Nuevo slogan de Google:
Google. Porque yo lo valgo.
Leído en los comentarios de un post ¿críptico? de Kriptópolis.
Nuevo slogan de Google:
Google. Porque yo lo valgo.
Leído en los comentarios de un post ¿críptico? de Kriptópolis.
Joseph Stiglitz, santo de mi devoción, lo tiene claro: nada de salvar el culo a los banqueros y sus accionistas responsables de despeñar las instituciones que presiden / les pertenecen. Nada de «cash for trash». Hay que limpiar los bancos, sí, pero antes de ello hay que seguir el modelo escandinavo de los 90 y nacionalizarlos.
Aduce, como buen economista hasta la médula, los incentivos. Si el motivo para haberse comportado como si estuviesen en un casino de Las Vegas ha sido «maximizar el valor (a cortíiiiiisimo plazo) ofrecido a los accionistas» para poder llevarse unos bonus de la hostia, si cuando revienta todo por haber arriesgado demasiado no sufren nada de nada, ¿qué puede empujar a un ejecutivo de alto nivel a dejar de tomar decisiones que tan nefastas han resultado para el medio y largo plazo?
Leo por ahí que unos ex-estudiantes del instituto de secundaria de La Bisbal, Girona han diseñado y construido una sonda capaz de tomar fotografías de la estratosfera. La lanzaron el 28 de febrero, alcanzó una altitud de 30.677 metros y logró hacer muy buenas fotografías. Aquí va un link al blog del proyecto: Meteotek08.
Me parece un ejemplo formidable de que en los días que corren se pueden hacer muchas cosas si se dispone de un cerebro pensante, interés (y entusiasmo) con respecto a la ciencia, tiempo libre y muy poquito presupuesto. ¡Tomemos todos nota!
Siguiendo la saga Turisme de Girona, no salga de su casa, leemos que han utilizado fotos de Canadá para promover el turismo en el Pirineo.
No somos los únicos en exaltar la virtud de lo propio y promover la ignorancia (y el odio) hacia lo foráneo. Arnau Fuentes escribió recientemente sobre la «versión británica» del mismo fenómeno.
Y ojo, que no se malienterprete… mal de muchos consejo de tontos… es decir, el «no soy el único» para justificarse no es aceptable.

Actualización: Según Google es el diseño de una camiseta: “Fugitive”. El diseñador se llama Loy y es de Manila.
(¡gracias, aaa!)
Un día como hoy pero hace 200 años, un bebé llamado Charles Darwin venía al mundo en la preciosa ciudad de Shrewsbury, en el norte de Inglaterra.

Años después, el muchachito se montaría a un barco llamado Beagle, que atracó en las islas Galápagos, y viendo todos esos «eslabones perdidos» del mundo animal ideó una teoría, llamada de la evolución de las especies, que increíblemente, a día de hoy es todavía ferozmente denostada por cierta gente capaz de no «creerse los descubrimientos científicos» pero sí creer e intentar aplicar a pie juntillas unos textos de más de 2000 años escritos en arameo.
¡Feliz cumpleaños, Charlie!
«¿Para qué ir al Caribe, si Menorca está igual de bien?»
Cuando oí que alguien muy cercano a mí espetaba esas palabras, me dieron ganas de estrangularlo. Luego recapacité y mejor me dieron ganas de estrangular a quien sea que ha orquestado desde la tele, los medios de comunicación y quién sabe qué más, los valores y el sentir popular del país. ¡Villaconejos de Abajo es lo mejor del mundo! ¡Para qué ir a Villaconejos de Arriba si aquí se está tan a gustito!
Por eso no me extraña que el Patronat de Turisme de Girona use fotos hechas EN LAS BAHAMAS para promocionar la Costa Brava. ¡Y encima usaron el Photoshop para «apañar» el color del mar y que el fraude no «cantase» tanto!
