Surrealista ONO

Está el técnico de ONO intentando instalarnos el teléfono, la tele por cable e Internet, el decodificador no descarga software y está esperando a que le traigan uno nuevo. Lleva dos horas esperando, estamos pensando en darle de cenar…….. porque de aquí no le dejamos que se vaya si no queda to’ bien puestico 🙂

LVD: excelente entrevista sobre el sector farmacéutico

La Contra de La Vanguardia Digital publica hoy una entrevista a Joan-Ramon Laporte, jefe del servicio de farmacología del hospital Vall d’Hebron de Barcelona.

Muy buena radiografía (crítica) a un sector intensivo en conocimiento como es el farmacéutico, adalid de la mal llamada propiedad intelectual y casi tan quejoso al respecto como el culturetariado español.

Gestión de la identidad en el navegador

Mozilla Labs Identity Management
Un poco tarde me entero que los Mozilla Labs tienen un proyecto cuyo objetivo es gestionar la identidad online del usuario desde el navegador (Firefox).

Esto en un intento de contraatacar a las empresas grandes (Google, Facebook, Microsoft…) que intentan que sus usuarios se conviertan en la identidad digital de facto de los usuarios en Internet. El navegador es un software que está instalado en tu ordenador, es la ventana que da a la nube, así que parece ser un buen lugar para guardar información sobre nuestras cuentas de usuario, permisos, etc. Aquí se puede leer más información directamente de Mozilla Labs. Aza Raskin (que se acaba de ir de la Mozilla Foundation) lo comenta desde el punto de vista de la usabilidad.

Los dos problemas claros que le veo a la idea son los de siempre:

1. ¿Qué pasa con los ordenadores compartidos? (en casa tenemos 4 y en una sola tarde-noche rotamos de uno a otro que es una barbaridad)
2. ¿Qué pasa si no estás usando tu ordenador y por lo tanto «este Firefox no guarda tu identidad»?

Asuntos que quedarían solucionados siguiendo sistemas distribuidos del tipo OpenID.

Lanzanos.com: KickStarter a la española (o cómo obtener patrocinio altruista para tu proyecto)

Hace unos meses un amigo me habló de KickStarter, un portal en el que personas con una idea e inquietud de lanzar un proyecto lo publicitan, y donde el público en general puede apoyar los proyectos que más les gusten vía pago por Internet (en ese caso usando la pasarela de pagos de Amazon).

Hoy me he enterado de la existencia de lanzanos.com, portal en español con funcionalidad similar.

Me gustaría ver un giro de tuerca más a este tipo de iniciativas. El patrocinio altruista está muy bien, ¿pero qué tal poder gestionar microinversiones con retorno en base al rendimiento y al monto invertido? Me gustaría ver una aplicación en la cual se pudieran gestionar microcarteras de inversión en proyectos semilla de iniciativas que tengan potencial de ser rentables a medio o largo plazo.

Origen del derecho a la privacidad en temas médicos

El juramento hipocrático escrito en papiro con forma de cruz
El juramento hipocrático escrito en papiro con forma de cruz

Este asunto que parece tan novedoso, en realidad está considerado un derecho de los pacientes desde hace muchos siglos. Está documentado al menos desde el siglo V antes de Cristo, cuando Hipócrates escribió su ultra famoso juramento, que enumera los principios básicos según se rigen los médicos desde entonces y hasta la actualidad.

En él podemos leer:

Guardaré silencio sobre todo aquello que en mi profesión, o fuera de ella, oiga o vea en la vida de los hombres que no deba ser público, manteniendo estas cosas de manera que no se pueda hablar de ellas.

Esperemos que en esta época de bits y bytes, los médicos puedan seguir garantizándonos este punto.

Análisis coste-beneficio de los scanners corporales

Vía Schneier me topo con un estudio en el que se analiza el coste-beneficio de la implantación de scanners corporales en Estados Unidos.

El resultado: debería haber más de un ataque cada dos años con alta probabilidad de éxito en un escenario sin scanners de cuerpo completo (es decir: un ataque imposible de neutralizar mediante medios tradicionales) para que semejante inversión (1.200 millones de dólares al año hasta 2014) haya valido la pena.

Y eso solamente teniendo en cuenta el coste contante y sonante en compra de equipos, sin considerar para nada la alienación al viajero, el desprecio a dus derechos, y un largo etcétera. ¿Qué precio tiene la libertad?

Stuff y los modelos económicos sostenibles

Stuff. Cosas, trastos, «pongos», libros, CDs. Poco a poco los vamos acumulando y llega un momento en el cual nos damos cuenta que han invadido totalmente nuestros hogares y nos ahogan con su presencia. Tener muchas cosas pesa, tener un número creciente de cosas en un espacio que no se expande agobia.

