La semana pasada el ministerio de Industria intentó colar en la LISI un artículo «fantasma», el 17 bis, mediante el cual se permitía que las entidades de gestión de contenidos (organizaciones privadas cuyo funcionamiento es oscuro y cuyos intereses verdaderos también) pudieran pedir a los proveedores de Internet que bloquearan sitios Web, así por las buenas y sin la intervención de un juez, que es lo que tocaría en un sistema que se llama «de derecho». Hubo protestas de los internautas, del Consejo Asesor de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información y hasta del Consejo de Estado, así que el ministerio del nefasto Joan Clos lo retiró.
Bueno, pues en el borrador enviado al CATSI para su evaluación vuelve a aparecer el 17bis tras un chute de esteroides. No solamente proponen la clausura de Webs al antojo de la SGAE, sino que a petición de la SGAE y otras mal llamadas gestoras de derechos de autor, se pueda cortar el acceso a Internet a personas que la SGAE crea que utilizan programas P2P. Sin orden judicial ni nada. A alguien de la SGAE no le gusta tu comentario en el Blog y ¡sorpresa! te quedas sin ADSL. ¿A esto cómo se le llama?
Es como para echarse a la calle en manifestaciones. O para exigir un artículo 17bis-dos: que ante una canción que no sea de su gusto, cualquier consumidor lesionado en sus tímpanos y sensibilidad pueda pedirle a la compañía del gas, de la luz y del agua que le corten el suministro al compositor.
En Barcelona mucha gente se alegró de que nos quitáramos al nefasto Clos de encima tras su nombramiento como ministro. Yo no: aunque viva a 600 km de distancia, cuanto más mande, más daño puede hacer. Y se está demostrando.