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La efímera vida de la libertad de expresión en Internet, parte 2

safesearch
Si hace unas semanas me escandalizaba de lo fácil que es quitarle la posibilidad de editar la Wikipedia a un país entero, ahora me hago eco de lo fácil que lo tiene Google para limitar los resultados de las búsquedas que proporciona.

Acabo de toparme con SafeSearch, una opción de tu perfil de Google que te bloquea resultados con contenido sexual explícito para tus búsquedas.

Como nos decía hace unos días Versvs, tristemente lo que no aparece en Google no está en la red, porque la gente ya no escribe URLs en la barra de direcciones. Si quiere ver la página de la RENFE, solamente abre el Google, busca ese término y clica en el resultado mejor posicionado.

Así que lo tienen sencillísimo. De la misma manera que pueden bloquear resultados etiquetados con piiiip kaaak y otras cosas que distorsionamos para no herir susceptibilidades, ¡qué tremendamente fácil sería evitar resultados para términos como crack económico, cumbre de Seattle, pucherazo en las elecciones, y un largo etcétera!

La efímera vida de la libertad de expresión en Internet

Shock del sábado. Estoy consultando cierta información en la Wikipedia, observo una falta de ortografía, doy a «editar» para corregirla y… me topo con esto.

Este es el resultado del asunto Scorpions que ha llegado a la prensa esta semana. Resulta que los ¿moralistas? de la internet watch foundation han decidido que no les gusta la portada del disco «virgin killer» de Scorpions, y muy ¿consecuentemente? han incluido toda la Wikipedia en la lista negra de sitios de pederastia para el Reino Unido.

Una cosa es saber que los bloqueos son posibles. Que se dan en Cuba, en China, en Irán. Más fuerte es saber que el Estado español, a través de la LISI, se reserva el derecho de censurar si «puede haber impacto malo para la economía».

Pero ir a borrar una simple «s» en un artículo sobre historia naval china y ver que no te dejan… eso pone los pelos de punta.

Si algo gordo pasa de verdad en el mundo… no contéis con Internet para ningún tipo de organización.

Crimen de Pontevedra: falló algo mucho más fundamental que la pulserita

En la prensa tradicional están preguntándose por qué falló el sistema que se supone que debía haber protegido a la señora de Pontevedra asesinada por su expareja, supuestamente vigilados agresor y víctima por pulseritas GPS.

La pregunta venderá periódicos pero no es la que ayudará a que más personas en situación de riesgo salven la piel. El problema es mucho más importante, y que yo sepa todavía nadie lo ha cubierto. Nosotros lo hemos dicho muchas veces. Hay problemas que no se solucionan a base de echarles dinero y tecnología encima. El asunto de la videovigilancia es un ejemplo claro. A pesar de lo que nos hagan sentir, los datos “cantan”: no hay una relación directa entre la reducción de tasas de crimen y la instalación de cámaras de videovigilancia. De hecho, hay oficiales de la policía británica que han tenido dos narices, han dado un paso al frente, y han dicho clarito que todo ese dinero invertido en cámaras se podría haber gastado en mejorar las condiciones de trabajo de los agentes, tanto en la oficina como patrullando en la calle con la convicción de que esto sí hace algo por mejorar la seguridad de la población.

¿Por qué afirmamos que sin camaritas, sin pulseritas, y sin chips defectuosos en el pasaporte la seguridad mejora? Pues porque dichos artilugios nos dan una sensación de falsa seguridad. En algunos casos porque debido al puñetero marketing, se afirma tantas veces que la tecnología es infalible (chip del pasaporte) que el agente fronterizo se relaja. “Si tiene chip y se lee bien es un pasaporte pata negra, no tiene sentido que me esfuerce en averiguar si es un documento falso”, piensa él, porque su estado se aferra cabezonamente a la idea feliz de que “es un sistema seguro” y así se lo hacen saber. En otros, por puro fenómeno psicológico. Si el sentido común dice que no saques a pasear el perro por el parque cuando se hace oscuro, el ver esas flamantes y ubicuas cámaras blancas apuntando a todas partes podría dar la impresión al ciudadano de que “la policía está vigilando”, de que los carteristas y violadores ya no operan allá, de que es seguro pasear por allá a esas horas. ¿¿Estamos seguros de que es seguro??

