Crown copyright: lo que hace un funcionario es propiedad de su graciosa (¿?) majestad

En el trabajo leyendo un documento oficial me he topado con un copyright a pie de página muy curioso: decía «© Crown Copyright». Me he puesto a hacer 4 búsquedas y me he encontrado con este curiosísimo concepto: resulta que cualquier documento, video, audio, etc. creado por un funcionario público en cualquiera de los países de la Commonwealth automáticamente pasa a ser propiedad de la reina de Inglaterra. En prácticamente todos esos países esta «propiedad» dura el resto del año en que el documento fue publicado, y los siguientes cincuenta.

Me resulta curioso que lo producido por el Estado no sea de todos los ciudadanos representados por el propio Estado, sino de una señora septuagenaria que pasa los veranos en Balmoral. Graciosa no sé si será esta majestad. Riquísima, sí.

pd. Ayer, aparte de cargarme medio blog al actualizar el tema Atahualpa (no panic: en un rato me pongo y vuelvo a añadir estadísticas, el feevy, etc), por fin di el paso y devolví su contenido al dominio público. ¡¡¡Qué gusto me da hoy parecerme un poco menos todavía a Isabel II!!!

Stiglitz lo tiene claro: antes de limpiar, nacionalizar

Joseph Stiglitz, santo de mi devoción, lo tiene claro: nada de salvar el culo a los banqueros y sus accionistas responsables de despeñar las instituciones que presiden / les pertenecen. Nada de «cash for trash». Hay que limpiar los bancos, sí, pero antes de ello hay que seguir el modelo escandinavo de los 90 y nacionalizarlos.

Aduce, como buen economista hasta la médula, los incentivos. Si el motivo para haberse comportado como si estuviesen en un casino de Las Vegas ha sido «maximizar el valor (a cortíiiiiisimo plazo) ofrecido a los accionistas» para poder llevarse unos bonus de la hostia, si cuando revienta todo por haber arriesgado demasiado no sufren nada de nada, ¿qué puede empujar a un ejecutivo de alto nivel a dejar de tomar decisiones que tan nefastas han resultado para el medio y largo plazo?