La noche que aprendí a decir gilipollas en inglés

Era 1995, una fría noche invernal en Inglaterra. Estaba sentada en el sofá con mi compañera de piso viendo por la tele a Gordon Brown, entonces y todavía ministro de economía británico, haciendo la presentación de los presupuestos del Estado. De repente soltó una frase que me chocó. No recuerdo qué fue lo que dijo, pero fue algo que tocó la fibra sensible de las dos aposentadas en el sofá, ambas hijas de inmigrantes, mis padres desde el centro-sur de España a Catalunya, los suyos desde la pobrísima Irlanda al entonces próspero norte de Inglaterra, e inmigrantes también, ella del paupérrimo norte de Inglaterra a Londres, yo de la Barcelona de la crisis post-olímpica a Londres, porque las dos dijimos algo justo a la vez.

Yo dije: ¡Gilipollas!
Ella exclamó: Wanker!

Es por eso que sé que aunque Blair se vaya ahora obligado por el hedor insoportable de sus corruptelas y megalomanía, el que viene a sustituirle por dedazo, el señor Gordon Brown, no va a ser mucho mejor.

Y lo sé desde aquella noche en que aprendí a decir gilipollas en inglés.

Las hay con morro: Cherie Blair justifica los onerosos regalos que recibe… con la carta europea de los derechos humanos

Menuda piececita esta señora esposa de Tony Blair. Parece ser que no solamente su maridito recibía dinero contante y sonante a cambio de títulos nobiliarios. Dicen en El País que a ella como primera dama le regalaban vestidos de diseñadores famosos de esos con precios escandalosos. Alguien ha destapado el pastel, y ella, abogada experta en derechos humanos, va y esgrime el primer artículo de la carta europea de derechos humanos para justificar su derecho a recibir los regalos que le dé la gana.

Que por cierto, este artículo dice lo siguiente:

Article 1 – Obligation to respect human rights 1

The High Contracting Parties shall secure to everyone within their jurisdiction the rights and freedoms defined in Section I of this Convention.

A ver, repitan conmigo: grandioso What The Fuck!!!!!

Según se entiende, exige a los gobiernos firmantes que respeten sus derechos y libertades. Supongo que lo exige al gobierno de su país, Gran Bretaña, o sea, que exige al gobierno presidido por su marido que la dejen vivir tranquila y dejarse corromper por un vestidito de Prada porque eso es lo que le apetece.

Señora Blair, o se está dentro o se está fuera. Señor Blair, si su gobierno y su esposa demuestran ser así de corruptos, ¿le extraña que a tanta gente le dé repelús que usted guarde sus detalles más íntimos en la base de datos de ese DNI que les pretende implantar? ¿Le extraña que nos pongamos nerviosos si cualquier encuentro con un Bobby (poli británico) puede acabar con una muestra de nuestro ADN en su poder? ¿Se da cuenta por qué no nos podemos fiar de que el uso que va a dar de tantas imágenes nuestras grabadas en miles y miles de cámaras de videovigilancia van a ser usadas «por nuestro bien»?

Váyase, señor Blair.

Artículo de El País sobre Pay By Touch

He estado más liada que la pata de un romano, así que han muchas, muchas noticias interesantes no han recibido la atención merecida aquí. Vamos a ver si logramos recuperar el tiempo perdido…

El otro día en El País leí este reportaje sobre el sistema de pago Pay by Touch, del cual hablamos hace ya algún tiempo aquí.

El canto de sirena para promover este sistema es el de siempre: la biometría proporciona seguridad y evita que se produzca el «robo de identidad». En el caso de Pay by Touch, se trata de usar un sistema de identificación por huella dactilar. Nos informan que lo que se guarda en el sistema no es la huella en sí, sino el resultado de un cálculo basado en la huella, un cálculo especial que garantiza que cada huella dactilar ofrece un resultado diferente, y también garantiza que a partir del resultado del cálculo es imposible averiguar cómo es la huella dactilar que lo produjo (a este tipo de cálculo en informática le llamamos una función de hash), por lo que, dicen, no hay problema de privacidad, puesto que Pay by Touch no almacena la huella.

