El pánico verde: la caza de brujas en EEUU no es hacia rojos, sino ecologistas


Muchas veces me preguntan que por qué tanto interés en esto de la privacidad y la intimidad si no hago nada malo ni delictivo y de todas maneras es una batalla perdida (que diría el nefasto Scott McNealy). Hoy en lugar de dar una explicación, mejor voy a dar un ejemplo.

En Estados Unidos se empieza a hablar de «pánico verde«, que sería la versión del nuevo milenio del «pánico rojo» o caza de brujas que el gobierno estadounidense llevó a cabo en los años 40 y 50 y cuyo protagonista principal fue el senador McCarthy. Aprovechando la extraña «guerra contra el terrorismo» iniciada tras los terribles acontecimientos del 11 de septiembre del 2001, y su brazo legal, las leyes Patriot Act I y II, todo tipo de activistas mínimamente críticos con las autoridades han sido espiadas por la TSA, por el FBI, por la CIA… se han reportado espías infiltrados en grupos de jubiletas organizándose para manifestarse contra la guerra, y se han intervenido las comunicaciones a personas tan problemáticas como… los afiliados a Greenpeace en el país de la libertad.

¿Ven? Nuestras democracias son de todo menos perfectas, y si tenemos en cuenta que son infinitamente mejores que los regímenes dictatoriales que son mayoría en el mundo, pues nos podemos hacer una idea de por qué es mejor que los gobiernos sepan lo menos posible de nosotros. Es mejor que no sepan con quién hablamos por teléfono, a dónde viajamos (ya sea en avión o en el metro), qué cosas compramos. Y no porque hagamos cosas malas, sino porque un gobierno siempre se puede volver loco como está pasando ahora y comenzar a perseguir a ciudadanos de comportamientos hasta entonces considerados normales, incluso loables, como puede ser… preocuparse por el medio ambiente.

Más información: greenscare.org

Un miembro de la comisión bancaria del senado estadounidense denuncia la inseguridad de las tarjetas de pago sin contacto (con RFID)


Leemos en la newsletter de CASPIAN (consumidores contra la invasión de privacidad y numeración de los supermercados) que el senador Charles Schumer, miembro de la comisión de estudio de la banca del senado estadounidense, ha hecho pública una declaración en que denuncia la introducción de las tarjetas llamadas de pago sin contacto («no-swipe», en inglés) por todos los problemas de seguridad que han conllevado a sus usuarios.

El senador llega a afirmar que dichas tarjetas deberían llevar un aviso sobre los fallos de la tecnología en que se basan dichas tarjetas. La tecnología es el RFID.

Desde CASPIAN llevan años intentando impulsar una ley llamada «el derecho a saber qué cosas llevan RFID«. Es la primera vez que un político se hace eco de esta reivindicación.

Mientras tanto, en España no nos vamos a librar de estas tarjetas. La Caixa ya ha anunciado la introducción de un plan piloto de tarjeta de crédito RFID para principios del 2007.

Repitamos que no nos tenemos que dejar que nos «enchufen» una tarjeta de estas. Y si no hay más remedio que cargar con ella, pues bien envuelta en papel de aluminio o en su funda protectora con jaula de Faraday.