Típicamente ese momento nos llega cuando incursionamos en la mediana edad, es decir, cuando nuestro poder adquisitivo está en su nivel más alto, cuando tenemos más capacidad de comprar más cosas. En dicho punto hay solamente tres cosas que podemos hacer: 1. desarrollar un síndrome Diógenes y seguir acumulando hasta el punto de no poder hacer vida normal en casa. 2. incrementar el espacio, es decir, mudarnos a una casa más grande, o 3. cambiar de hábitos de consumo, dejar de comprar indiscriminadamente cosas que ocupan espacio físico y hacerlo solamente en situaciones de sustitución, solo si algo deja de funcionar o se deteriora.

Ahora pensemos en clave de industria editorial. Obviamente, una de las primeras cosas que dejas de comprar son libros: la visión de esas estanterías llenas a rebosar desalientan. Uno descubre la biblioteca pública del barrio, se saca el carnet y descubre el placer de tener a su disposición miles de ejemplares sin que le abarroten el hogar. Y para verdaderos insaciables que no pueden esperar a tener entre sus manos ese texto para el que hay lista de espera, la idea de un dispositivo electrónico que proporciona una experiencia de lectura aceptable, que por muchos libros que contenga no ocupa más espacio, y mediante el cual podamos acceder (sea comprando o de otra manera) a títulos en cualquier hora del día, no puede ser más atractiva.

No obstante, en la edición internacional de El País del sábado, en su suplemento Babelia para ser más exactos, me topé con un artículo titulado «Diseño Inteligente (de libros)» en el que narraban que la lucha de las editoriales «contra el libro electrónico» se centra en un rediseño de las ediciones en papel (nuevas cubiertas, nuevos márgenes, nuevos tipos de letra…) para hacerlas más atractivas a los lectores consumidores.

Entre los culturetas que dirigen las editoriales españolas ¿no habrá estrategas capaces de olisquear el mercado, intentar ver cómo será el mundo en el futuro y adecuar su oferta a dicho futuro? No hay hogar que por problemas de espacio aguante el nivel de adquisición de libros que requiere la industria editorial para sobrevivir. No hay verdadero amante de los libros que sea capaz de tirar unos cuantos a la basura para hacer espacio para más libros. El libro electrónico debería ser la panacea para el sector editorial. ¿Por qué, entonces, lo consideran «el enemigo a batir»? ¿No se dan cuenta de esta grandísima contradicción?

El País: Wikileaks escogió el diario equivocado

Solo voy a tocar de modo tangencial el asunto del filtrado de documentos secretos de la diplomacia estadounidense por parte de Wikileaks. Como ya sabe todo el mundo, se trata de un cuarto de millón de documentos (o «cables») y Wikileaks ha dado una copia de ellos a solo 5 diarios: para el mundo anglosajón, New York Times y The Guardian; para germanoparlantes, Der Spiegel, francófonos, Le Monde y finalmente se supone que para hispanohablantes (y por afinidad lingüística, una incluso diría que también para la lusofonía) El País.

Estoy siguiendo con interés lo que esos diarios hacen con los documentos, en especial a El País. Le conceden toda su portada y han creado una sección específica para los documentos filtrados.

¿Por qué afirmo que se han equivocado de medio en español? Pues simplemente porque están funcionando con la cortitud de miras tan habitual en la Península Ibérica. Se han centrado en las cosas «amarillistas» (enfermera ucraniana de Gaddaffi, fiestones de Berlusconi), en lo que publica la prensa anglosajona (muy centrada en los intentos de espionaje a la ONU y en el tema de Irán) y por supuesto en temas domésticos… entendiendo esto por temas españoles.

Del resto de Iberoamérica, ni mu (excepto mencionando del golpe de estado contra Zelaya y el más antiguo del oscuro general Noriega). Y eso que solamente de México hay más de 2000 documentos, clara indicación de la intensidad de la relación nunca fácil entre los dos países vecinos. Y eso que Brasil es la sexta economía del mundo y junto con China la potencia emergente que más fuerza tiene en el panorama internacional.

Que a más de 24 horas de los «leaks» la gente de El País no haya siquiera empezado a procesar los cables cuyo origen o tema sean los países de nuestro entorno cultural denota una miopía y una falta de visión global alucinante.

Lo dicho: Assange se ha equivocado de diario, probablemente se ha equivocado de país hispanohablante.

Tecnologías de la información y la comunicación, libertad individual, derecho a la privacidad. ¿Cómo lograr que los avances en lo primero no afecten negativamente ni a lo segundo ni a lo tercero?