Lo que nunca dirán, porque se trata de lograr que se acepte socialmente un sistema algo controvertido, es que las huellas dactilares se pueden «clonar». Se trata de obtener una huella (por el detectivesco truco de obtener un vaso usado, por ejemplo) y con mucha destreza realizar un pequeño implante de silicona que imite la distribución de los surcos de la huella.

Así que de seguro…….. porque el problema de estos sistemas, es que si «socialmente se consideran seguro», entonces los no enterados de estas tácticas tramposas no aceptan que el sistema ofrece posibilidad de error, y entonces ¡¡entonces sí tendremos robo de identidad de la buena!! Que nos hayan robado y falsificado el DNI «cuela», pero que «te roben la huella»…

Con RFID, la privacidad y la tranquilidad a freir espárragos


Llevamos mucho tiempo explicando lo que es el RFID y por qué a los responsables de marketing les resulta una excelente idea que todo el mundo lo utilice: ahora no solamente van a conocer tus gustos en sus bases de datos de CRM, sino que van a poder utilizar ese conocimiento en vivo y en directo y en el mejor lugar posible, en las tiendas, para bombardearte con publicidad personalizada a tus gustos exactos y precisos y al lugar en que te encuentras.

Las bases de datos de CRM y otra información sobre la vida y milagros de los consumidores están más que consolidadas. Sobre todo la de los que usamos internet muy frecuentemente, pero realmente se tiene que ser monje franciscano para escapar a esta recopilación de datos sobre nuestros hábitos (y en el caso de los franciscanos, ya se sabe, los hábitos son pardos, ¡¡así que para ellos no hace falta la explotación de bases de datos!!). No en vano empresas como Alexa, que se dedicaba (desde que la compró Amazon dicen que ya no) a meter cookies espías en los ordenadores de todo el mundo y a trazar de esa manera nuestros hábitos interneteros (que reflejan muy fidelignamente nuestros intereses), valen miles de millones de dólares. Y no es por los bonitos edificios que ocupan. Es por lo valioso de esos datos de marketing, es por los suculentos contratos que tienen con las principales empresas comercializadoras de productos para el gran público. Esta es la primera base del sistema.

Hace poco hablamos del proyecto, ya en fase piloto, de tapizar con infraestructura RFID al barrio comercial por excelencia de Tokio, Ginza. Es la segunda base del sistema.

Bueno, pues esta semana han presentado en el International Consumer Electronics Show de Las Vegas este producto, el POD, que resulta ser el tercer elemento del sistema… es un marco para poder emitir anuncios variados que funciona con RFID. Allá va la Vigi por delante de la panadería con su pasaporte RFID, el POD la detecta, rastrea en su base de datos cortesía de Alexa, de VISA, de FNAC, de… busca, busca, busca… AHA, le gustan los donuts. Vamos a ponerle un anuncio bien jugosito a ver si se anima y entra…

¿Me explico? Sabéis perfectamente de lo que hablo… lo vimos en Minority Report cuando a Tom Cruise, tras el transplante de ojos (por eso de no pasar por los sensores con los suyos propios…) se mete en un centro comercial y le empiezan a hablar los anuncios, dirigiéndose al «propietario original» de los iris que se están escaneando…

Si ya me fastidian las estaciones de metro publicitarias (esas tapizadas con la publicidad del patrocinador del mes) por lo intrusivas (En Barcelona, Universitat y Maria Cristina, supongo que en todas partes habrá alguna igual), esto de que el anuncio te hable a ti, a ti, A TI, debe de ser la muerte.

España Office, ¿es esto legal?

¿Es esto legal? España Office es un CD-ROM que contiene lo siguiente:

Datos de 15,1 millones de abonados telefónicos en su PC con exportación ilimitada, de ellos, 13,6 millones son de particulares, y 1,5 millones son de empresas.

¿Qué dirá la LOPD (ley orgánica de protección de datos) al respecto?

Disclaimer: Dudo de la legalidad del producto, no de quien lo comercialice.

