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La columa de George Soros en The Guardian: De Popper a Karl Rove, y vuelta al principio

http://commentisfree.guardian.co.uk/george_soros/2007/11/from_popper_to_rove_and_back.html

Acabo de leer la columna en The Guardian de George Soros, aquel magnate tan poliédrico que tras haberse hecho asquerosamente rico gracias a las «oportunidades» del sistema capitalista actual, ahora dedica su tiempo a dar unas críticas muy lúcidas de éste.

En él comenta cómo las ideas del filósofo alemán Karl Popper, y en especial sobre la «sociedad abierta» son incorrectas en la actualidad.

Karl Popper postulaba que en una sociedad abierta la información podía correr libremente sin peligro para ninguno de sus integrantes. Afirmaba además que las democracias modernas eran lo más parecido a su concepto de sociedad abierta: sistemas en los cuales el objetivo es que prevalezca el bienestar de sus miembros a través de la verdad. Según Popper, la separación de los 3 poderes, la libertad de expresión y las elecciones libres son marcas de identidad de una sociedad abierta.

George Soros rebate esto de un plumazo, mejor dicho de dos. En el primero argumenta que el objetivo de las democracias modernas no es que prevalezca la verdad, ya que los políticos no se cortan a la hora de tergiversar la realidad para hacerles ganar votantes. Y en el segundo nos dice lo que ya sabemos: que hay una gran asimetría de la información, el ciudadano medio solo sabe lo que el poder, a través de los medios de comunicación, deja que sepamos, mientras que el poder, gracias a las técnicas y tácticas de supervisión y vigilancia (normalmente de origen comercial) a las que nos vemos constantemente sometidos, sabe infinitamente más de todos y cada uno de nosotros. Gracias a esa información sobre quiénes somos, cómo pensamos y cómo sentimos, saben modular bien su discurso para llevarnos a creer lo que a ellos les convenga: obra maestra de la manipulación: que el manipulado no se dé ni cuenta. Ejemplos claros de esto para Soros son los acontecimientos de la historia reciente de EEUU (léase manejo de la guerra de Irak), y el maestro de ceremonias de semejante perversión, Karl Rove.

Ahora ya se entiende parte del título del artículo: de Popper a Rove. Pero, ¿y lo de vuelta a comenzar?

Según George Soros, hay un movimiento creciente para hacernos conscientes de esto y para refundar el concepto de «sociedad abierta» de Popper, por ejemplo explicitando que uno de los objetivos de una sociedad abierta es la transparencia informativa. Luchando  en contra de la manipulación, comenzando por denunciar esta manipulación. Este movimiento incluso cuenta entre sus miembros a destacadas cabeceras de los medios de comunicación estadounidenses. Según el millonario, ¡¡hay esperanza!!

(El tema me hace especial gracia porque cuando comencé a interesarme en temas de privacidad, ligué mucho este derecho con el concepto de sociedad abierta de Popper. Claro, a la vigi la leen 4 gatos. A Soros le conocen millones de personas. Estoy contenta).

Caso Frikipedia: ha ganado la SGAE


En una web friki que no veas, altamente satírica y de humor, un lector «cuelga» un chiste sobre el abogado de la SGAE, un tal Pedro Farré. Llevan al administrador de la web a juicio, y lo empapelan. Quien se pica, ajos come, dicen en mi pueblo. Y que se reboten los señoritingos de la SGAE de esta manera cada vez que alguien les critica nos debería dar una pista de que quizás algo se cuece en ese sitio que no quieren que nadie los mire de cerca.

La NSA estadounidense (Agencia de Seguridad Nacional) probablemente tiene acceso a todos los dispositivos con S.O.Microsoft

Lo que leemos en Alt1040 es muy fuerte. Parece ser que un colaborador en Cryptome lleva tiempo investigando las direcciones IP usadas por la NSA estadounidense (agencia de seguridad nacional), por subcontratistas y por los servicios de inteligencia de otros países «amigos» que supuestamente se utilizan para tomar control remoto de ordenadores y dispositivos móviles (PDAs, SmartPhones) que utilizan algún sistema operativo de Microsoft, todo esto a través de ciertos puertos específicos (del 1024 al 1030).