Este caso de las pulseritas desgraciadamente es otro ejemplo. ¿Reagrupar a personas amenazadas, asignarles unos agentes que ronden su domicilio, hacer llamadas frecuentes para ver qué tal va todo? No hombre, no, qué antiguo suena todo eso. Mejor le ponemos una pulserita GPS a futuro agresor y futura víctima “y ya sonará una alarma en la central”. Central, por cierto, que ha sido diezmada de agentes porque claro, “con la pulserita de marras conseguimos un aumento de eficiencia de tanto por cierto, lo cual significa que sobra personal”, así que, pite o no pite la alarma, ¿habrá agentes disponibles para desplazarse a todos los rincones de la geografía española donde un potencial agresor se esté acercando a una potencial víctima? Lo dudo mucho.

Parafraseando a Gabriel García Márquez, esto de Pontevedra no ha sido más que la “crónica de una muerte avanzada”. Muerte por exceso de tecnología.

Anna Roth: Viviendo bajo vigilancia

Anna Roth es la pareja de Andrej Holm, un activista y sociólogo alemán acusado por las autoridades de «terrorismo». Las pautas de su comportamiento que lo delataban: encriptar el email y no tener móvil. Fue detenido en 2007, pasó 3 semanas en la cárcel y desde su salida su vida es permanentemente vigilada por los servicios secretos. Uno pensaría que esas cosas solamente pasaban en la República Democrática Alemana tal y como lo vimos todos en la tremenda película «la vida de los otros«, pero no. Esto pasa en la Alemania que se supone que es la «buena» y pasa hoy en día.

Nos dicen en El Astillero que Anna ha creado un blog para expresar la angustia del día a día sometida a vigilancia constante.

Y ahora ¿nos empiezan a parecer amenazantes esas blanquísimas cámaras de vigilancia que hay instaladas en todas partes «por nuestra seguridad»?

Internet, altamente peligrosa

No hace falta que sigan, ya pillamos la idea. Txeroki lo organizaba todo por email, además encriptado. Gracias, amigos gringos de la NSA por espiar las comunicaciones por Internet y avisar. Internet, nido de extremistas, ya se sabe que web 2.0 y Yihad son sinónimos. Es que se necesita, por el bien de nuestra seguridad, controlar ese medio, y ya puestos, abolir el derecho al secreto de las comunicaciones privadas.

Ah! Txeroki montaba en bici. Hay que prohibir los vehículos a pedales ya. Sus usuarios son subversivos.

Hacienda controlará los consumos de electricidad para detectar alquileres en negro

Lo leemos en Cinco Días. Hasta ahora Hacienda tenía acceso a los datos del titular del contrato y del que paga la factura. Pero ahora gracias a un nuevo real decreto, se dará acceso también a los consumos. La idea es cruzar todo esto en el catastro y averiguar si hay gato encerrado (o contrato de alquiler en negro).

Los ciudadanos «pringadillos» como nosotros somos transparentes para el gobierno de España. ¿Para cuándo un escrutinio así de exhaustivo para los que de verdad evaden?

Interpol: sistemas de reconocimiento facial de pasajeros, ya

Leo en The Guardian que la Interpol va a achuchar para que se implementen en todos los aeropuertos europeos los sistemas de reconocimiento facial de pasajeros (y cotejación con las ya manidas bases de datos de potenciales terroristas).

