La Caixa introducirá las tarjetas de crédito con RFID a principios del 2007


Leemos en el periódico de actualidad económica Expansión que La Caixa va a ser la primera entidad financiera en introducir en España las tarjetas de crédito con RFID.

Dicen en Expansión que La Caixa intenta que la gente deje de usar el efectivo y se pase al «plástico». Tras el fracaso en la introducción de la «tarjeta monedero», ahora creen que con estas tarjetas RFID, o de «pago sin contacto», lo van a conseguir.

Esto es un despropósito. La tecnología RFID permite que la información en su chip se lea a distancia, y esto es lo que hace que dichas tarjetas sean mucho más inseguras que las normales con banda magnética. Con aquellas, para que alguien te la «clonara» (hiciera una copia de la información de la tarjeta y la pudiera usar gastándote el crédito) se la tenías que dar, y esto te permitía saber más o menos quién te había hecho la mala jugada: en el peaje, en el restaurante, en el hotel… ahora, con la lectura a distancia, cualquier malhechor con el lector adecuado «pululando» por un restaurante, una tienda,… puede hacerte la copia de los datos de la tarjeta sin que te enteres.

Es grave el asunto, y ejemplos de inseguridad hay a montones. El más claro y escandaloso es el de los nuevos pasaportes electrónicos o pasaportes RFID, dotados de esta tecnología, que se pueden leer a distancia, se puede crackear la encriptación, y se pueden clonar. Se puede leer sobre este asunto en el periódico británico The Guardian, que sería equivalente a nuestro El País.

Lo dicho, estas tarjetas con RFID no hay que aceptarlas, no debemos aceptar ser conejillo de indias de nadie, porque es nuestro dinero, es nuestra identidad, es nuestra seguridad lo que está en juego. Y si tu banco te «enchufa» la tarjeta obligatoriamente, pues a protegerse con las fundas para documentos RFID.

Vuelve a casa por Navidad… ¡pero si no puedo permitirme tener casa! Entonces, ¡manifiéstate! 23 de diciembre, en una plaza cercana a ti

Todo mi apoyo a este colectivo de jóvenes (y no tanto) que son los únicos que están haciendo algo de verdad para explicitar lo que todos sabemos: que la vivienda en España es un problemón, que los salarios en España son un problemón, y que hay un buen porcentaje de personas que por mucho que trabajen y se esfuercen están excluidas del mercado de la vivienda.

¿Mercado? ¿No decía la Constitución que celebramos ayer con día de fiesta que la vivienda es un derecho fundamental?

Y es que no es plan, que se ponga en peligro la estabilidad económica del país para que un grupo de oligarcas se forren y se puedan comprar un equipo de fútbol como el Real Madrid, el Valencia, el Betis y otros, amén de rodearse de animales disecados, caballos de pura raza, liarse con folklóricas de esas que dan un cierto prestigio social (¿?), etc, etc, etc.

Lo preocupante es que esos casos tan sonados son solamente la punta del iceberg. Con el consabido rollo de que el «ladrillo» es la inversión más rentable, montón de pequeñas empresas dejan de desarrollar e invertir en su ocupación principal para dedicarse a «negocios adosados» relacionados con la pura compraventa de inmuebles, lo que se viene a conocer como ESPECULACIÓN. Y qué decir del pequeño ahorrador, harto de que los bancos le engañen con cosas como fondos de inversión en bolsa «que seguro te van a dar tal rentabilidad…», dejan de poner el dinero en esos mecanismos como es la bolsa, también bastante corrupto, pero que en principio sirven para que las empresas consigan dinero para invertir y mejorar el tejido económico, y se compran un pisito para revender.

Los damnificados de tal panorama son dos: los que tienen que comprar vivienda, principalmente los jóvenes, que no pueden hacerlo por lo hinchados que están los precios; y la economía del país, ya que todo se centra en ese sector en boom y el resto de sectores (incluidos los de futuro, la investigación, la innovación) se dejan de proteger, se dejan de regar, se secan como plantas sin agua. El «ladrillo» es pan para hoy y hambre para mañana. Y que me expliquen a mí qué pasa en un país al que se jode a la juventud y se jode a los sectores económicos estratégicos para el crecimiento. Es por esto que el problema nos incumbe a todos, y no como nos quieren hacer creer desde los medios de comunicación tradicionales, solamente a los cuatro jóvenes vagos que según dichos medios son prácticamente okupas piojosos comeniños terroristas.

La plataforma «no vas a tener una casa en la puta vida» hace un llamamiento a una manifestación el 23 de diciembre, infórmate en viviendadigna.es de la hora y punto de inicio en tu ciudad.

Por las razones ya expuestas, a esta deberíamos ir todos: los «sinpiso» y los «conpiso», los jóvenes y los no tan jóvenes. En esto nos va el futuro, y si no, tiempo al tiempo.