¿De teoría conspiranoica a realidad? A mí, la verdad, no me sorprendería nada.

En Alt1040: http://alt1040.com/archivo/2007/11/02/la-nsa-accede-a-equipos-y-redes-que-usan-productos-de-microsoft/
Fuente original: http://cryptome.org/nsa-ip-update11.htm

Antena 3 lo informa meses después que La Vigi: Microsoft desarrolla el PC que detecta tu estado de ánimo

En febrero de este año lo dijimos: Microsoft investiga cómo utilizar los estados de ánimo en la interface de usuario. Si estás dormido no te pondrá cosas que requieran mucha atención; si estás depre, no te mostrará aquel email de Recursos Humanos en que te informan que estás despedido… porque hace quince minutos en tu cabeza estabas recordando amablemente a los ancestros de tu jefe.

Esta pequeño microrrelato es suficiente para ver la implicación de privacidad que tiene el sistema. Antena 3, en cambio, lo obvia totalmente.

http://www.antena3.com/a3noticias/servlet/Noticias?destino=../a3n/noticia/noticia.jsp&sidicom=si&id=13218501
http://www.lavigilanta.info/2007/02/microsoft-un-pc-que-lee-el-pensamiento_7077.html

Con un par de narices: La fundación Copyleft avisa a las fuerzas de seguridad que emprenderán acciones legales si no cumplen con la ley en casos P2P

Leo en El Mundo que la fundación Copyleft, a través de sus patronos David Bravo y Javier de la Cueva, han amenazado a la Brigada de Investigación Tecnológica (la BIT) con acciones legales si en sus actuaciones en casos relacionados con el intercambio de archivos (P2P), la policía no cumple con la circular número 1/2006 de la Fiscalía General del Estado.

Y es que tanto «no robarás un bolso» le ha comido el coco a la policía. El resultado: «ahora la ley NO actúa» porque la Brigada de Investigación Tecnológica aplica los criterios dictados por la SGAE, no la ley. Repitan conmigo, amiguitos: la copia privada sin ánimo de lucro no es delito. No lo digo yo: lo dice el Código Civil.

Como dicen los patronos de la fundación Copyleft, «las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han de someterse al Ministerio Fiscal, estar al servicio de los ciudadanos y no de grupos empresariales».

Circular de la fiscalía: http://www.aui.es/IMG/pdf_CIRCULAR1-2006-FISCALIA.pdf
Noticia en El Mundo: http://www.elmundo.es/navegante/2007/10/22/tecnologia/1193051776.html

Me sale del corazón

Siguiendo el consejo de Mariano Rajoy, voy a expresar aquí lo que me sale del corazón. Me sale del corazón anhelar el dejar de ser súbdita para convertirme en ciudadana.

Lo siento, Mariano. Nos invitaste a expresarnos con libertad teniendo en cuenta «eso que sabe todo el mundo». Eso que sabe todo el mundo es que nuestros políticos son una mierda y que la casa real no es más es una familia de personas altas y rubias con muchos privilegios de los que no disfrutamos los que sí trabajamos y pagamos impuestos. Ea.

Artículo en El Azotador de Xochimilco: Un mundo inseguro

Ahí va íntegro mi último artículo en el periódico mexicano El Azotador de Xochimilco.

UN MUNDO INSEGURO

En enero del 2000, durante un largo viaje a México con varias escalas, viví la anécdota perfecta para explicar la diferencia entre la “buena” y la “mala” seguridad en un aeropuerto. Pasando uno de los controles en Londres, Inglaterra, un policía registraba mi bolsa de mano tardando un poquito más de lo habitual. Vi cómo cambiaba su rostro y con un tono muy serio exclamó:

– Señora, lo siento, pero lleva un objeto no permitido.
Mi cara seguro que se puso de color verde, porque rápidamente el agente sonrió mientras sacaba algo de mi bolsa.
– ¡Nos vamos a quedar con su Kit-Kat! – rió, sosteniendo el chocolate en su brillante envoltorio rojo.

