrate que la versión de PHP que usas en tu hosting es PHP 5.3. Si fuese una versión inferior tienes que actualizar por fuerza.
  • Abre el script de instalación a traves del navegador visitando http://nombre de tu sitio.extensión/tt-rss/install. Tendrás que informar:/
  • ——————- Nombre y host de la base de datos.
    ——————- Usuario de la base de datos.
    ——————- Password del usuario.
    ——————- Path de tu instalación (http://nombre de tu sitio.extensión/tt-rss/).
    ……………….. Clica en la opción de validación de requisitos para la instalación.
    ……………….. Clica para que se actualice automáticamente el fichero de configuración.

    ¡Ya está!

    Valídate por primera vez (admin – password), cambia la constraseña de esa cuenta de administracion y créate un usuario nuevo sin permisos de administración para el uso cotidiano. Asegúrate que dejas marcada la opción de utilizar la API para ese nuevo usuario.

    Si usabas Google Reader, puedes descargarte el fichero de feeds de allá (OPML) e importarlo en TinyTinyRSS (opciones-preferencias-feeds-OPML).

    Tick! Primer objetivo cumplido.

    TinyTinyRSS en Web móvil

    Oooh, para esto me he encontrado en GitHub con una joya llamada ttrss-mobile. Simplemente te descargas la última versión de la herramienta, la descomprimes, la subes al hosting (en una carpeta al mismo nivel que la que has usado para instalar TinyTinyRSS), haces una copia del fichero conf.js.dist y le llamas conf.js, lo abres con notepad o gedit y en él solamente cambias el valor de la variable apiPath si 1. no has llamado tt-rss a la carpeta de tu instalación de TinyTinyRSS, o 2. no has creado la carpeta de TinyTinyRSS en la raíz.

    Seguidamente usas la URL http://tuservidor.extension/carpeta-del-rss-movil, usas tus credenciales para autenticarte y voilà! Todo funciona. Ahí os van algunos pantallazos:

    Esto es lo que se ve nada más te autenticas: lista de categorías.
    categorias

    Haciendo tap sobre una categoría salen los feeds de esa categoría:
    feeds en categoria

    Esta es la pinta que tiene un artículo en ttrss-mobile:
    articulo

    Finalmente, este es el menú contextual:
    menu

    Publicación automática de artículos seleccionados en el microblog

    ¡No tan rápido, chicos! Aún no me ha dado tiempo de hacerlo. Además, a través de Bianka me enteré de la existencia de Huginn, una versión libre de If This Then That, y será lo que utilice para este pequeño proyectito. ¡Será objeto de otro how-to muy pronto! 🙂

    Lo mejor de la muerte de Google Reader: ¡¡¡un «buzzword»!!!

    IWC

    Esta semana muchos hemos comentado la «muerte» de Google Reader (algo menos el abandono de Google de ciertos estándares libres), y se ha inciado una avalancha de comentarios y evaluaciones sobre gestores alternativos de feeds RSS.

    Creo que paso demasiado tiempo con mis compañeros de marketing y business development, porque lo mejor que ha surgido a raíz de todo esto es… un palabrusco huero, un «buzzword»: Indie Web Movement. Me parece un nombre genial. ¿Qué hay detrás de ello?

    Hace ya un buen rato que algunos estamos hablando del peligro inherente a darle demasiado poder a ciertos proveedores en Internet. Un buen artículo al respecto es este en la pedia de Versvs sobre recentralización. En esta casa hemos dado explicaciones más pedestres y fragmentadas de lo mismo: Un cielo con miles de nubes, Google y el café, Guante recogido: ¡Adiós Feedburner by Google!, etc. etc.

    Todo ello pasa por defender retomar el control a cambio de «un poquito más de trabajo». Hospedar nosotros mismos ciertas aplicaciones de software libre y hacer algo de «bricolaje» de copy & paste para que nos den la funcionalidad que requerimos.

    La gran alegría de hoy al leer sobre el Indie Web Movement (movimiento Web independiente-o modernillo o gafapasta-) en un artículo de Wired (sobre alternativas libres para If This Then That) es que eso del bricolaje copy & paste es un nombre mú cutre y nadie se iba a apuntar a hacerlo… ¡pero a la Indie Web Movement es hasta sexy hacerlo! 🙂

    Adiós a Feevy

    Vía Las Indias me entero que BBVA elimina su servicio Feevy el 20 de julio. Si sois habituales de este blog, notaréis la parte derecha de la pantalla inusualmente pobre y vacía. Ahí es donde aparecía mi Feevy, con los últimos mensajes de mis blogs de referencia.

