Archivo de la categoría: Geografía

Recomendaciones del Informe Caldicott

Tras mencionar los principios básicos de comportamiento de las organizaciones que tratan con datos médicos en Inglaterra, el informe Caldicott continúa con una generosa (y vaga) lista de recomendaciones que esas organizaciones deben seguir.

1. Todos los flujos de datos, actuales o futuros, deberán ser probados contra principios básicos de buenas prácticas. Los flujos que sigan en uso deben ser re-probados regularmente.
2. Se debe instaurar un programa de trabajo para reforzar la concienciación de la confidencialidad y seguridad de datos para todo el personal de la NHS (Seguridad Social).
3. Un empleado senior, peferiblemente un profesional del sector médico, será nominado en cada organización para que actúe como guardián, y sea responsable de asegurar la confidencialidad de la información de paciente.  (nota: este es el Caldicott Guardian al que nos referíamos en el anterior post)
4. Se debe dar claras directrices a las personas u organismos responsables de aprobar usos para la información identificable de paciente.
5. Se deben desarrollar protocolos para proteger el intercambio de información identificable de paciente entre la NHS (Seguridad Social) y otras organizaciones.
6. Se debe comunicar claramente la identidad de las personas responsables de monitorizar la compartición y transferencia de información mediante protocolos locales acordados.
7. Un sistema de acreditación que reconozca las organizaciones que siguen buenas prácticas en lo que respecta a confidencialidad deberá ser considerado.
8. El número de la seguridad social (NHS number) debe sustituar a cualquier otro método de identificación siempre que sea posible, teniendo en cuenta las consecuencias de los errores y los requerimientos particulares de otros identificadores.
9. Se deben establecer protocolos estrictos que definan quién está autorizado a acceder a la identidad del paciente cuando el número de la seguridad social (NHS number) u otro identificador codificado se está utilizando.
10. Donde se esté transfiriendo información especialmente sensible, se deberían utilizar tecnologías que potencian la privacidad (por ejemplo, encriptar identificadores o “información que identifique a pacientes”).
11. Las personas involucradas en el desarrollo de sistemas de información de la salud deben asegurar que los principios de mejores prácticas se incorporan en la etapa de diseño.
12. Donde sea aplicable, la estructura interna y la administración de bases de datos que contengan información identificable de paciente deben reflejar los principios identificados en este informe.
13. El número de la Seguridad Social (NHS Number) debe sustituir al nombre del paciente en los formularios de petición de pago de servicio (Items of Service Claims) que envían los médicos de familia (General Practitioners) tan pronto como sea posible.
14. El diseño de nuevos sistemas para la transferencia de datos de prescripción deberán incorporar los principios desarrollados en este informe. 
15. Negociaciones futuras sobre pagos y condiciones para los médicos de familia (GP’s) deberán, siempre que sea posible, evitar sistemas de pago que requieran la transmisión de detalles identificadores de paciente.
16. Se deben considerar procedimientos para que las peticiones de pago de servicio realizadas por el médico de cabecera (GP) que no requieran la transferencia de información identificadora de paciente, y se deben hacer pruebas piloto al respecto.

¿Verdad que algunas cosas suenan francamente mal y otras suenan a equipo de aficionados? ¿Verdad que parece que si Versvs, Félix Haro y yo nos fuéramos de cañas y garabateásemos nuestras ideas en una servilleta grasienta el resultado sería más profesional?

En el próximo post informaremos de lo que NO se ha estado haciendo desde el año en que este informe se creó, y qué SÍ se está haciendo desde apenas principios de este año.

Continuará…

Informe Caldicott: cómo velar por los datos personales de pacientes «a la inglesa»

nhs

La sanidad en el Reino Unido es algo extraño y fascinante. De una heterogeneidad alucinante. Que a veces genera “perlas” como esta…

Resulta que en el Reino Unido hay cuatro Chief Medical Officers, cada uno de ellos es el consultor en temas médicos para los respectivos gobiernos (el inglés, galés, escocés y norirlandés). En Inglaterra esta persona ha de ser médico especializado en medicina comunitaria, forma parte de la mesa de directores de la NHS (National Health Services, la Seguridad Social inglesa) donde le acompaña la Chief Nursing Officer. Hay cuatro “officers” más, los máximos consultores de: temas dentales, farmacéuticos, científicos y de profesiones médicas.

