Que vienen los chiiiinos… ¿se acabó el libre comercio y la globalización?

Ayer en Inglaterra nos despertamos todos sabiendo que los chinos pueden petar nuestras centrales nucleares, cortarnos el agua y apagarnos la luz. La culpa es de BT, los traidores, que en lugar de comisionar su nueva infraestructura IP de nueva generación a la muy gringa Cisco o la británica y desconocida Marconi, se la dieron enterita a los chinos de Huawei.

Está claro, la globalización es la nueva colonización, y solo ha de funcionar en una dirección: de occidente hacia el resto del mundo. Ay de un país BRIC (Brasil, Rusia, India, China) que se atreva a destacar… vapuleo mediático y cerrojo de fronteras al canto.

Crown copyright: lo que hace un funcionario es propiedad de su graciosa (¿?) majestad

En el trabajo leyendo un documento oficial me he topado con un copyright a pie de página muy curioso: decía «© Crown Copyright». Me he puesto a hacer 4 búsquedas y me he encontrado con este curiosísimo concepto: resulta que cualquier documento, video, audio, etc. creado por un funcionario público en cualquiera de los países de la Commonwealth automáticamente pasa a ser propiedad de la reina de Inglaterra. En prácticamente todos esos países esta «propiedad» dura el resto del año en que el documento fue publicado, y los siguientes cincuenta.

Me resulta curioso que lo producido por el Estado no sea de todos los ciudadanos representados por el propio Estado, sino de una señora septuagenaria que pasa los veranos en Balmoral. Graciosa no sé si será esta majestad. Riquísima, sí.

pd. Ayer, aparte de cargarme medio blog al actualizar el tema Atahualpa (no panic: en un rato me pongo y vuelvo a añadir estadísticas, el feevy, etc), por fin di el paso y devolví su contenido al dominio público. ¡¡¡Qué gusto me da hoy parecerme un poco menos todavía a Isabel II!!!

Stiglitz lo tiene claro: antes de limpiar, nacionalizar

Joseph Stiglitz, santo de mi devoción, lo tiene claro: nada de salvar el culo a los banqueros y sus accionistas responsables de despeñar las instituciones que presiden / les pertenecen. Nada de «cash for trash». Hay que limpiar los bancos, sí, pero antes de ello hay que seguir el modelo escandinavo de los 90 y nacionalizarlos.

Aduce, como buen economista hasta la médula, los incentivos. Si el motivo para haberse comportado como si estuviesen en un casino de Las Vegas ha sido «maximizar el valor (a cortíiiiiisimo plazo) ofrecido a los accionistas» para poder llevarse unos bonus de la hostia, si cuando revienta todo por haber arriesgado demasiado no sufren nada de nada, ¿qué puede empujar a un ejecutivo de alto nivel a dejar de tomar decisiones que tan nefastas han resultado para el medio y largo plazo?

Contest-2: Vigilancia al cubo

Hace poquito hablábamos del programa de «denuncias anónimas» implementada por el gobierno británico para la lucha contra el fraude en la recepción de ayudas del Estado (ya sabes, ese vecino de baja con lumbalgia que se ha ido a esquiar el fin de semana) y decíamos que con esas cosas no se juega, porque dale a un ciudadano cabreado con el vecino de al lado que pone la tele a todo trapo (o se viste de fucsi, color que te daña la vista) un teléfono gratuito de denuncia y verás lo que hace. Ríete de las cazas de brujas de la Edad Media.

Hoy me he despertado con la noticia de que la ministra de interior británica, Jacqui Smith, ha anunciado el plan antiterrorista «Contest-2«, que aporta un giro muy novedoso… en sus palabras, «la lucha contra el terrorismo no solo es asunto de Whitehall -sede de su ministerio-, sino de todos los ciudadanos». Parte importante del plan es la implementación de este enfoque… van a dar formación a 60.000 ciudadanos (como ejemplo citan «encargados de tiendas») para que sean capaces de identificar potenciales terroristas y ayudar a que la gente no se haga terrorista (WTF??, o en castellano: «¿¿¿me lo explique???»).

¿No me creen? Lean, lean en The Independent (en inglés).

Hacia el final del artículo vienen otras perlitas. Entrevistan a un experto en seguridad (¿?) llamado Paul Wilkinson, profesor en la Universidad de St Andrews en Escocia, que nos deleita con un «la sociedad ya está acostumbrada a la videovigilancia y los esquemas de vigilancia vecinal» y que gracias a ello el público está dispuesto a aceptar los nuevos planes del gobierno, que implican subir el nivel de vigilancia al que están expuestos todos los ciudadanos.

¿Les suena la teoría de la privacidad y las ranas que se ponen a hervir en agua tibia y no se dan cuenta del peligro al que están expuestas hasta que es demasiado tarde? Es una metáfora algo rara para explicar que introduciendo gradualmente ciertas medidas se acostumbra a la gente y se logra que cuando una medida más extrema se ponga en marcha, no ofrezcan ninguna resistencia. Pues bien, este que les estamos narrando es un ejemplo perfecto.

Esta mañana el mundo es un poco menos libre.

Estudiantes mandan una sonda a la estratosfera. ¡Felicidades!