    Recientemente en breves de la vigi copiaba y pegaba lo siguiente (de Jaron Lanier):

    “The only hope for social networking sites from a business point of view is for a magic formula to appear in which some method of violating privacy and dignity becomes acceptable”.

    (La única esperanza que tienen las redes sociales desde un punto de vista de negocio es que aparezca una fórmula mágica que haga que la violación de la privacidad y la dignidad se convierta en algo aceptable).

    Vamos, que el modelo de negocio de los servicios Web gratuitos no existe más allá de la venta de datos personales, atascarte de anuncios. Y como se ve recientemente que esto no da los resultados esperados, éstos van a desaparecer en masa. Es sintomático que uno de los primeros en eliminar estos servicios gratuitos sea precisamente un banco, están el el ojo del huracán (por razones obvias) y tienen que sanear y cortar donde pueden.

    Un motivo más para apostar por soluciones de software libre y autogestionadas. Cada vez más vale la pena ser autosuficiente.

    Las plataformas cerradas y el riesgo empresarial

    La tecnología no es neutral y la manera en que se controla denota estructuras de poder. Si decides jugar con plataformas cerradas y muy controladas por el fabricante, sabes a lo que te expones. Eso seguro ha pasado por la cabeza de Alfons Cornella (Infonomía) en las últimas semanas tras el fiasco de la iniciativa Sinfonía 11-11-11. Siento que les haya ido mal, pero a mí me han dado al fin un ejemplo de cariz público para explicar el peligro que se asume cuando se apuesta cuando no tienes control de tu proyecto.

    Hace unas semanas los miembros de las listas de correo de Infonomía recibimos un mensaje algo confuso relacionado con la efeméride numérica del 11-11-(20)111. «Algo que contaremos a nuestros nietos», se titulaba la misiva, y en ella se nos invitaba a participar de una «sinfonía sincronizada a nivel mundial». Se trataba de instalar una aplicación en tu SmartPhone que el día 11 de noviembre a las 11 reproduciría la 9ª sinfonía de Beethoven, «todo el mundo a la vez» (El pequeño detalle obviado, que en la Tierra hay un montón de husos horarios y cómo diablos se podía compaginar el «todos a la vez» con «a las 11 de la mañana», no es objeto de esta historia). Ese mensaje ya portaba una bandera roja: «la aplicación para Android ya está lista; la de iOS para Apple iPad, iPod, iPhone está presentada y en breve será aprobada para ser publicada en la App Store».

    El 10 de noviembre, día anterior a la efeméride, recibimos otro correo de Alfons Cornella. En este se nos dice que la aplicación para iOS no se ha aprobado y se nos asegura que «no se trata de problema de contenido ni de calidad técnica». Se invita a los usuarios de iPhone a reproducir la sinfonía desde YouTube a la hora acordada.

    ¡Menudo fiasco! Se quedaron con la aplicación desarrollada e inutilizable, todo debido al sistema de control de aplicaciones para iPhone. Y es que cuando decimos que Apple aplica un control férreo sobre su plataforma, queremos decir férreo de verdad. Microsoft es abierto y flexible en compraración. Existen dos modalidades para distribuir aplicaciones iOS, Una es la distribución Ad Hoc, que solamente alcanza para instalar la aplicación en 100 dispositivos. La otra es la distribución a través de App Store. Para ello tienes que enviar tu aplicación a Apple para que la inspeccionen (en el plano contenidos y en el técnico) y decidan si se puede publicar en la App Store o no. El proceso toma de una a dos semanas, pero podría tomar más. No hay manera de asegurar que una aplicación será aprobada. Ha habido casos en que la excelencia técnica estaba fuera de toda duda, pero Apple ha decidido no aprobarla ya que podría resultar competencia para alguna línea de negocio de Apple. Luego está el tema de la censura. Es famosa la política 0 pornografía que estableció el difunto Steve Jobs, y ya saben que el tema del porno (igual que la seguridad) es siempre la razón esgrimida para que traguemos con medidas de control que pueden ser aplicadas a cualquier otra área. Pero el resumen es: alguien en la sede de Apple en Cupertino decide si eso en lo que has trabajado meses, en lo que te has gastado decenas de miles de euros, o centenas de noches pasadas en vela, es para tirar a la basura.