Pues resulta que en 1997 el Chief Medical Officer inglés comenzó a preocuparse por la privacidad de datos médicos dado el auge de las tecnologías de la información y el potencial que éstas ofrecen para la diseminación descontrolada de todo tipo de datos. Ni corto ni perezoso montó un grupo de trabajo bajo las órdenes de la Dama Fiona Caldicott, jefa de un college de prestigio en Oxford, y les encargó que crearan una directiva para el manejo de datos personales en el entorno médico.

El resultado fue el informe Caldicott (Caldicott Report). En él se enumeran seis principios y dieciséis recomendaciones, de obligado cumplimiento para todos los departamentos del NHS (y socios que proporcionen servicios médicos a la NHS, o sea: outsourcers).

Los principios son los siguientes:

1. Justificar los motivos

Cualquier uso o transmisión de información identificable de paciente dentro de o entre organizaciones debe estar claramente definido y escrutinizado, su uso continuo revisado regularmente, por un “guardián” (ya veremos más adelante qué son los guardianes).

2. No usar información identificable de paciente a menos que sea absolutamente necesario

Información identificable de paciente no debería ser incluida a menos que sean esenciales para los propósitos de ese flujo de información. La necesidad de identificar a los pacientes debe ser considerada en cada paso tomado para cumplir con el propósito.

3. Usar la mínima cantidad necesaria de información identificable de paciente

Cuando el uso de información identificable del paciente es esencial, la inclusión de cada unidad de información debería ser justificada para que la mínima cantidad de información identificable de paciente sea transferida o accesible para que una función concreta se realice.

4. Acceso a la información identificable de paciente debería ser solo cuando sea estrictamente necesario

Solo las personas que necesiten acceder a la información identificable de paciente deberían tener acceso a ella, y solamente deberán acceder a las unidades de información que necesitan ver. Esto puede implicar la creación de mecanismos de control de acceso o la separación de los flujos de información cuando un flujo de información se usa por varios motivos.

5. Todas las personas con acceso a la información identificable de paciente debería ser consciente de sus responsabilidades al respecto

Se deben tomar acciones para asegurar que todas las personas que manejen información identificable de paciente –ya sea personal clínico o no clínico- conozcan perfectamente sus responsabilidades y obligaciones con respecto a la confidencialidad de datos de paciente.

6. Comprender la ley y cumplirla

Todos los usos de información identificable de paciente debe estar dentro de la ley. Una persona en cada organización que maneje información de paciente debe ser responsable de que su organización cumpla con los requerimientos legales.

(La persona mencionada en 1 y 6 se conoce como el “Caldicott Guardian” y todas las unidades funcionales que traten con pacientes o sus datos deben dar formación a una persona para que ejerza de ello.)

Continuará…

Referencias:

Caldicott Report en la Wikipedia
Caldicott Guardians en Connecting For Health

Todo lo que siempre quisiste saber sobre censura en Internet… pues ya lo puedes leer

En El Mundo han publicado un artículo del abogado Carlos Sánchez-Almeida en el que explica de manera muy detallada, pero comprensible para no-abogados, las leyes que aplican al asunto de la censura o control de contenidos publicados en Internet.

Pone de manifiesto que las leyes vigentes son obsoletas, pues solo tienen sentido para ediciones en papel. Lo único vigente es la trasposición en nuestra legislación de la directiva europea 2000/31/CE (cubierta por la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico).

 Me quedo con estas dos ideas:

  • La censura solamente la puede ejercer un organismo público. Así que si yo borro comentarios de este blog (o La Vanguardia Digital hace lo mismo), no es censura, es «aplicar la línea editorial».
  • Un contenido fuera de lugar es responsabilidad del administrador del Web donde se publicó solamente si es consciente de que el comentario está rompiendo alguna ley vigente y no hace nada al respecto.

Interesante artículo. Incluso diría que debería ser lectura obligada para los que tenemos un blog con comentarios abiertos.

El enlace al artículo: Libertad de expresión: todo tiene un límite.

