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Reconocimiento facial automático, una vida en la galería

Hace un par de añitos me enteré de la existencia de «Polar Rose«, un ¿servicio? online que permitía «taggear» (dar nombre) a personas que apareciesen en fotos publicadas en servicios online.

A eso ahora se añade todo tipo de aplicaciones que detectan automáticamente rostros (por eso cuando haces una foto con tu super cámara digital las caras de tus modelos se encuadran brevemente) y era solo cuestión de tiempo hasta que las aplicaciones de gestión de fotos (como Picasa o F-Spot) incluyeran no solo la detección de rostros, sino un proceso que «aprenda» a identificar personas basándose en fotos previamente «taggeadas» donde aparezcan esas personas, y en técnicas biométricas, obviamente (aquí un artículo en MIT Technology Review).

Si sumamos Polar Rose + reconocimiento automático de personas en álbumes de fotos + un buscador decente (digamos Google…) el resultado es una vida en la galería. Viva la democratización de la visibilidad: de golpe todos somos La Pantoja o Rocío Jurado, solo que no habrá un colectivo al que gritarle «sois destrustivos» cuando suframos el estar «en el candelabro» (=candelero, esto es un chiste solo comprensible en España y para personas que lean revistas del corazón).

Para escapar a esto: pues solo nos quedará hacer como ciertos colectivos étnicos, que según la «sabihonda y anglocéntrica Lonely Planet» son tan «paletos» que se niegan a dejarse hacer fotos por miedo a dejarse «robar el espíritu». Es decir, tendremos que partirle la cara a cualquiera que haga una foto en la cual tengamos la sospecha de aparecer.

¿¿Paletos o visionarios?? Tiempo al tiempo…

Privacidad de datos en la vida cotidiana

Lunes, 9 am. Abro una carta de Motorola en la que me informan que su filial Symbol sufrió un ataque a sus sistemas informáticos y que mis datos personales y de tarjeta de crédito fueron robados en 2006. La tarjeta de crédito caducaba en 2005 así que no hubo problema con eso. Supongo que algo del spam que recibo diariamente sí tiene algo que ver con que mi nombre y correo electrónico pululen por ahí.

Martes, 2pm. Recibo un email de Recursos Humanos pidiéndome que rellene una encuesta «para un proveedor de servicio de confianza». Lo primero que me preguntan, nombre, edad, sexo, estado civil, correo electrónico. Lo segundo, si como carne y si compro en el super y si pago con tarjeta de crédito. Se me activa el sentido arácnido «vigi». Le escribo un email a la directora de Recursos Humanos exigiendo que nos haga llegar a todos los empleados que debemos rellenar la encuesta la política de privacidad de esa empresa y el uso que se le va a dar a tales datos. Prácticamente me llaman loca, está claro que esa señora no tiene ni idea de las implicaciones de lo que nos ha pedido hacer, claro que a ella no le llegó una carta el día anterior diciéndole que le han robado los datos personales cedidos a una empresa de confianza a través de su página Web. Conclusión: de la promoción ya me puedo ir olvidando 😉

Jueves, 10 pm. Organizamos una pequeña cena de cumpleaños a una amiga en casa. Tras hacer unas cuantas fotos, nuestra amiga nos pide permiso para colgar las fotos en Facebook. ¡Todo un detalle!

Es curioso como estas tres situaciones hace 10 años serían tan ajenas a nuestro día a día como entrar en contacto con los alienígenas, mientras que a mí me sucedieron todas ellas en el transcurso de una semana.

¿Por qué no hablo de Facebook?

No hablo de Facebook, no comento los posibles cambios de política al respecto de la propiedad de los datos personales almacenados en él ni nada de ese estilo por una simple razón. Cuando yo era pequeña aprendí mediante una dolorosa experiencia que esta frase es una verdad universal:

«Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita».