    Comparen a cómo va esto con Windows Phone 7 (y cualquier otra versión de sistema operativo móvil de Microsoft, desde antes de inicio de siglo…). Tú te compras el Visual Studio que toque y desarrollas. Empaquetas tu software en un fichero CAB u otro método de instalación. Te construyes un sitio Web, o cualquier otro mecanismo al alcance a tus clientes o público para que puedan descargarse dicho instalador y leerse las instrucciones que les proporcionas. En esta plataforma, tú como desarrollador controlas mucho de tu modelo de negocio y su cadena de valor: decides lo que creas, cómo lo cobras, cómo lo distribuyes.

    Alfons Cornella y el equipo de la sinfonía se pegaron ese batacazo. La app no se aprobó a tiempo, de hecho no se aprobó, y el golpe efectista esperado con su iniciativa resultó por lo tanto muy descafeinado. Me sabe mal por ellos, pero honremos su esfuerzo sacando algo positivo de la situación. Aprendamos todos la lección: si no tenemos la sartén por el mango, corremos un riesgo difícil de controlar.

    El frikishow de las patentes: Samsung dice que las tablets las inventó Stanley Kubrick en 2001: odisea en el espacio

    Cartel de la película 2001: odisea en el espacio
    No nos cansamos de escribir de lo absurdo de las patentes, no solo las de software, en general (¡gracias, Pere!): en el litigio de Apple contra Samsung por supuesto plagio de los coreanos con su Galaxy Tab, éstos han presentado como prueba fotogramas de la película de Stanley Kubrick «2001: odisea en el espacio» (filmada en 1968) donde los astronautas utilizan un dispositivo táctil clavadito a los que inundan el mercado hoy (vía El Mundo).

    Lo que no entiendo es por qué no utilizan también fotogramas de Star Trek: Voyager, donde todos los miembros de la tripulación van con su tablet en la riñonera y la utilizan constantemente. ¿¿Quizás la productora cree que mejor sería demandar a Amazon por su Kindle, que tiene un aspecto más similar al que idearon ellos hace 20 años??

    Es más todavía, los productores de dicha serie televisiva deberían demandarlos a todos: Apple, Samsung, Nokia, Motorola, Microsoft y de paso a la cabra de la legión por haber sido ellos los inventores de la telefonía móvil (todos los personajes llevan un pin en la pechera del uniforme con el cual hacen y reciben llamadas de los otros miembros de la tripulación).

    Lo dicho: en torno a ideas absurdas solo surgen situaciones absurdas. El circo de las patentes ya es más frikishow que Eurovisión.

    Instalando Piwik… ¡ya está!

    Logo de Piwik
    Seguimos haciendo talacha (=tareas de mantenimiento) en el blog. Hace 3 años escribí algo sobre la dependencia que tan fácilmente se nos desarrolla hacia los productos de Google, que son francamente buenos de usar, pero que creemos que nos van a llevar a un futuro de Internet que no nos gusta. Hoy he dado otro pasito que me encamina a romper dicha adicción. Acabo de instalar Piwik, la herramienta de monitorización y análisis de visitas a sitios Web, libre, gratuita y distribuida. En unas semanas, cuando contraste la información recopilada con las otras herramientas que uso, SiteMeter y Google Analytics, presumiendo un muy buen resultado, «desconectaré» esos dos sistemas propietarios.

    Y por supuesto, la política de privacidad del blog, actualizada también.

    Bye Bye Moto: ¿Repetirá Google lo que Cisco hizo con Flip?

    Flip, la videocámara HD
    He aquí una triste historia de apenas unos meses. En la foto podéis ver a la víctima. No es muy conocida por el lado oriental del charco, pero los usuarios de la Flip literamente flip-aban con ella. Era una cámara de video HD de bolsillo verdaderamente fácil de usar, tanto en la calle (le das al botón rojo y ya estás grabando; le das otra vez y dejas de grabar. Fin de las instrucciones) como en casa (en el mismo cuerpo de la cámara hay un lápiz USB para conectar al ordenador. Flip tenía un software de gestión transparente al ojo -el mejor tipo- que en escasos dos clickazos te subía videos, en la resolución correcta, de la cámara a YouTube).