Retroinformática: buscando vocaciones

Paseando por el centro comercial «L’Illa» me encontré con una muy interesante exposición de «retroinformática» organizada por la Facultad de Informática de Barcelona de la UPC (la FIB para los amigos). Un buen paseo por la historia de esta disciplina que va desde el ábaco hasta el último Mac Book Air (nooooo, que esa vitrina no es de la exposición, ¡¡es de la tienda de al lado!!). Resulta muy recomendable ver todos esos dispositivos, ver válvulas de vacío junto a los wafers (obleas) de silicio más miniaturizados. Ver calculadoras con punzón de principio de siglo, ver la placa base del 8088, la del 8086, y así hasta el último QuadCore, y también comprobar en las especificaciones que ese pedazo de ZX Spectrum no le llega ni a la suela del zapato al móvil 3G que llevo en el bolsillo. También fue muy curioso descubir a ex alumnos de la FIB. No había más que aguzar el oído y observar a todos aquellos que tras gritar «¡¡Jodeeer!! ¡¡El ISIS!!» Se abrazaban a algo con aspecto de armario ropero que en realidad era un VAX (nota: yo también abracé a ISIS, yo también pregunté por OSIRIS).

Luego me encontré con un papelito que de primera vista parecía un anuncio de empleo de los que se cuelgan en los tablones (o en las farolas)

por delante

No creo que requiera traducción: «empresa pionera de las nuevas tecnologías necesita ingenieros/as en informática con el siguiente perfil…» y para finalizar: «¿sabías que la sociedad requiere más ingenieros en informática de los que se titulan? ¿Sabías que no hay desempleo en el sector? ¿Sabías que los egresados de la FIB se titulan apenas dos meses después de haberse titulado?»

La parte trasera del folleto es apoteósica:
detras

«Si quieres ser ingeniero/a en informática. Si quieres trabajar en empresas del sector TIC. Si quieres participar en la mejora de los procesos de las empresas y de la sociedad. Si quieres continuar creando y liderando el futuro… ¡LA FIB ES TU FACULTAD!»

¿¿Tan mal están las «vocaciones» para que tengan que acudir a semejantes tácticas de captación??

Yo desde luego tengo mi opinión al respecto. Continuará…

Exposición Retroinformática de la FIB, hasta el 29 de marzo en L’Illa: http://www.fib.upc.edu/retroinformatica

El voto electrónico: ¿avance o retroceso para la democracia?

Artículo publicado en la edición del 15 de marzo de 2008 de «El Azotador de Xochimilco».

En la anterior edición de El Azotador les hablamos de la historia de la democracia y de cómo, pese a estar muy lejos de la perfección, no ha habido mejor sistema político hasta el momento, ya que ha sido el único que ha tenido en alguna consideración el bienestar general de la población. Después les explicamos que en la Declaración Universal de los Derechos Humanos se reconoce el derecho de los ciudadanos a participar en su gobierno, ya sea directamente o participando en la elección de los gobernantes, y que en esa elección el voto ha de ser libre y secreto, es decir, cada ciudadano debe poder escoger su opción sin sufrir presiones ni temer represalias.

Explicamos que el método de voto actual se adapta bastante bien a los requerimientos expresados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, al permitir al votante emitir su voto en secreto y a introducir él mismo su voto en la urna. Se garantiza que el recuento en la caseta es correcto gracias a la presencia de observadores externos e interventores de cada uno de los partidos. Se sabe que hay irregularidades en ciertas casetas, pero argumentamos que para tener un efecto en el resultado final, deberían ser tantas esas irregularidades que no podrían pasar inadvertidas. Le dimos cifras al lector para que viera cuántos votos habría que manipular para cambiar siquiera el resultado de una elección en el 1%: si el censo electoral consta de 10 millones de personas, se tendrían que manipular 100.000 votos. Se trata de un sistema de emisión de voto bastante seguro y que permite,  en caso de que sea necesario, comprobar el resultado, ya que mientras no se destruyan las boletas, es factible realizar un recuento de todos los votos en todas las casillas.

Invitamos al lector a comparar esto con un sistema de voto electrónico o por computadora. ¿Cómo se puede garantizar que si un ciudadano escoge la opción A, la máquina no va a registrar la opción B?

Más que hablar de voto electrónico, manejemos el término más amplio de voto multicanal. El único modo de votar en México es acudiendo a una caseta. Eso sería un canal. El segundo canal abierto para los mexicanos residentes en el extranjero es el voto por correo, estrenado para las elecciones presidenciales del 2006. Ese es otro canal. En la actualidad, políticos de todo el mundo están intentando ampliar el número de canales estableciendo nuevos mecanismos de voto. Algunos ejemplos son el voto desde el teléfono celular, las máquinas de votar electrónicas instaladas en las casetas electorales, y el voto por Internet.

