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Actores-camareros + modelos-dependientes = nula calidad del servicio

Hace un tiempo alguien me dijo, o lo leí por ahí, que en Barcelona el servicio recibido en tiendas y restaurantes es terrible por una razón muy clara: los camareros son actores que no encuentran trabajo de lo suyo y tienen que reciclarse para poder llegar a fin de mes, los dependientes en tiendas de ropa son modelos con idéntico problema. El resultado es que no te sirven la comida, te hacen un favor llevándote el plato a la mesa, y cuando les preguntas que te den la prenda con una talla más, te miran los michelines con aire muy pero que muy desaprobador. «¿Qué hago yo con el talento que tengo sirviendo a este paria?», se deben preguntar.

Yo pensaba que era un chiste, pero durante estas vacaciones de Navidad me encontré con este cartel en la cristalera de un establecimiento perteneciente a una cadena de bares de tapas muy conocida en la Ciudad Condal.

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Por cierto: no era 28 de diciembre.

Lectura recomendada: «La sociedad de control»

Nuestro compañero de intereses y batallas Versvs acaba de ver su libro «La sociedad de control» publicado en la colección Planta 29.

Si os interesan los temas sobre los que escribimos en ¿Quién vigila al vigilante?, este libro debe estar en vuestra mesita de noche. En él se narran, de un modo claro, coherente y riguroso (aunque no por eso deja de resultar ameno), los grandes cambios sociales que los avances de las tecnologías de la información pueden producir, así como los intentos del poder por controlar dichas tecnologías en su intento de mantener el estricto control social que hasta ahora han practicado, sin olvidar una importante mención al riesgo de desaparición de diversos derechos civiles (a la privacidad y la intimidad, a la libertad de expresión) que tanto esfuerzo costaron a nuestros padres y abuelos, y que tan alegremente estamos dejando que nos arrebaten.

Versvs ha ejercido el noble derecho de la devolución de su obra al dominio público. Esto significa que puedes descargártelo (PDF, 2MB), imprimirlo y reimprimirlo tantas veces como quieras, prestárselo a tus amigos, fotocopiar la versión en papel, reutilizar su contenido, incluso vender las fotocopias. Lo único que no puedes hacer, puesto que el autor mantiene los derechos morales sobre la obra, es afirmar que el todo o alguna de sus partes lo has escrito tú. Tampoco puedes sacar la obra de contexto y utilizar su contenido para agredir a otros.

Próximamente iremos anunciando de la disponibilidad del libro en tu librería favorita (y si no lo venden allá, quizás sea hora de cambiar de librero). Palabra de Vigi: este libro sí vale la pena tenerlo en casa en versión encuadernada, porque será material de referencia que siente cátedra sobre el tema durante muchos, muchos años.

Hallowe’en de verdad en Dublín

Esto es lo que más me asustó de la noche de los difuntos en Dublín, auténtica cuna de Hallowe’en o, usando su nombre celta, Samhain. No fueron los espectros vivientes que pululaban por las concurridas calles, no… fue esto. La banalización y «glamourosamiento» del horror… del horror de una sociedad vigilada…

Dónde: Grafton Street, Dublín

Cuándo: 31 octubre 2007

Del carbón más negro sale el diamante más bello

A David se le cayó la moleskine al mar. Un desastre en toda la regla lo miremos por donde lo miremos. Extrañamente, algo bueno está surgiendo de ese acontecimiento. Los posts rescatados y republicados en su nueva moleskine me están dando la oportunidad de absorber, en muy poco tiempo, un destilado de ideas que no se obtiene todos los días. Ni todos los años. Es el mejor tequila añejo (o whisky doble malta) que uno pueda aplicarle a su cerebro – en dosis no intoxicantes.

La transición del blog a la red social, la desestructuración del mensaje y la neutralización de la libertad de información gracias a Internet

Es una idea que llevaba tiempo dándome vueltas a la cabeza: cómo gracias a las redes sociales cada vez más gente escribe, pero a la vez cada vez lo que se escribe es más aquí te pillo aquí te mato, mucho más desestructurado, llegando al punto (twitter, actualizaciones de facebook etc.) de soltar una frase aquí, otra allá, emitiendo un discurso (a simple vista) desquiciado y, honestamente, sin pies ni cabeza. Seamos EnriqueDanseros y llamémosle a esto algo “fancy” como “la atomización del mensaje” pero en realidad y la mayoría de las veces es una dispersión tal del contenido, que ni a mensaje llega.