    ¿Por qué hablo en tiempo pasado? ¿Por qué digo que es una triste historia? Porque Flip tenía un producto que vendía, y además no dejaba de innovar. Pero también tenía propiedad intelectual. Y en abril de 2011 llegó Cisco, la compró, pura y simplemente para incorporar ciertos algoritmos de tratamiento y compresión de imagen (es decir, patentes y algún ingeniero) a su producto de videoconferencia WebEx. ¿Qué hacer con la otra parte de Flip, es decir, el negocio de las cámaras? El gigante Cisco la cogió entre sus dedos índice y pulgar, la observó unos segundos, no le llamó la atención, y aplicando un un poquito de fuerza la machacó. Cisco venderá los stocks de cámaras Flip que tiene en los almacenes pero ya no fabricará más. Se acabó esa empresa, se acabó ese negocio, se acabó para nosotros el tener unas camaritas ligeras y eficientísimas. Todos perdemos, incluso Cisco, que pagó una pasta por algo que acabó tirando (en su mayoría) a la basura.

    Ayer se anunció a bombo y platillo que Google compraba Motorola Mobility, la división de telefonía móvil de la empresa, por la friolera de 12.500 millones de dólares, justo unos días después de hacer una pataleta en público debido a un rollo de patentes relativas a la telefonía móvil desarrolladas por Nortel y cortejadas por los nuevos en este campo (no olvidemos que por mucho porcentaje de mercado que hayan ganado, esos son Apple, Microsoft y el mismo Google).

    A ver, repasemos. ¿Quién es Motorola? Pues el equivalente de Nokia en el continente americano. Sus teléfonos «tradicionales» han sido los más utilizados en aquel lado del Atlántico durante años y años, y como su hermano finlandés, quedó noqueda ante el empuje de los llamados SmartPhones. Pero a diferencia de Nokia, Motorola intentó ganar terreno y apostó fuerte, muy fuerte por Android. No le salió muy bien. La primera en la frente: desdiciéndose de promesas anteriores, a principios del 2010 Google inició su andadura en el desarrollo de hardware con la presentación del Nexus One. No tengo la referencia, pero recuerdo leer que el CEO de Motorola estuvo presente en la rueda de prensa de presentación y que su cara «era todo un poema». De ahí en adelante su mezcla de Android con trocitos de software propietario OEM (donde según ellos ponían el valor añadido Motorola) no salió muy bien. HTC y Samsung son en la actualidad los dos fabricantes de terminales Android más populares y ver un smartphone de Motorola es una rareza. Pero desde luego, vayan a América y miren el bolso de los no-smartphonizados, verán un Motorola, y se venden por millones.

    ¿De qué va el movimiento de Google comprando a Motorola? ¿Se trata de meterse ya sí en serio a fabricar sus dispositivos, «yo me lo guiso, yo me lo como», estilo Apple, y cargarse la fructífera relación establecida con los otros fabricantes? ¿O es que Google, harta de peleas con los otros, ha comprado Motorola para hacerse con sus más de 17.000 patentes y, al igual que hizo Cisco con Flip, desmenuzar a la otrora omnipresente Motorola entre sus gordos dedos?

    No nos cansaremos de decirlo: con las patentes de software acabamos perdiendo todos: Google «desperdicia» 12.500 millones de dólares que podría haber invertido en cosas productivas (recuerden que acaban de cerrar Google Labs de donde salieron maravillas como Gmail: dinero tienen, pero no les sobra). La actividad desarrollada por Motorola Mobility probablemente desaparecerá, así como el empleo de muchos de sus trabajadores. y nosotros nos quedamos con un competidor menos en el mercado… y sin el lema más tonto pero simpático del sector: Hello Moto!

    Actualización: Standard & Poor’s ha rebajado la calificación de las acciones de Google. Ahora recomienda venderlas. Además, parece ser que las patentes en posesión de Motorola no son tan potentes como se podía creer, y de hecho en los sendos juicios pendientes que Motorola Mobile tiene contra Apple y Microsoft respectivamente, es muy probable que lleve las de perder.

