Félix Haro ha dedicado una serie de posts al asunto del (escaso) cumplimiento de las diferentes normativas de protección de datos por parte de muchas empresas consideradas serias.
Ayer tomé esta foto en el polígono industrial donde trabajo. Se trata de una estación de destrucción de documentación confidencial «a domicilio». Las empresas que contratan su servicio reciben unos contenedores cerrados con llave donde se pueden depositar papeles pero no se pueden abrir si no es con el consentimiento (y la llave, claro) de un manager. Si no me equivoco, el coste son 100 libras esterlinas por visita del camión y un máximo de 5 contenedores.

La protección de datos es como la seguridad. Una vez empiezas a ver las cosas «con esas gafas», ves problemas y oportunidades de mejora por todas partes.
Al fin ha saltado a la agencia pública los problemas de privacidad que las herramientas tipo facebook generan. Ya incluso escuchamos en la radio noticias sobre aquel desafortunado asalariado que ha perdido su trabajo por cogerse la baja pero tener unas hermosas fotos de la fiesta de la noche anterior en su muro de facebook. El asunto de la privacidad cuando disponemos de Internet, un medio que permite la diseminación de la información digitalizada con una facilidad pasmosa, no es solamente un problema de que tu jefe vea las fotos de la boda de tu prima, ese es solo una consecuencia de un asunto mucho más amplio y complejo. Para una probadita recomiendo este post o bien la lectura de La Sociedad de Control.
No obstante, comenzar por hacer ver a los amigos las consecuencias de usar herramientas tipo facebook es un primer paso para que tomen consciencia de que como sociedad en conjunto tenemos un problema sin resolver. Mario M. Moreno ha escrito un artículo en el cual proporciona las instrucciones paso a paso para modificar el perfil de facebook y lograr evitar una exposición tan descarnada del recuento de nuestra actividad, pensado para compartir solo con los amigos, pero puesto a la disposición de todo aquel que quiera mirar.
Un enlace para compartir con todos en la familia.

Si hace unas semanas me escandalizaba de lo fácil que es quitarle la posibilidad de editar la Wikipedia a un país entero, ahora me hago eco de lo fácil que lo tiene Google para limitar los resultados de las búsquedas que proporciona.
Acabo de toparme con SafeSearch, una opción de tu perfil de Google que te bloquea resultados con contenido sexual explícito para tus búsquedas.
Como nos decía hace unos días Versvs, tristemente lo que no aparece en Google no está en la red, porque la gente ya no escribe URLs en la barra de direcciones. Si quiere ver la página de la RENFE, solamente abre el Google, busca ese término y clica en el resultado mejor posicionado.
Así que lo tienen sencillísimo. De la misma manera que pueden bloquear resultados etiquetados con piiiip kaaak y otras cosas que distorsionamos para no herir susceptibilidades, ¡qué tremendamente fácil sería evitar resultados para términos como crack económico, cumbre de Seattle, pucherazo en las elecciones, y un largo etcétera!
Tecnologías de la información y la comunicación, libertad individual, derecho a la privacidad. ¿Cómo lograr que los avances en lo primero no afecten negativamente ni a lo segundo ni a lo tercero?