Hay que preguntarse por qué, si el sistema actual es sencillo y eficaz, hay necesidad de añadir esos canales nuevos. Nos dan varias razones: para abaratar el proceso electoral. Para que la gente vote más. Para dar la impresión de ser un país moderno que sabe manejar las nuevas tecnologías. Pero sobre todo, dicen que va a servir para evitar fraudes ya que esos nuevos canales limitarán la intervención humana. Veamos qué hay de cierto en esas afirmaciones.

Desde que surgieron con éxito los concursos televisivos que requieren que el espectador “vote” o “nomine” a los participantes del programa, se dice que en el Reino Unido, más gente vota en “Gran Hermano” que en las elecciones nacionales. Dicen que la diferencia es que para participar en las elecciones hay que desplazarse hasta la caseta, mientras que para votar a tu concursante favorito solo tienes que pulsar unas cuantas teclas en tu celular. Argumentar esto es demagógico. En primer lugar, comparar el decidir quién sigue concursando en un programa de la tele (asunto sin ningún tipo de importancia) con el expresar tu derecho a escoger a las personas que van a gobernar tu país es una auténtica frivolidad. En segundo lugar, intentar que se incremente la participación ciudadana en las elecciones haciéndoles más cómodo el ir a votar, es confundir las razones para la abstención. Excepto en casos muy contados, la gente se abstiene porque ha perdido la confianza en los políticos y la ilusión por la democracia o porque no ha comprendido la importancia del asunto, pero no por la incomodidad de acudir a la caseta, sobre todo en países de climas benignos como México o España. Y en tercer lugar, esta afirmación es falsa: en la edición de 2005 de la versión británica de “La Academia” el número de votos emitidos fue de 8.500.000, mientras que en las elecciones generales de ese mismo año los electores que acudieron a votar fueron más de 27 millones.

La razón del coste es totalmente ridícula: la única manera en que se reducirían costes sería si se pudiese evitar ese gran reto logístico que supone montar casetas electorales por todo el país, dejando solamente abiertos los canales que permiten el voto a distancia, es decir, el voto por Internet y por celular. Eso hoy por hoy no es factible, ya que ni en México, ni en ningún país del mundo, se puede garantizar que absolutamente todos los ciudadanos son capaces de manejarse con esos medios telemáticos de manera tan avanzada como para ejercer el voto a través de ellos. Recuerden que el voto ha de ser libre y secreto. Alguien con dificultades para utilizar herramientas tecnológicas dependería de terceras personas que le ayudaran a emitir su voto, y en ese caso no sería secreto, y probablemente tampoco libre: sea por coacción, por gratitud o porque le engañan, ese ciudadano acabaría votando lo que le dijese quien le está ayudando. Y si hay que montar máquinas de voto electrónico en todas las casetas, pues imagínense el gasto. Si hoy en las escuelas solamente hay que sacar las urnas y las cabinas que han guardado polvo durante seis años, esté seguro que la máquina de voto electrónico habrá que comprarla nueva cada vez. Esta es una de las claves de por qué insistir en voto electrónico: para que ciertas empresas se lleven unos jugosos contratos a costa del erario público.

Todavía no hemos enumerado las áreas que más problemas plantea este asunto del voto electrónico, aunque hemos mencionado el primero: el votante no puede estar seguro de que su voto no está siendo manipulado (conscientemente o debido a un “error informático”) por el sistema. Si en las democracias actuales ya hay un alto nivel de apatía entre los votantes y poca confianza en los políticos, imagínense qué pasaría si ni siquiera se pudiese emitir el voto y salir de la caseta con la seguridad de que al menos en esa urna está nuestro voto.  El segundo problema, también muy importante, es que nadie nos puede asegurar que el sistema no está guardando  nuestro nombre (o número de credencial de elector) junto con nuestro voto. Esto acaba con el secreto de voto y cabe recordar que en muchos países que se hacen llamar democracias, como Rusia, han acabado en la cárcel o incluso han llegado a desaparecer personas con  base en su apoyo a partidos de la oposición. En un ambiente de ese estilo, las personas contrarias al partido en el poder no votarían libremente. Y el tercer problema es que si votamos por Internet o por mensaje de celular no queda constancia física del voto emitido. En caso de que se diera un problema con el sistema central de conteo (y no sería la primera vez que pasa en México) sería imposible volver a realizar el recuento. En el mejor de los casos los comicios se deberían repetir, y es un proceso logísticamente complicado y costoso económicamente.