Si le doy mis datos a Facebook ya se los he dado. Que luego hagan lo que sea con ellos está fuera de mi control. ¿No somos la generación más preparada de la historia? Pues que se note, carajo. Pongámonos a pensar en las consecuencias de nuestros actos en lugar de llorar después.

Celebrando el día europeo de privacidad de datos

¡Qué mejor manera de celebrar el día europeo de protección de datos que borrando parte de ese rastro que vamos dejando en Internet cuando utilizamos servicios gratuitos! Es como celebrar el día sin coches dejando el coche en casa… solo que una vez hecho, no tiene vuelta atrás.

Esto es lo que he conseguido…

  • Darme de baja de Tagzania
  • Eliminar los dos defuntos blogs de blogger, tras hacer backups (XML) de ellos. (eso ha hecho que las fotos de los posts anteriores a mi paso a WordPress hayan desaparecido, pero hey, no es el fin del mundo).
  • He borrado los 4 documentos de prueba que había subido a Google Docs. Me quedo con mi OpenGoo.
  • he borrado las dos cuentas de Google Analytics a mi nombre.
  • Borré todas las fotos del álbum de Picasa que blogger había creado automáticamente. No borré un álbum «de verdad» que tenía ahí pero lo he protegido con contraseña, a la espera de traspasarlo a mi Gallery (¡no se puede hacer todo en un día!).
  • He borrado mi cuenta de del.icio.us, aunque antes he hecho un backup de mis enlaces favoritos. Tanto me ha dolido que he invertido un buen rato haciéndome un del.icio.us caserillo y personal. Ahora me siento mejor 🙂
  • He hecho una lista de otras cosas que quiero eliminar, ¡espero conseguirlo antes del año que viene!

Privacidad en el correo electrónico: sabias palabras de George W. Bush

Nunca creí escribir «sabias palabras» y «George W. Bush» en la misma frase, pero hasta él ha demostrado que el dicho «nunca digas de este agua no beberé» es certero.

Dichas palabras son el contenido del último email que el todavía presidente de Estados Unidos escribió desde su cuenta personal, G94B(arroba)aol.com, justo antes de tomar las riendas del país en enero de 2001. La traducción es mía:

Puesto que no quiero que la gente cuyo objetivo es burlarse de mí tenga acceso a mis conversaciones privadas, la acción a tomar es no usar el correo en el ciberespacio. Esto me entristece. Me ha gustado conversar con todos vosotros.

No es cosa nueva que los emails sin cifrar son como escribir sobre una postal. No puedes evitar que el cartero, o cualquier persona que tenga contacto con ella, la lea.

Y es algo que hasta George W. sabe, así que ¡apliquémonos el cuento!

Fuente: C|Net News.

Las empresas y la gestión de datos

Félix Haro ha dedicado una serie de posts al asunto del (escaso) cumplimiento de las diferentes normativas de protección de datos por parte de muchas empresas consideradas serias.

Ayer tomé esta foto en el polígono industrial donde trabajo. Se trata de una estación de destrucción de documentación confidencial «a domicilio». Las empresas que contratan su servicio reciben unos contenedores cerrados con llave donde se pueden depositar papeles pero no se pueden abrir si no es con el consentimiento (y la llave, claro) de un manager. Si no me equivoco, el coste son 100 libras esterlinas por visita del camión y un máximo de 5 contenedores.

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La protección de datos es como la seguridad. Una vez empiezas a ver las cosas «con esas gafas», ves problemas y oportunidades de mejora por todas partes.

Si tienes que usar Facebook, al menos protege estos datos…

Al fin ha saltado a la agencia pública los problemas de privacidad que las herramientas tipo facebook generan. Ya incluso escuchamos en la radio noticias sobre aquel desafortunado asalariado que ha perdido su trabajo por cogerse la baja pero tener unas hermosas fotos de la fiesta de la noche anterior en su muro de facebook. El asunto de la privacidad cuando disponemos de Internet, un medio que permite la diseminación de la información digitalizada con una facilidad pasmosa, no es solamente un problema de que tu jefe vea las fotos de la boda de tu prima, ese es solo una consecuencia de un asunto mucho más amplio y complejo. Para una probadita recomiendo este post o bien la lectura de La Sociedad de Control.