Leo por ahí que unos ex-estudiantes del instituto de secundaria de La Bisbal, Girona han diseñado y construido una sonda capaz de tomar fotografías de la estratosfera. La lanzaron el 28 de febrero, alcanzó una altitud de 30.677 metros y logró hacer muy buenas fotografías. Aquí va un link al blog del proyecto: Meteotek08.

Me parece un ejemplo formidable de que en los días que corren se pueden hacer muchas cosas si se dispone de un cerebro pensante, interés (y entusiasmo) con respecto a la ciencia, tiempo libre y muy poquito presupuesto. ¡Tomemos todos nota!

Google AdSense nos espía un poco más “por defecto”

Acabo de leer que AdSense evoluciona y para decidir qué anuncios muestra a través del navegador en cada momento, no solo tendrá en cuenta la información de la página que se está viendo en ese momento, también utilizará el historial de navegación previo del “usuario” a la hora de tomar dicha decisión. Para capturar esta información, se instala automáticamente en el ordenador una “cookie” llamada Double Click. A este proceso parece ser que le llaman “retargeting” y lo explican clarito en el blog de Google.

Es muy importante destacar que a todos los que tengan cuenta con Google (por ejemplo, si usas Gmail) el retargeting se les ha activado “por defecto”, o sea, que a menos que lo desactives ahí está. Para desactivarlo solamente hay que visitar la página de Ads Preferences Manager. Esto lo que hace es “decirle a Google que no tenga en cuenta la información de la cookie DoubleClick a la hora de servir anuncios”, pero la cookie sigue trabajando, que conste.

Para tranquilizar a los que griten “violación de privacidad” la gente de Google ha creado un “plugin” o complemento para Firefox y otro para el Internet Explorer que ayudará a deshabilitar la cookie. Y para los que griten “trampa”, porque cómo me voy a fiar de que Google me ayude a desactivar algo que les da dinero, dicen que el “plugin” es de código abierto y accesible en el sitio de código de proyectos.

Todo muy mono, muy aparentemente ético y muy “don’t be evil”. ¿Dónde está la falacia?

Pues obviamente en que solamente seremos 4 los frikis con tiempo que matar los que cambiaremos las preferencias de anuncios o instalaremos el “plugin” que deshabilita la “cookie”. La inmensa mayoría de los mortales no hará ni lo uno de lo otro y por lo tanto Google hará una pasta a costa de sus datos personales… porque el historial de navegación de una persona, señores, es un “dato personal”. Y valga la redundancia, uno que dice bastante sobre la persona.

Lo último: teléfono de denuncia de personas que cobren ayudas del estado sin «merecerlas»

De camino al trabajo se me han caído las orejas al suelo al escuchar en la radio un anuncio de la campaña británica (cómo no) «targeting benefit thieves – we’re closing in» (buscando a ladrones de ayudas del estado – estamos cerrando el cerco) y enterarme de que han puesto a disposición del público una línea telefónica «confidencial» para poder realizar denuncias de conocidos que se aprovechan del sistema.

Escuchar a un maromo de voz grave susurrando «Estamos cerrando el cerco… con más de 600 llamadas al día a nuestra línea telefónica» pone los pelos de punta.

Por supuesto, también hay un formulario Web para realizar la denuncia sin tener siquiera que coger el teléfono.

¿¿Dónde va a acabar esto??

Reconocimiento facial automático, una vida en la galería

Hace un par de añitos me enteré de la existencia de «Polar Rose«, un ¿servicio? online que permitía «taggear» (dar nombre) a personas que apareciesen en fotos publicadas en servicios online.

A eso ahora se añade todo tipo de aplicaciones que detectan automáticamente rostros (por eso cuando haces una foto con tu super cámara digital las caras de tus modelos se encuadran brevemente) y era solo cuestión de tiempo hasta que las aplicaciones de gestión de fotos (como Picasa o F-Spot) incluyeran no solo la detección de rostros, sino un proceso que «aprenda» a identificar personas basándose en fotos previamente «taggeadas» donde aparezcan esas personas, y en técnicas biométricas, obviamente (aquí un artículo en MIT Technology Review).

Si sumamos Polar Rose + reconocimiento automático de personas en álbumes de fotos + un buscador decente (digamos Google…) el resultado es una vida en la galería. Viva la democratización de la visibilidad: de golpe todos somos La Pantoja o Rocío Jurado, solo que no habrá un colectivo al que gritarle «sois destrustivos» cuando suframos el estar «en el candelabro» (=candelero, esto es un chiste solo comprensible en España y para personas que lean revistas del corazón).

Para escapar a esto: pues solo nos quedará hacer como ciertos colectivos étnicos, que según la «sabihonda y anglocéntrica Lonely Planet» son tan «paletos» que se niegan a dejarse hacer fotos por miedo a dejarse «robar el espíritu». Es decir, tendremos que partirle la cara a cualquiera que haga una foto en la cual tengamos la sospecha de aparecer.

¿¿Paletos o visionarios?? Tiempo al tiempo…

Tecnologías de la información y la comunicación, libertad individual, derecho a la privacidad. ¿Cómo lograr que los avances en lo primero no afecten negativamente ni a lo segundo ni a lo tercero?