No obstante, el voto electrónico está pisando fuerte en el mundo. Hay lugares donde se llevan varios años utilizando máquinas de voto, como en Estados Unidos. Es precisamente en el vecino país del norte que más se dieron a conocer los problemas de fiabilidad de estos sistemas, al provocar en el año 2000 que ganase George W. Bush las elecciones debido a una “mala calibración” de las máquinas de voto electrónico (o según malas lenguas, una manipulación totalmente intencionada por parte del fabricante) en los colegios electorales de Florida. Brasil va a tener el dudoso honor de ser el primer país del mundo que celebra elecciones 100% electrónicas. Aunque sus sistemas han sido desarrollados íntegramente en Brasil y proporcionan cierta garantía de transparencia, éstos no proporcionan al votante un resguardo del voto emitido, por lo que resultaría imposible realizar un recuento manual en caso de sospecha de manipulación del conteo automatizado. Bélgica y Estonia son otros países donde las pruebas del sistema están muy avanzadas. Y prácticamente todos los países, presionados por las empresas proveedoras, están considerando el tema.

Por supuesto, a excepción quizás de Brasil, cuyos sistemas han sido creados con código abierto y por lo tanto auditables por ciudadanos con conocimientos informáticos avanzados, ningún gobierno se preocupa del recelo que los electores puedan tener hacia un sistema de este estilo. Parecen demasiado emocionados ante un contrato tan jugoso para sus socios tecnológicos, y ante la capacidad de poder modificar a voluntad el voto e incluso poder obtener listados de simpatizantes y detractores de su partido.  Y por supuesto, cuando se ponen a defender las bondades del sistema de voto electrónico, ninguno menciona el derecho a voto libre y secreto que estipula la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Finlandia: el gobierno niega a un ciudadano el derecho a estudiar el sistema de voto electrónico

En el anterior número de EDRI-Gram, la publicación periódica de EDRI, leimos que un ciudadano finés pidió documentación al ministerio de justicia sobre el sistema de voto electrónico que el gobierno de dicho país va a utilizar en las elecciones municipales de 2008.

La respuesta del ministerio, ¿cuál ha sido? Obviamente se han negado a proporcionar dicha información. ¿Las razones esgrimidas? Por un lado «para no comprometer la seguridad del sistema» y por el otro, «para proteger la propiedad intelectual» de la empresa que proporciona el sistema, la española Scytl.

¿A qué se enfrenta el ciudadano finés cuando acuda a votar y decida usar ese sistema de voto electrónico? Pues a lo que digo yo una y otra vez. Que no hay manera para ese ciudadano de saber que aunque escoja A, la máquina no va a marcar B. Así como no tiene manera de saber si su voto se va a registrar conjuntamente con su número de votante, violando así su derecho al voto secreto.

Que no te engañen con titulares como «el voto electrónico habría salvado un bosque de 22.000 árboles«. Eso es demagogia pura y dura. Chantaje emocional. ¿Quién se atreve a oponerse a la tala de árboles en nombre de no-sé-qué Declaración Universal de los Derechos Humanos y el derecho al voto libre, secreto y sin manipulación allá contemplado?

Actualización: He creado una página en la vigipedia para registrar los artículos demagógicos sobre voto electrónico que vayan saliendo en prensa. Pido ayuda. Si os encontráis con alguno, por favor avisad, o incluso mejor, actualizad el wiki vosotros mismos. Esta es la entrada: Voto electrónico.

El Wall Street Journal denuncia el auge del totalitarismo gracias al control ciudadano

Creeping totalitarism (totalitarismo en auge) es el título del artículo de ZDNet que me ha llevado hasta las páginas del Wall Street Journal. En este prestigioso diario estadounidense de actualidad económica se hacen eco del aumento de la actividad de espionaje interno (a ciudadanos estadounidenses) que está llevando a cabo la NSA (Agencia de Seguridad Nacional).

Hablan de esto ahora mismo porque la Patriot Act, que regulaba (o desregulaba, según se mire) las acciones de vigilancia, supervisión y espionaje que podían llevar a cabo las agencias de seguridad gubernamentales caducó hace unos meses, y en la actualidad se está debatiendo en el congreso.

