Dedicado los que aducen «no tengo nada que esconder» ante la videovigilancia

Supermercado Aldi en Alemania
Este post se lo dedico a tantas y tantas personas que piden más videovigilancia «porque yo no tengo nada que esconder».

Trabajadores de un supermercado alemán de la cadena Aldi usaban la videovigilancia para grabar a clientas en minifalda y se intercambiaban las cintas. Usaban el zoom cuando éstas se agachaban o inclinaban para, digamos, tener mejor perspectiva, y no precisamente sobre sus intenciones de robarse esa caja de cubos de caldo Knorr. Vía La Vanguardia.

Tintero enorme

Google Googles. Facebook Timeline. Salida a bolsa de la empresa de Zuckerberg. Legislación sobre el derecho al olvido en Internet. Comentarios a favor y en contra, incluídos los de Vint Cerf. Ley Sinde-Wert. ACTA, SOPA, PIPA. Terrorismo de Al Qaeda en Francia y Sarkozy usándolo como excusa para la monitorización de Internet. Los ingleses aprobando legislación similar. Y el colmo: Siri chivándole a Apple todo lo que le soplas al oído en la intimidad… Tantas cosas sobre las que podía haber escrito y no lo hice. ¡Este tintero se me está haciendo enorme!

GNOMAD2, o de cómo el software libre puede darte… libertad

Creative Zen Micro reproductor de música digital
Este es un caso muy práctico, muy concreto y con implicaciones en la billetera de cómo un proyecto de software libre te puede salvar de una situación de obsolescencia forzada, algo muy típico en la industria de la electrónica de consumo actual.

Hace ya 7 años me compré mi primer reproductor de música digital. Es un ZEN Micro de Creative. Es naranja, es pequeñito, tiene un disco duro de 5GB y se le puede cambiar la batería (detalle con mucha importancia éste, ¡intenten hacer lo mismo con un iPod!). Lo he tenido abandonado en un cajón durante un par de añitos porque un día forcé y el «jack» de los auriculares y lo estropeé. Afortunadamente este año Jordán me lo arregló (con una aguja, un soldador, un poco de paciencia y mucha habilidad). ¡Genial! Ahora lo uso para poder escuchar toda la música que tenemos en digital a través del equipo Hi-Fi que me acompaña desde hace una pila de años (no pienso renunciar a la calidad de sonido del amplificador Sherwood o los altavoces Wharfedale sólo por ganar un puerto USB).

El único problema es que el ZEN Micro usa un protocolo dedicado y un software específico para transferirle música, es decir, no se puede «pinchar» en el ordenador y utilizarlo como si fuese una unidad de almacenamiento externa más. Funciona «a la iPhone»: necesita «su iTunes». Pues bien, el «iTunes» del Creative ZEN Micro se llama Creative MediaSource, solamente se puede obtener cuando te compras el dispositivo (¿¿dónde está mi CD??) y, como el producto está descontinuado desde hace ya un ratito, su software no se actualiza y no funciona ni con Windows Vista ni con Windows 7. Vaya. El propietario de un Creative ZEN Micro que funciona perfectamente no puede renovar su música a menos que utilice un sistema operativo obsoleto que tiene 11 años.

A eso le llamo yo tener tu libertad recortada: no puedes usar algo que está en perfectas condiciones, estás obligado a comprarte un reproductor de música digital nuevo.

Afortunadamente, la comunidad del software libre tiene algo más que ofrecer. Muchos de los programas de gestión de música usados en el entorno Linux implementan el protocolo MTP (utilizado por el ZEN) y, al contrario de lo que pasa con la aplicación Creative MediaSource, no se descontinuarán ni se les dejará de dar soporte debido a políticas de obsoletización de producto de una empresa concreta.

Lo que mejor funciona para mi Creative ZEN Micro es GNOMAD2. Es una aplicación dedicada exclusivamente a la gestión de la librería digital del reproductor, es ligera, sencilla de usar… y hay personas generosas que postean la solución a los problemas que una se puede encontrar con ella. Ahí van las instrucciones si te encuentras con un error «usb_set_configuration: operation not permitted».