Anteriormente pensé que gracias a los blogs la gente estaba aficionándose a escribir, hasta que me cayó el veinte (me di cuenta) de que los blogueros en su gran mayoría eran los que en su vida pre-electrónica emborronaban papeles aquí y allá (con diarios personales, libros a medio escribir, cartas al periódico…). Bueno, estos y los profesionales con empresas de blogs que se nutren de publicidad y que en ese afán de postear, postear y postear para que no se “caiga” la audiencia, se han convertido en expertos en el noble arte del copiar y pegar. En aquella época tenía el corazón dividido respecto al fenómeno. Por un lado, el hecho de que las ideas de ciudadanos más o menos anónimos fuesen accesibles para quien tuviese un interés suficiente en el tema como para hacer un par de buenas búsquedas en Google es revolucionario. Pero también pensaba que era una lástima que los autores de algunos blogs tan bien escritos se centraran tanto en sus posts que no tuviesen tiempo de escribir algo más serio y estructurado (hasta que llegó Versvs y escribió la sociedad de control y me desmontó esa teoría, ¿o me dio la excepción que confirma la regla?). Pero el aspecto revolucionario de ofrecer nuevas maneras de informar de algo a quien quiera leerlo es tan importante,así como las comunidades de interés que se pueden formar gracias al noble arte de enlazar a otros contenidos o blogs, que los beneficios eclipsan al resto de dudas alrededor del asunto.

Si seguimos con el tema de los blogs, ya hemos comentado aquí que en los últimos tiempos parece este fenómeno estar sufriendo el acoso y derribo tanto de las autoridades (la UE proponiendo, y a un pelo de exigir, el registro de los bloggers antes de que puedan publicar una palabra) como de los medios de comunicación tradicionales (el grupo PRISA y muchos más acusando a Internet de ser la “madre de los rumores” e incluso de producir un desplome en bolsa… eso si un caso se lo achacamos a la falta de profesionalidad de los brokers que no contrastan sus informaciones, ¿no?). Y justo ahora, en la revista Wired sale un artículo del gurú de turno diciendo que tener un blog ya no mola porque huele a 2004. Que ahora lo más in es estar en una red social y twittear aggg twittear… (siempre el piar de los pájaros electrónicos estos).

¿Casualidad? No lo creo. Intento menos obvio de neutralizar el poder de los ciudadanos de a pie de denunciar y corregir las desinformaciones a las que nos vemos abocados día sí, día también, por el poder establecido mediante la prensa tradicional (a la tele ya ni la menciono, eso es circo, no información). El censurar no funciona bien ante la opinión pública (véase caso Frikipedia, que ha hecho que hasta mi madre le tenga manía a la SGAE, véase reacción ante la propuesta de registro de bloggers por parte de la UE), así que han dado paso al plan Bque la gente deje de publicar información persistente, fácilmente ubicable y que pueda resultar de más o menos riesgo para ¿el poder? ¿el sistema establecido? Dales Facebook, Bebo, Twenti, MySpace y deja que envíen media frase aquí y allá acompañada de una foto. Dales Twitter y déjales que informen al mundo entero y sus amigos en particular de que están jugando un partidillo de fútbol o que.. sí, que están «petaos» de tanto correr tras la pelota y se van a dormir.

(Hay un universo de diferencia entre twitter y otras redes de microposts como la genial por distribuida creada por los Exploradores Electrónicos, la RMD. No estoy por supuesto en contra del uso de herramientas novedosas –crear un post para escribir una frase es un engorro, cierto, y si esa frase es información valiosa pues no compartirla es una oportunidad de comunicación perdida-, tampoco estoy en contra de que la gente se divierta y sienta la necesidad de decir a sus amigos que se va a dormir, todos necesitamos ratos de banalidad en nuestra vida. Estoy en contra de la demonización, denostación, y posterior neutralización del fenómeno blogger mediante herramientas azucaradas. Si es que no hemos cambiado tanto con el tiempo, y ya desde los romanos el pan y circo ha funcionado a la perfección…)