Archivo de la categoría: Sociedad de la información

México: proyecto de carnet de identidad, cuatro mil millones de pesos

El gobierno mexicano ha pedido al congreso la friolera de cuatro mil millones de pesos (222 millones de euros) para la puesta en marcha de su sistema de identificación nacional (el carnet de identidad a la española, alemana o francesa, para entendernos).

Y eso días después de la presentación del tercer informe de gobierno de Felipe Calderón en el cual se comunicó que, para recortar gastos, se eliminarán tres secretarías (o ministerios, como se diría en España), una de ellas la de turismo. A ver. En la empresa privada se está intentando eliminar lo superfluo o lo que puede esperar, y es bueno que las administraciones públicas intenten hacer lo mismo. Este asunto de los programas de identificación sería un ejemplo perfecto. ¿Los recortes en la promoción turística del país? Creo que no.

Curioso el paralelismo con el Reino Unido. Ayer, Gordon Brown dio una conferencia en Liverpool en la cual admitió por primera vez que su gobierno (o el siguiente) va a verse obligado a hacer recortes sociales para enjugar el déficit y tener la oportunidad de salir de la crisis.

En la radio escuché a un sindicalista comentar la noticia. Este señor apoyaba los recortes… pero no en sanidad ni en educación, sino en proyectos que nadie quiere, como… claro que sí, el del carnet de identidad británico.

El gobierno británico pide perdón a Alan Turing

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Hoy es un día histórico. Gordon Brown, primer ministro británico, ha hecho pública una disculpa a Alan Turing por el cruel trato que recibió cuando las autoridades descubrieron que era homosexual.

No dejen de darse una vuelta por number10.gov.uk, la página institucional del primer ministro donde han implementado un sistema para que la ciudadanía pueda lanzar peticiones al gobierno y recoger firmas de adhesión. En esta ocasión ha funcionado muy bien, pues este ha sido el origen de la disculpa de Brown.

Ahora sí, descanse en paz. Seguro que en tu cielo, Alan, hay muchos acertijos que desentrañar, las pistas de atletismo son increíbles y las instalaciones universitarias, ni te cuento.

Vejación sistemática en los aeropuertos, esto hay que pararlo

Cortesía del blog de la Travel Security Agency estadounidense. Así es como nos verán los agentes de seguridad cuando pasemos por un (1) «millimeter wave scanner» y por un (2) «backscatter scanner», o sea, los arcos detectores que se empezarán a instalar como que ya.

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Ahora que Ignasi Guardans trabaja para el rancio ministerio de cultura y no coge frecuentemente el vuelo a Bruselas nos toca a nosotros negarnos a esta bestialidad.

Avances en el olvido en la era digital

Por mucho que los gurús de turno se empeñen en pronosticar que el número de Dunbar aumenta gracias a las redes sociales y otros insistan en que gracias a la realidad aumentada pronto nos vamos a convertir en cyborgs, la verdad es que hoy somos exactamente iguales físicamente a cuando pintábamos venados en las paredes de las cavernas, nuestro sistema constitucional no es tan diferente al que nació de revoluciones como la francesa en 1789 o la mexicana de 1910 (y que viva la Pepa entre medio) y nuestra moral resulta idéntica a la de la Europa pre-segunda guerra mundial. La tecnología avanza mucho más rápido que nosotros (como organismos biológicos y como sociedad) y por eso cada vez nos pasa más que avances científicos y tecnológicos nos resultan, por un lado, moralmente incómodos, y por el otro nos pueden a llegar a fastidiar gravemente el día a día.

Uno de ellos es el asunto de la persistencia de la información, otros le llaman el fin de la conversación efímera, y para explicarlo con un ejemplo breve se trata de que esa foto de una borrachera post-adolescente o comentario estúpido en un foro te persiga toda la vida y logre que no te den ese trabajo tan interesante al que te has presentado porque al buscar tu nombre con un buen buscador, esas referencias aparezcan bien arriba en la lista de resultados. (Versvs lo explica mejor que yo)

Pues parece que al fin nos estamos moviendo en una dirección que va totalmente en contra de la que dictó Scott McNealy hace unos años (resumen: aguántate, porque esto es lo que hay) y ya hay equipos diseñando «sistemas para olvidar». Del primero me enteré a través de un post de David. Se trata de Vanish, que por el momento permite poner fecha de caducidad a los correos electrónicos pero se podría extender a más ámbitos. Del segundo me acabo de enterar hoy a través de la MIT Technology Review. Se trata una tinta compuesta de nanopartículas que permiten programarla para que se borre pasado un cierto tiempo. Algo así como «los mensajes que se autodestruirán en 30 segundos» de los cómics de mi juventud. El hígado de los espías lo agradecerá: ¡se acabó el deglutir papelitos para guardar el secreto!

La Generalitat de Catalunya considera instalar un sistema que detecta latidos de corazón en un peaje

Esto de la sociedad de control se acelera, señores. Leo en El País que la Generalitat está contemplando un sistema de control de ocupación de vehículos que detecta los latidos de corazón presentes en un vehículo, todo ello para realizar un cobro dependiendo del número de pasajeros (la idea es que coches con un solo conductor paguen más para incentivar que los vehículos se compartan y así reducir el tráfico, la contaminación, etc. etc.)

Aunque el objetivo en este caso sea loable, hay que denunciar que el estado se está haciendo de la tecnología que permite ya un sistema de control de la población perfecto… sin que exista manera de evitar que se produzcan abusos en el sistema. Esto está empezando a dar miedo de verdad.

Swindon mola: prohiben los radares de control de velocidad

La ciudad inglesa de Swindon mola bastante: desde su ayuntamiento han tenido la osadía de desmantelar cinco radares de control de velocidad. Dicen que no valen para nada, y los han sustituido por algo que les resulta más útil: se recicla la cámara y el sensor de velocidad, pero en lugar de poner un multazo, a quien va rápido se le enciende un cartel luminoso donde se le dice a qué velocidad va y se le invita a frenar.

He pasado por muchos cartelitos de estos últimamente y son infalibles, oiga: a la que el rabillo del ojo ve ese aviso color rojo encenderse, pisas el freno quieras o no. Eso salva a un niño que corre tras su pelota y se te cruza por delante. Una desagradable carta con el multazo quince días después, no.