¡Larga vida al software libre! Hoy soy un poco más libre gracias a él. Y mi reproductor MP3, ni te digo 🙂

DuckDuckGo, en la lista de 50 Websites de Times 2011: el respeto a la privacidad aporta valor empresarial

Buscando DuckDuckGo en el buscador DuckDuckGo
Estoy encantada utilizando el meta/híbrido-buscador DuckDuckGo. Integra resultados propios con los de otros buscadores (Yahoo!), con otras fuentes de datos (Wikipedia, Yelp, The Free Dictionary -éste último es mi favorito-) y hace un cierto análisis semántico. Lo mejor: de nuevo un espacio de trabajo diáfano sin tanta porquería ni publicidad, y una política de privacidad clara que garantiza anonimato de las búsquedas y permite un control fuerte de la configuración del buscador.

Este último motivo ha sido decisivo para la inclusión de DuckDuckGo en la lista de los 50 mejores sitios Web que realiza anualmente la revista Time.

Quizás sí estamos tomando consciencia de que Google no es gratis: lo pagamos con terabytes de información personal.

El nuevo sueño de Google: «Un Android en cada bolsillo»

Eric Schmidt está en Barcelona participando en el Mobile World Congress. Ayer se puso a lanzar predicciones:

This will be underpinned by a “universal smartphone revolution,” Schmidt said, as Moore’s Law drives down prices: “A mobile experience at least at the level of today will be available to almost everybody, at a fraction of the price. In 12 years, handsets are going to be 20 times faster, which means phones that cost US$400 now will be available for US$20. If Google gets this right, there will be an Android in every pocket. At our current growth rate, this is possible.”

Esto será soportado por una «revolución universal de los smartphones», dijo Schmidt, a medida que la Ley de Moore haga que los precios disminuyan: «Una experiencia móvil que es al menos tan buena como la de hoy estará disponible para prácticamente todo el mundo, a una fracción del coste actual. Dentro de 12 años, los terminales serán 20 veces más rápidos, lo que significa que teléfonos equivalentes a los que hoy cuestan 400 dólares costarán 20 dólares. Si Google acierta, habrá un Android en cada bolsillo. A nuestro ritmo de crecimiento actual, esto es posible.»

Wow, ya no hablan de teléfonos, ni de SmartPhones. Schmidt habla directamente de Androids. Pero en su discurso no veo ningún elemento que diferencie a Android del resto de plataformas móviles (iOS, Windows Phone, Replicant, Boot to Gecko, WebOS…). Justificar la universalidad de Android con la muy trillada Ley de Moore, que solamente habla de hardware (sobre el cual puede utilizarse cualquiera de las plataformas recién enumeradas) se me antoja: 1. osado/chulesco, 2. no tener ni idea de lógica de predicados, 3. ambas a la vez.

Google está ninguneando a sus contrincantes. Está actuando como si no existieran. ¿Tiene Google miedo? Sí, en realidad tiene muchos frentes abiertos. Recomiendo que se pongan la gorra de inversor y se miren la documentación que toda empresa que cotiza en bolsa en EEUU ha de presentar a fin de año (aquí, la de 2011). En este mundo capitalista eso da más información que cien mil análisis de expertos. Si tienen un ratito, léanse con especial atención la Form 10-K. Oro en polvo, oiga.

Hoy es el último día para borrar tu historial de búsquedas Web en Google

Google is evil
Hace unas semanas Google declaró su intención de cruzar todos los datos que tienen sobre ti. Todos. Hasta la fecha tu historial de búsquedas estaba totalmente segregado del resto de productos de la compañía, como YouTube, Gmail, Google Docs, etc. A partir del 1 de marzo de 2012, esta barrera caerá.

Leemos en SlashDot que hoy es el último día en el cual podemos usar la funcionalidad que ofrece el buscador de Google para borrar nuestro historial de búsquedas y deshabilitar la opción de que se guarde dicho historial.

La Electronic Frontier Foundation ha publicado unas instrucciones sencillas sobre cómo hacerlo.

Son verdaderamente fáciles de seguir. Ahí va la versión en español:

  1. Haz login con tu cuenta de Google en cualquiera de sus servicios.
  2. Visita esta dirección: https://www.google.com/history.
  3. Haz click en «Borrar todo el historial Web».

