La RIAA cancela contrato con MediaSentry, su «espía del P2P»

Enrique Dans nos informa que la RIAA, es decir, la SGAE estadounidense, ha cancelado su contrato con la empresa de «cibervigilancia» MediaSentry, la que se ocupaba de rastrear la red en busca de ciudadanos que se descargaban canciones.

El método de acoso era totalmente mafioso en su planteamiento:

1. contrata un (ciber) detective que se entrometa en tu vida privada de modo ilegal. (ciber) detective toma (fotos/logs de actividad) de modo ilegal.
2. la RIAA te envía un matón diciendo que o pagas, o te meten un juicio alucinante.
3. Tú sabes que tienes razón, pero como una pulga no se puede enfrentar a un elefante, mejor pagas la extorsión que acudir a la justicia (que como todo el mundo sabe, es «un cachondeo»).

Si ahora la RIAA prescinde del agente que le lleva a cabo el paso número 1, ¿qué significa esto?

Dos opciones:
1. la naïf. Enrique Dans opina que la RIAA se ha dado cuenta de que está embarcada en una batalla perdida.
2. la pesimista. La RIAA sabe que va a ser el estado el que le haga esa supervisión de actividad en red del ciudadano, así que deja de pagar al «vigilante privado».

¿Tú por cuál te decantas?

Actualización: Leemos en Uberbin que «misteriosamente» ha aparecido un troyano que bloquea el acceso a The Pirate Bay y Mininova. Modifica la lista de hosts del Windows para que dichos sitios apunten a 127.0.0.1 (es decir, al propio ordenador) y por lo tanto no funcionan. Es decir, que quien lo pille y no sepa arreglarlo «ya no se podrá bajar cosas tan fácilmente». ¿¿Casualidad??

Actores-camareros + modelos-dependientes = nula calidad del servicio

Hace un tiempo alguien me dijo, o lo leí por ahí, que en Barcelona el servicio recibido en tiendas y restaurantes es terrible por una razón muy clara: los camareros son actores que no encuentran trabajo de lo suyo y tienen que reciclarse para poder llegar a fin de mes, los dependientes en tiendas de ropa son modelos con idéntico problema. El resultado es que no te sirven la comida, te hacen un favor llevándote el plato a la mesa, y cuando les preguntas que te den la prenda con una talla más, te miran los michelines con aire muy pero que muy desaprobador. «¿Qué hago yo con el talento que tengo sirviendo a este paria?», se deben preguntar.

Yo pensaba que era un chiste, pero durante estas vacaciones de Navidad me encontré con este cartel en la cristalera de un establecimiento perteneciente a una cadena de bares de tapas muy conocida en la Ciudad Condal.

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Por cierto: no era 28 de diciembre.