No obstante, comenzar por hacer ver a los amigos las consecuencias de usar herramientas tipo facebook es un primer paso para que tomen consciencia de que como sociedad en conjunto tenemos un problema sin resolver. Mario M. Moreno ha escrito un artículo en el cual proporciona las instrucciones paso a paso para modificar el perfil de facebook y lograr evitar una exposición tan descarnada del recuento de nuestra actividad, pensado para compartir solo con los amigos, pero puesto a la disposición de todo aquel que quiera mirar.

Un enlace para compartir con todos en la familia.

La RIAA cancela contrato con MediaSentry, su «espía del P2P»

Enrique Dans nos informa que la RIAA, es decir, la SGAE estadounidense, ha cancelado su contrato con la empresa de «cibervigilancia» MediaSentry, la que se ocupaba de rastrear la red en busca de ciudadanos que se descargaban canciones.

El método de acoso era totalmente mafioso en su planteamiento:

1. contrata un (ciber) detective que se entrometa en tu vida privada de modo ilegal. (ciber) detective toma (fotos/logs de actividad) de modo ilegal.
2. la RIAA te envía un matón diciendo que o pagas, o te meten un juicio alucinante.
3. Tú sabes que tienes razón, pero como una pulga no se puede enfrentar a un elefante, mejor pagas la extorsión que acudir a la justicia (que como todo el mundo sabe, es «un cachondeo»).

Si ahora la RIAA prescinde del agente que le lleva a cabo el paso número 1, ¿qué significa esto?

Dos opciones:
1. la naïf. Enrique Dans opina que la RIAA se ha dado cuenta de que está embarcada en una batalla perdida.
2. la pesimista. La RIAA sabe que va a ser el estado el que le haga esa supervisión de actividad en red del ciudadano, así que deja de pagar al «vigilante privado».

¿Tú por cuál te decantas?

Actualización: Leemos en Uberbin que «misteriosamente» ha aparecido un troyano que bloquea el acceso a The Pirate Bay y Mininova. Modifica la lista de hosts del Windows para que dichos sitios apunten a 127.0.0.1 (es decir, al propio ordenador) y por lo tanto no funcionan. Es decir, que quien lo pille y no sepa arreglarlo «ya no se podrá bajar cosas tan fácilmente». ¿¿Casualidad??

La auditoría, la única cura posible ante abusos en acceso a datos confidenciales

Hace un par de días, aprovechando el «do you poken?» , aseguré que la mayor parte de problemas con datos personales se deben a almacenamiento incontrolado de estos datos en dispositivos portátiles (CD, DVD, llaves USB, discos duros portátiles, laptops, PDAs…), mucho más que a «intrusiones no deseadas» a sistemas de información.

Hoy leo que Schneier dedica un artículo a la otra componente (que me dejé) de estos accesos indeseados o pérdidas de datos personales: el abuso por parte de personas que por su trabajo requieren acceso a dichos datos.

Schneier lo ejemplifica con el acceso a datos personales de Barack Obama que han ocurrido durante las «pre» y campaña electorales. Y con buen criterio ofrece la única solución (o medida paliativa) para este problema: las auditorías. Es que esto es más viejo que el propio mundo. Demasiadas personas funcionan de esta manera: solo si sabes que eres responsable de tus acciones, y que si «la cagas» lo vas a pagar, no haces cosas que no deberías. Schneier insiste mucho en este punto porque el poder, abusivo como es por naturaleza, está intentando escaquearse del escrutinio público, y de esto solamente pueden salir abusos y problemas. Ejemplo: las escuchas de la National Security Agency estadounidense sin orden judicial.