Actualización: En los comentarios, Félix Haro nos da la respuesta:

Si bien podemos admitir que se trate de datos obtenidos de fuentes de acceso público (28 LOPD), hay muchísimos problemas para poder vender ese CD. Pero voy a olvidarme de la LOPD, que me tiene ya aburrido y cabreado a diario, y
me voy a ir a algo más fácil. Este producto dice incluir el correo electrónico de las empresas en el directorio. La LSSICE regula las comunicaciones comerciales por vía electrónica en sus artículos 19 a 22, que afectan no sólo a las personas físicas, sino también a las jurídicas (empresas, p.e.). Resulta que hay que tener autorización expresa para poder enviar estas comunicaciones (publicidad)… ¿Me van a decir que se han preocupado de recoger autorización para utilizar esas direcciones de correo electrónico? Podrían haberlo hecho, y yo no me lo creería por el coste que supone. Pero el que compra el producto no puede utilizarlas porque sí que no tiene el consentimiento expreso del titular origen de la cuenta. Si me pongo a analizar toda la regulación que se puede “fumar” el producto, perdería todo el fin de semana, y no es cuestión. Eso sí, le auguro una corta vida. Estos tipos de Infobel siempre marcando la moda… ya la pifiaron con la búsqueda inversa, y ahora llevan camino de volver a hacerlo. Impresionante. ¿Por qué no se asesoran antes de lanzar un producto?

Por cierto, ¡no os perdáis su blog, BITacora!

La Vigi en el CES: Nokia y VISA presentan su sistema de pago con el móvil mediante RFID

(Con tanta línea y tanto píxel dedicado al CES, no hace falta estar en Las Vegas para cubrirlo…)

Nokia y VISA han presentado en el CES (International Consumer Electronics Show) un método de pago que se hace servir del teléfono móvil y de un chip RFID.

El plan piloto en Europa se inició en Holanda en octubre del 2006 con 100 usuarios.

El sistema es similar al FeliCa que ya lleva tiempo activo en Japón y del cual ya hablamos en La Vigi. En FeliCa, el control del pago se hace por 3 métodos: 1) aproximación del RFID a la máquina expendedora. 2) Introducción de PIN, 3) Reconocimiento facial (gracias a la cámara del teléfono móvil y un software sencillo de identificación de la cara del titular de la ¿tarjeta de crédito? ¿cómo llamar a este instrumento de pago?).

Una mala noticia para los que queremos seguir pagándonos los vicios (cafés, tabaco) de manera anónima para que el gobernante de turno no decida que debido a ellos no merecemos cama en el hospital en caso de infarto – y para los que no queremos que nuestros hábitos de consumo se traduzcan en montón de actividades de marketing agresivo e indeseado hacia nosotros.

(Vía Reuters)

Disclaimer, por si me da un arrechucho y le llega esto a la autoridad competente de aprobar mi tratamiento: no fumo, mi consumo de café es menor a uno al día, y pago impuestos religiosa y abundantemente 🙂

John Le Carré: "En Inglaterra y EE UU, los gobiernos están robando la libertad individual"

En la edición de hoy de El País han publicado una entrevista al escritor británico John Le Carré.

Al artículo ellos le dan un título de esos que venden periódicos: «El caso Litvinenko dejó muchas pistas». Yo hubiese elegido otro: «En Inglaterra y EE UU, los gobiernos están robando la libertad individual».

En sus propias palabras y con el contexto que nos permite comprender su afirmación:

Es imposible escribir ahora sin una intención política. La tradición de hablar sobre acontecimientos mundiales a través de la literatura o bien ha desaparecido o ha sido relegada a escritores de thrillers. No fue así en el XIX o el XX, con novelistas como George Orwell que atacaron el sistema. Debido a que vivimos un periodo extraordinario de autoengaño, en el que la verdad está en un lugar y la percepción pública de la verdad en otro, intento narrar historias que establezcan un puente entre ambas. Desde el 11-S sólo se dan elementos de represión antiliberal de los que es necesario hablar. En Inglaterra y EE UU, los gobiernos están robando la libertad individual. Hemos aguantado tantas malas representaciones de la verdad que nos hemos introducido en un mundo de fantasía, con informes fantásticos sobre la guerra.

Tecnologías de la información y la comunicación, libertad individual, derecho a la privacidad. ¿Cómo lograr que los avances en lo primero no afecten negativamente ni a lo segundo ni a lo tercero?