
Los meses que preceden a unas elecciones son un excelente momento para tomarle el pulso a la sociedad y en especial a su estado de ánimo. Y en ésta en que nos encontramos los indicios son muy preocupantes. Por ejemplo, el otro día iba en la bici y me paré en el semáforo (aunque nadie se lo crea, somos un montón los que tenemos esa costumbre) justo al lado de un cartel de propaganda electoral del señor Duran i Lleida de CiU. Y me preocupé mucho. Normalmente CiU ha sido un partido que ejercía (o al menos lo intentaba) el famoso «seny» catalán (uuuuf, definir el «seny»… es algo así como el sentido común y ser realista y prosaico al extremo), pero veo que ha perdido totalmente ese valor. Lo que decía el calvo más famoso de Catalunya era lo siguiente:
«Ens hem equivocat! S’han de recuperar valors com el respecte, l’esforç, l’autoritat, el mèrit, la disciplina… a la família, a l’escola i a la societat»
(¡Nos hemos equivocado! tenemos que recuperar los valores como el respeto, el esfuerzo, la autoridad, el mérito, la disciplina… en la familia, en la escuela y en la sociedad)
Alucino, porque eso suena muy diseñado para los nostálgicos de «los viejos tiempos» que creen que las cosas con mano dura se arreglan. No señores. Lo que tenemos no es una carencia de esos valores. Lo que tenemos es un exceso galopante de individualismo y egoísmo que lleva a todo lo demás. Otro día explicaremos por qué se da este fenómeno, pero el resumen sería que alguien egoísta con una vida emocional de perros suele consumir más, que es lo que el sistema neoliberal quiere del ciudadano común. En lo único que estoy de acuerdo con Duran i Lleida es en lo de carencia de respeto. Los diferentes, por ejemplo, están increíblemente insultados y demonizados por sectores como la derecha reaccionaria «neocon» estilo Acebes o Aznar, la iglesia católica y sus increíbles seguidores, precisamente los . destinatarios claros de este mensaje de Duran i Lleida.
Dos semáforos más adelante, el lema era: «La gent no se’n va del seu país per ganes, sinó per gana. Però a Catalunya no hi cap tothom». Traduzco directamente: «La gente no se va de su país por ganas sino por hambre -juego de palabras: hambre en catalán es «gana»-. Pero aquí no cabemos todos».
Otro dardo de Cupido al corazón de la gente rancia de la derechona. Señor Duran i Lleida, hace 20 años ni Dios venía a España a trabajar, ¡porque no había qué hacer aparte de tomar el sol! El sistema hace unos 15 años se puso a invertir la pasta que llegaba de Europa en construir como locos para crear una situación de enriquecimiento abultadísimo y rápido para los amigos constructores de los señores del PP, y claro está, de repente había trabajo en España y de repente empieza a llegar gente para trabajar y lograr que se cumplieran esos planes de construcción desorbitados. Pobres inmigrantes. Sin ellos no se hubiese logrado el cacareado «boom» de la economía española (sin fuerza de trabajo necesaria no hay nada que hacer) y a la mínima de cambio… «aquí no cabes, marroquí de m* que llevas 5 años partiéndote la espalda currando en la obra para que tu jefe se forre». Esto es la versión interpersonal del efecto BANANA: «Build Anything Near Anywhere Near Anyone» (no construyas nada cerca de nadie) que significa que todos queremos centros de atención a drogadictos, plantas depuradoras, etc., pero no en nuestro pueblo. Pues aquí lo mismo: quiero que el PIB del país suba, que España vaya bien, que España se convierta (en teoría) en la octava economía del mundo… pero nada de tener un vecino moreno en la escalera, qué va, qué horror. Mmmmhhhh… ¿¿mencioné el egoísmo ya en este post??
Para mí, a partir de hoy CiU se ha convertido en un PP de Acebes pero con senyera. Cambia las 4 barras por la rojigualda, el discurso es exactamente el mismo.
La huida a la derecha y asesinato del centro (caso Gallardón en Madrid) también acaba de pasar en Catalunya.
Actualización: he añadido el texto original del cartel que vi en el segundo semáforo 😉
Actualización 2: Efecto BANANA… os va a gustar.