Me entero que el plan piloto de este proceso se hizo en el aeropuerto de Manchester. Me hace especial «gracia» porque lo he sufrido en mis carnes. No es doloroso. Es solo una piedrita más de inconveniente al fastidioso control de seguridad: una pieza de equipaje de mano estrictamente, ¡mete la bolsa del portátil en la maletita, aunque sea a presión, o factúrala! Líquidos en bolsita transparente en la mano. Portátil en la mano. Chaqueta en la mano. Zapatos en la mano. Sin bandeja obviamente (eso de la bandejita para depositar tus cosas es un lujo ibérico). Te dan ganas de transfigurarte en pulpo con ocho tentáculos para poder cargar con tanta cosa. Y en eso que te cogen la tarjeta de embarque, te la escanean y ¡click! fotito al canto. 

Ya lo decía yo el año pasado… Manchester, bienvenidos al aeropuerto del futuro.

Peligro, ¡¡blog ciudadano!!

Alucinante lo que estoy leyendo últimamente en la prensa española. De repente los bloggers la causa de todos los males de la humanidad. La causa de toda la desinformación, dice El País. Para Sarkozy, el presidente de la república francesa (y presidente «de turno» de la Unión Europea), la prensa de pago (y jerarquizada) es la única fiable. Para la Unión Europea, los bloggers deberían registrarse antes de vertir sus opiniones en la red.

Un peligro, oiga. Pero no así en abstracto como se hace entender en los enlaces del párrafo anterior. Porque los bloggers pueden hacer mucho daño. Lean si no este post en el blog (¿?) El Catalejo del periódico El Mundo en el cual explican que un maldito blogger difundió el «bulo» del infarto de Steve Jobs que hizo que el precio de la acción de esa empresa se desplomara «momentáneamente».

Las conclusiones emitidas en ese articulillo son dos: (1) Internet es la madre de los bulos. (2) La crisis ya está aquí.

Para mí, ambas falsas (la segunda quizá cierta, pero no relacionada con el corazón de Steve Jobs). La conclusión, que muchos venimos defendiendo desde hace mucho tiempo aunque sea en conversaciones de café, es que la bolsa hace unos cuantos años que ha perdido el oremus. Se inventó como un mecanismo de financiación para que las empresas pudieran invertir y crecer. Los inversores, por su parte, obtenían unas rentabilidades superiores a meter el dinero en el banco o debajo del colchón. Se suponía que los inversores decidían prestar a una empresa u a otra (es decir, comprar estas o aquellas acciones) según la confianza y seguridad que les inspirase la empresa en cuestión.

En la actualidad, esto no funciona así. Porque hay personas que gestionan cantidades ingentes de dinero y mediante «movimientos-hormiga» cada vez que hay micro-fluctuaciones consiguen que los fondos que gestionan ganen bastante, y ellos también ganan bastante por realizar la operación. Ya no hay inversores «fieles a una empresa», hay una peña de piratas arañando un centimito aquí y allá por acción (comprando y vendiendo miles y miles de acciones) todo el santo día. Intentando anticiparse al «mercado» en base a «información confidencial» o a «sensaciones» que son emitidas. En base a rumorología, vamos. Como hay gran incentivo en «ser el primero», el primero que se entera del rumor actúa, por supuesto sin tomarse el tiempo de confirmarlo. El primero que actúa realiza una pequeña modificación al «mercado», el resto actúa en consecuencia, y ya tenemos un efecto bola de nieve.

Así que no me jodan. Si alguien suelta un bulo por Internet sobre la salud de Steve Jobs y la acción baja, la culpa no es del que suelta el bulo (solo Steve Jobs se puede ofender por ello e incluso demandar por difamación o lo que sea), la culpa es que la bolsa está en manos de una panda de especuladores que cobran demasiado por el intercambio de papelitos al que se dedican todo el santo día.

Pero claro, mejor unámonos al clamor: crucifiquemos a los bloggers, a todos, así, en general.

Actualización: no le echo la culpa a estos tipos, sino a los poderes que tienen detrás.