Tomen cinco minutos de su tiempo y háganlo como que ya. Vale la pena.

iPad: el nuevo traje del emperador

iPad Hype Cartoon, visto en http://www.techautos.com/2010/01/28/analysis-apple-ipad-revolution-or-flash-in-the-pan/
Nunca me convenció el iPad. El iPhone, sí. Recuerdo la keynote en que Steve Jobs lo presentó y recuerdo la cara que se me quedó durante un par de días. Ya saben: la tecnología parece magia a los ojos de grupos humanos cuyo desarrollo científico no es capaz de explicar sus bases. Y sí, se me quedó cara de haber visto un milagro. Pero además le vi las posibilidades. Tras haber desarrollado aplicaciones móviles verticales (en Windows CE, Windows Mobile) desde el 2000, tras haber sido cliente de Palm desde la mitad de la última década del siglo pasado, no era ajena a llevar el organizador e Internet en el bolsillo. Pero la usabilidad que proporcionan los SmartPhones, la inmediatez en la búsqueda de información y el potencial de penetración en el mercado, finalmente sacando estos dispositivos del ámbito profesional/aplicación vertical y del ámbito geek, se me hicieron enormes. Unos años después, todo esto se ha materializado. Y con creces.

Con el iPad me pasó al revés. Se me hizo un gran «flop». La gracia, lo que de verdad hace a los SmartPhones interesantes es que te los puedes poner al bolsillo, y sustituyen algo: el teléfono móvil convencional, del que solemos no desprendernos: te metes Internet en el bolsillo, o sea, lo sacas a la calle. ¿El iPad? Un objeto de diseño bellísimo, pero no sustituye nada. Ni a un lector de tinta electrónica, ni a un teléfono, ni a un ordenador, ya sea netbook, porque honestamente, sin teclado ni ratón no hay creación ni trabajo productivo. Y para leer los correos de trabajo y contestar con monosílabos ya tengo el iPhone, thank you very much.

Ya hace muchos meses desde el lanzamiento del iPad. Se han vendido millones y millones de unidades. Supongo que muchos deben de estar en la mesita de centro, mezclado con las revistas, para ser utilizado para ver videos de YouTube (o cotillear en el Facebook durante los anuncios de la tele). Porque, ¿en qué situaciones de negocio/itinerantes lo he visto yo? (todo esto es real)

  1. El manager que llega a la reunión y necesita tres lugares, oiga, porque saca: el portátil del trabajo, el iPad, el iPhone, y cómo no, el cuaderno de notas y el boli (que es con el que acaba trabajando). RIDÍCULO.
  2. El ejecutivo de pose en la cafetería del AVE, balanceándose de lado a otro en la cola del café mientras intenta acertar en la tecla correcta a dedazos, muy esforzado. Y todos los demás mirándolo con sorna. RIDÍCULO.
  3. El junior en el avión ¡viendo películas de Disney! en un vuelo a Cancún. Tan alto, tan fornido, tan de gimnasio, tan pinta de VP en la empresa de papá, tan con pinta de Pocholo de vacaciones en el Caribe en un reportaje del ¡Hola! cualquiera, y viendo Cars en el iPad. RIDÍCULO.
  4. El turista ruso en el Parque Güell haciéndole fotos a su novia con el iPad. Interesante efecto óptico. Es como si fuera un hobbit con un SmartPhone, que se ve que le queda grande, pero, oh wait! Luego ves que el turista tiene el tamaño de los otros turistas que están haciendo fotos similares. Y al final caes: ¡es un iPad lo que está usando! De verdad que se ve… RIDÍCULO.

El iPad lo veo ideal para ciertas aplicaciones verticales en ciertos roles de trabajo muy concretos. Y para ver YouTube tirado en el sofá, como ya he dicho. Pero si leemos la prensa especializada, ¿qué es lo que se dice?