Ya no solo son las WAGS (wives and girlfriends de futbolistas de la Premier League británica) las que forman colectivo. Acaba de aparecer el blog «dating a banker anonymous» para pobres chicas ricas cuyos «nerds de club de mates» ya no les pueden proporcionar la vida de lujo y glamour que se merecen. Las DaBa girls, pues.
¡¡Decadencia moral!!
Erase una vez un emperador muy presumido. Un día llegó a la corte un mercader con una colección de ricas sedas. Tras mostrarle los más bellos bordados, le susurró al oído que todavía no le había mostrado la tela más majestuosa y especial, pues solo podían apreciar sus cualidades las personas verdaderamente inteligentes.
A los ojos del emperador, allí estaba el mercader, con el gesto de sostener una pesada pieza de tela… inexistente. El emperador, orgulloso como era, no quiso que su corte se llevase la impresión de que quizás no era tan inteligente como sus súbditos suponían, así que exclamó:
– ¡Maravilloso! ¡Háganme un traje con esa tela! La quiero lucir para la fiesta mayor del reino.
Un frío día de febrero, el emperador hizo como si cogiese el vestido que sus sastres le tendían, hizo como si se lo pusiese, y desnudo como llegó al mundo montó en su elegante corcel y comenzó a recorrer las calles de la capital del reino.
La gente comenzó a rugir, «¡qué bello el nuevo traje del emperador!»
Un niño levantó la voz, ¡pero si está desnudo!
Los servicios secretos neutralizaron al elemento subversivo, del cual nunca más se supo.
Un pequeño ejemplo de lo difícil que es compaginar el bien común con el bien corporativo.
En el Reino Unido el estado se está gastando ingentes cantidades de dinero en la lucha contra la obesidad. La estrategia es concienciar a la población de que se trata de un problema de salud y que tienen que hacer un esfuerzo para cambiar sus hábitos sedentarios y de alimentación.
Los jueves voy a comer al restaurante del South Cheshire College. Aunque está abierto al público en general, los estudiantes suelen comer en la cantina, así que en la práctica solamente los profesores y personal administrativo lo utilizan.
En medio del restaurante hay una fuentecilla de agua y vasos desechables.
La práctica totalidad de los comensales beben agua durante la comida. Esto en otros países puede parecer lo normal, pero aquí no lo es. Las bebidas carbonatadas (refrescos), o incluso el té o café, suelen ser la bebida que acompaña a los alimentos. Si hay agua gratis, se bebe. Pero si hay que pagar por la bebida, pedir agua natural sin gas ni se contempla.
Todos sabemos el impacto que el consumo habitual de refrescos tiene para la salud. Obesidad y diabetes en muchas ocasiones son directamente imputables a él.
¿No sería una manera facilísima de reducir el consumo de azúcares y productos nocivos para la salud la simple obligatoriedad de colocar una fuentecita de agua en todos los restaurantes y cafeterías?
Con el actual sistema económico, eso es imposible. Porque vivimos en un mundo totalmente hipócrita y esquizofrénico. El ciudadano de a pie debe perder peso, pero sin que se resientan las ventas de Coca-Cola. No es un misterio que muchos restaurantes apenan cubren costes con la comida que sirven y las ganancias vienen pura y simplemente del generoso margen de beneficios en el precio de las bebidas.
¿Salud o restaurantes? ¿Salud o Coca-Cola? Mejor, Coca-Cola, restaurantes, y una población con un permanente sentimiento de culpa por «no llevar un estilo de vida adecuado».
La «crisis» la iniciaron unos banqueros con una avaricia sin límites, unos constructores que pusieron la burbujita, de acuerdo, pero el problema va mucho más allá. Un sistema, el económico, inventado por los seres humanos pero que mantiene alienada a la mitad de la población, y a la otra mitad muriéndose de hambre directamente, no tiene por dónde aguantarse. ¡La manera en que nos organizamos no es la ley de la gravedad de la cual no se puede escapar ni en cohete! Esperemos que ahora sí, nos demos al fin cuenta de que «otro mundo es posible»… y necesario.