    Google contra Apple, Microsoft etc: La guerra de las patentes

    Patent Wars
    Leemos en Xataka sobre el enésimo episodio de la guerra de las patentes que afectan a software base de teléfonos de última generación (SmartPhones). Google se cabrea porque cada 2×3 las otras «grandes del software» interponen denuncias por infracción de patente no a ellos directamente, sino a los OEM (fabricantes hardware) que utilizan su sistema operativo móvil Android, es decir, HTC y Samsung. ¿Y qué decide hacer? Sacar la chequera y ponerse a comprar más patentes para poder contraatacar denunciando, en otras áreas, a las que denuncien a sus socios.

    Si siguen así la cosa pinta mal. Estas, que nos gusten o no, sí trabajan, innovan y desarrollan nuevos productos, se acabarán convirtiendo en organizaciones de abogados cuyo objetivo no es crear productos, sino denunciar al rival hasta la muerte. Es un nuevo giro de ese mal ya detectado originado por las patentes de software: la aparición de empresas que en la vida han hecho algo pero patentan cualquier cosa que les pase por la cabeza, con la esperanza de que alguien sí se ponga a trabajar en «su idea» y poder chuparles la sangre.

    El resultado final con las patentes de software es la inmovilidad, el enrocamiento, el «bloqueo mortal». ¿Y los primeros en sufrir? Los emprendedores con ganas de hacer cosas, que antes de echar una línea de código se tendrán que gastar el dinero que no tienen en abogados y expertos en patentes que les asesoren sobre «qué les va a costar la aventura en litigios».

    Aunque seamos realistas. En cuanto las «grandes» se den cuenta del jueguecito destructivo en el que se han metido, sus CEOs se juntarán a cenar o a jugar al golf (o no exclusivo) y dictarán al legislador cómo eliminar esta cosa que no tiene lógica alguna. Los damnificados, insisto, son los que se vean perjudicados por esa entelequia, las patentes del software, antes de que se erradiquen, y la humanidad en general, a la que la ralentización de la innovación generada por dichas patentes le ha privado de disfrutar de todo aquello que se ideó pero no se construyó.

    Actualización: En la tira diaria de Dilbert lo explican con mucha más gracia que yo.

    Oracle «regala» OpenOffice a la Fundación Apache


    Pues según ZDNet, ocurrió ayer: Oracle «regala» OpenOffice a la Fundación Apache.

    La gente de The Document Foundation (TDF), que se deslindaron de OpenOffice cuando este paquete pasó a ser controlado por Oracle cuando ésta compró Sun Microsystems y que actualmente dedican todos sus recursos al desarrollo de LibreOffice (fork del paquete justo cuando Oracle entró en la foto) han recibido la noticia con frialdad: aplauden la liberación de «funcionalidad de usuario importante… de manera tal que pueda ser incorporada a LibreOffice».

    Yo seguiré utilizando LibreOffice hasta que haya más noticias del frente.

    Stallman cree que los móviles son el sueño de Stalin / Existe un sistema operativo para móviles libre que además es utilizable


    El Erial D’Aigües amablemente me envió un link a una entrevista con Richard Stallman, el fundador de la Free Software Foundation y gurú supremo del movimiento a favor del software libre. Por lo general, las entrevistas a Stallman tienen una de cal y una de arena. Con todo el respeto y reconocimiento a lo que hizo en su momento, me parece que no tiene el talante para ganarse la vida dando conferencias, y además su estilo de vida anclado décadas atrás hace que no esté en sintonía con el mundo real (o al menos eso es lo que irradia) y mucha parte de su discurso (positivo) se pierde debido a esos detalles de excéntrico algo extremista. Desde luego me resulta casi imposible que alguien joven se identifique con sus ideas. Quizás sea algo bueno, no lo sé. Eso da para otro post…

    Como digo, en la entrevista, una de cal y una de arena. La de arena (que supongo es lo negativo): comentario de cara a la galería, que es lo que resaltó el cronista en su artículo: «Los teléfonos móviles son el sueño de Stalin«, por resultar estos dispositivos de uso cotidianos perfectos para trazar la ubicación en todo momento del que los porta, y por la posibilidad (aunque sea poco probable que se use contra ti, existe) de activar el micrófono y mutar el teléfono en una herramienta de espionaje.

    La de cal (=positiva) para mí fue conocer de la existencia de un «fork», rama paralela o distribución del sistema operativo para móviles Android (controlado por Google y cuyos componentes están bajo diferentes licencias, desde la más abierta Apache 2.0 hasta elementos de software totalmente privativo). Esta distribución de Android libre se llama Replicant, que funciona bastante bien, dicen, para el teléfono HTC Dream.