Titular en prensa: Según Tim Cook en su primera Keynote (el día de antes de la muerte de Jobs), el 80% de los hospitales en Estados Unidos están o bien desplegando soluciones basadas en iPad o probándolas.
Realidad: ¡Pues será en el hospital del Dr House! Pero bueno, aceptemos que en Estados Unidos hay muchos médicos muy bien pagados y que se hayan comprado su propio juguetito y se hayan instalado una «app» de estetoscopio. En realidad hay muchas aplicaciones médicas para iOS, pero si hablamos de sistemas hospitalarios de verdad, el veredicto es muy distinto. Jobs desdeña el uso de la encriptación de datos en sus dispositivos iOS. Los creadores de software clínico están como locos intentando cumplir con la legislación vigente (tanto en EEUU como en Europa), el resultado pasa por usar emuladores de sesión remota tipo Citrix para asegurarse que ni un bit clínico se guarde en el dispositivo. El resultado deja mucho que desear desde el punto de vista de la usabilidad. Not so fast, Mr Cook!
El traje nuevo del emperador (la copla con la que se quedan los que solamente se leen el titular): los médicos no podrían vivir sin iPads.

Titular en prensa: El informe de IDG Connect revela que el 91% de los empresarios y profesionales de TI del mundo utilizan su iPad para comunicaciones laborales. Miren, lean el informe en sí. Supongo que se estarán frotando los ojos igual que yo. Ver para creer…
Realidad: Whaat?? No querrán decir «técnicos de ventas» o «ejecutivos fardones»? Honestamente, yo me muevo en este mundillo y es difícil ver a un profesional TIC con un iPad. A muchos normalmente no nos gustan, desde luego no para trabajar, porque insisto, sin ratón ni teclado no hay quien escriba.
La copla con la que se queda el mundo en general: Buf, qué buenos los tablets, ¡si hasta los profesionales se han cambiado de bando!

Pardiez, que estábamos ante un bluff (muy lucrativo para Apple, igual que también lo es la venta de hamburguesas de McDonalds y ya sabemos que no son muy nutritivas) estaba claro, pero ¿qué es esta tendencia a metérnoslo por los ojos? ¿Por hacernos creer que son la bomba? Y ahora esta insistencia en mentir y tergiversar información me da mucho qué pensar. Me parece que está cercano el día en que un niño se plante y apuntando con el dedo exclame a todo pulmón:

Papá, papá, ¡el emperador va desnudo!

Quo vadis, Infonomia (parte II)

Hace poco escribimos sobre el fiasco de Infonomía con la sinfonía del milenio versión iPhone, porque lo aprovechamos como ejemplo del riesgo que asume una organización cuando apuesta o invierte por una plataforma cerrada sobre la cual no tiene ningún tipo de control. Pues bien. Hace unos días recibí otro mensaje de la lista de correo de Infonomía, en la cual se informaba que la actividad del grupo dejaba de publicarse en su sitio Web infonomia.com (que se convierte en mero repositorio, imagen congelada de la actividad pretérita) y pasaría a desarrollarse en ¡un grupo de LinkedIn!

Hale, tropezando dos veces con la misma piedra. La información publicada en LinkedIn es de LinkedIn. ¿Qué parte de esa frase no se comprende? Ellos pueden hacer lo que quieran con ella: borrarla, modificarla, vetar a miembros. Pueden cambiar su modelo de negocio y convertir la membresía a LinkedIn en un acto de pago. Incluso podrían quebrar como empresa y con ella se iría a pique el grupo, al quedar sin un espacio para interactuar… Como saben nuestros lectores, este cortomirismo (=ser corto de miras) nos desespera. Desde aquí sostenemos que es importante controlar nuestra presencia en Internet, y no dejarla en manos de terceros que, como decimos, pueden hacer con ella lo que quieran. Y además, hoy en día tomar una decisión de ese estilo ¡no significa que nos convirtamos en un ermitaño digital! Hay maneras de relativa baja complejidad (=cero líneas de código) de integrar nuestro mensaje en las plataformas que hoy están de moda (y mañana ya se verá). E incluso si se tuviese que rascar un poquito de JavaScript o PHP para invocar las APIs de dichos servicios, ¿dónde está el problema para una empresa que se define a sí misma como proveedora de servicios profesionales de innovación?

Así nos luce el pelo. Somos un país donde el visionario no es capaz de pensar en pasado mañana y donde ser innovador es tener cuenta de Twitter y llevarla impresa en la tarjeta de visita.

¡Happy 2012, amiguitos!

Tecnologías de la información y la comunicación, libertad individual, derecho a la privacidad. ¿Cómo lograr que los avances en lo primero no afecten negativamente ni a lo segundo ni a lo tercero?