Si el Wall Street Journal entiende que una renovación tal cual de esas leyes, que prácticamente daban carta blanca al gobierno de Estados Unidos a espiar hasta el último movimiento y la última comunicación del último ciudadano del país en nombre de la «amenaza terrorista» lo que hace es poner en serio peligro el sistema democrático del país que más se jacta de ser libre, mal tiene que estar la cosa.

Los códigos postales, ¿objeto de copyright?

Estaba buscando documentación sobre el tema del voto electrónico (no creeríais que había abandonado el tema tras los posts de hace unas semanas, ¿verdad?) y me topé con este comentario de Jason Kitcat, parlamentario británico del Partido Verde, consultor sobre Sociedad e Internet y experto en el tema mencionado anteriormente.

Nos informa que en el Reino Unido, los códigos postales son propiedad de Royal Mail, y que cobran «royalties» si los quieres usar para alguna aplicación (tienes que comprar la base de datos de códigos postales, lo sé por experiencia, yo la tuve que comprar para el trabajo y si no recuerdo mal, la broma sale en 3.000 libras esterlinas).

El detalle está en que ¡esto se le cobra hasta al resto de administraciones públicas!

El domingo hay que ir a votar

Ya sabemos que los políticos muchas veces son como para pegarles con un calcetín sudado. Todos estamos hastiados de estas campañas electorales que son más machaconas, cansinas y falsas que el «ya es primavera en El Corte Inglés» (no sé vosotros, pero yo hoy tengo frío y la primavera se me hace lejana aunque insistan en la tele). Todos tenemos la mosqueante sensación de que nos están engañando con tanta promesa electoral. Eso es innegable.

Pero también es verdad que estamos en la ÚNICA época de la historia en que tú y yo, personas comunes y corrientes, tenemos derecho a escoger al gobierno de nuestro país, o si tenemos ganas de invertir mucho tiempo, incluso tenemos el derecho a presentarnos como candidatos. Y el derecho de participar en el gobierno de nuestro país es un derecho que no podemos permitirnos perder. Y la única manera de que se mantenga ese derecho es que lo ejercitemos activamente.

Si perdemos el derecho a elegir mediante el voto, ganan los que usan las pistolas para expresarse, para imponer su voluntad.

Y si verdaderamente no quieres votar a ninguno de los partidos «grandes», por favor participa entregando tu voto a cualquier pequeña plataforma (excepto a las de extrema derecha, eso sí es una orden). Qué tal votar por el partido de los jubiletas. O el partido antitaurino. El verde. ¡Hay tantas opciones donde escoger que representen tu malestar sin que dejes de disfrutar de tu derecho a votar!

Yo sí sé quién no quiero que gane. No quiero que gane el Partido Popular, y este blog es corto para enumerar todas las razones. Voy a poner una desde el punto de vista internauta: me jodió mucho que Rajoy utilizara lo del canon para hacer campaña. Me pareció ruin que dijera la primera parte de lo que piensa hacer (quitar el canon) sin decir la segunda parte (quitar el derecho a la copia privada sin ánimo de lucro). ¡¡Y eso de poner a Pedro Farré, abogado de la SGAE, de Frikipedia fama, como moderador en una de las mesas en el Diálogo PPopular, ese engendro que se inventó el PP para hacérselas de guays y de «modelnos»!! Uffff, cómo me pongooooo…

Perdón por el ladrillo, pero no podía dejar pasar el día sin decir que se lo debemos a los que han luchado (y demasiados, muerto) por defender nuestras libertades. Siento coincidir con el eslógan de un partido concreto, pero llueva o haga sol, el domingo tenemos que ir a votar.

El Utilómetro: ¿cuánto importa tu voto?

util-m3etro

Me acabo de topar con el Utilómetro, una página Web que, en base a una serie de datos del censo electoral, ley d’Hont y sondeos de intención de voto, te indica, según tu provincia y elección de voto, cuán importante es que vayas a votar.

Nuestra democracia es imperfecta pero mil veces mejor que cualquier cosa que hayamos tenido antes en España, por eso yo pienso ir a votar siempre y apuesto fuerte por no dejar que la democracia se debilite (yo estoy más por hacerle cambios para fortalecerla).

Juega con el Utilómetro, pero por favor, el domingo ve a votar.