Por supuesto, me lo devolvió: había sido su manera de reducir la tensión que flotaba en el ambiente. El agente, y sus compañeros, estaban llevando a cabo un control exhaustivo y eficaz pero sin dejar de ser amable con el pasajero. Al rato comprendí a qué había sido debido: pocos minutos después evacuaron todo el terminal aéreo por amenaza de bomba, que gracias a Dios resultó ser falsa. Mientras caminábamos aprisa por los pasillos, yo pensaba en el policía y recuerdo que me sentía bastante segura: sabía que estaba en buenas manos.

En el siguiente control, en Houston, Texas, la historia fue muy diferente. Los agentes de seguridad privada nos dedicaban, a mí y al resto de viajeros, miradas de odio. Una mujer con un grave sobrepeso, claro síntoma de pobreza en EU, y un salario seguramente insuficiente, me gritaba a la cara cuestionando mi decisión de llevar de vacaciones ¡una cámara fotográfica! y amenazando con requisarla si no le demostraba que en realidad “servía para hacer fotos”. Este trato intransigente y lo absurdo de la medida aplicada no me hicieron sentir más segura, al contrario.

Luego aterricé en México, y se me quitaron todos los pesares. Pero eso es otra historia.

Por desgracia, tras el fatídico 11 de septiembre de 2001, el modelo de seguridad ciudadana que se ha impuesto es el de la mala seguridad que yo viví en Houston hace siete años, y que me ha tocado experimentar en demasiadas ocasiones desde entonces. Es un modelo cuyo objetivo no es ser seguro, sino parecerlo, al que los expertos llegan a llamar “teatro de la seguridad”.

Las ciudades se han llenado de cámaras de videovigilancia, que se supone tienen que hacernos sentir más seguros pero que en realidad de poco o nada valen, como se puede comprobar en Inglaterra. Un londinense en su quehacer diario es filmado cada 10 segundos. No obstante, en un reciente artículo se revela que en ese país solo uno de cada cinco casos es resuelto por la policía, y si todo el dinero invertido en cámaras hubiese ido a parar al cuerpo de policía, la tasa de crimen hubiera disminuido. Hay agentes de seguridad privados por todas partes, en el transporte público, en centros comerciales, e incluso en España se les ha encomendado el control en edificios oficiales como los juzgados.

En los aeropuertos la cosa está mucho peor. En Europa, desde noviembre del 2006, se limita la cantidad de líquidos, cremas o jabones que cada pasajero puede llevar. El máximo es un litro, en recipientes de menos de 100 mililitros (le reto a que compruebe que su pasta de dientes no pasa) y guardados en una bolsa de plástico transparentes con cierre hermético. Todo ello por una dudosa alerta de seguridad en verano del 2006, cuando unos fanáticos, dizque terroristas se disponían a hacer explosivos a bordo de un avión con agua oxigenada y cuatro polvitos (algo que cualquier licenciado en química le dirá que no es posible). Desde entonces, se dedican grandes cantidades de dinero y esfuerzo a controlar que el desodorante y la pasta de dientes de cada uno de los millones de viajeros que se desplazan por el espacio aéreo europeo a diario, ¡uno por uno!, no sean de tamaño familiar. Hacer que miles y miles de profesionales dejen de hacer su trabajo, es decir, investigar, analizar y averiguar qué están tramando los “malos de verdad” en este momento, para dedicarse a controlar mi bolsa de cosméticos, ¡es una pérdida de tiempo y recursos tan escandalosa! No solo es absurdo. Es peligroso, porque, como en el caso de la policía inglesa y las cámaras, el dinero invertido podría utilizarse en que los profesionales de la seguridad se dedicaran a su trabajo: investigar y seguir pistas verídicas de los servicios de inteligencia sobre amenazas reales. No se me ocurre una medida que me haga sentir más insegura.

Pero, ¿quién gana con este nuevo escenario de la seguridad fingida? Por un lado, las empresas dedicadas a la tecnología de la supervisión (videocámaras, escáneres corporales, detectores, etc.) y las subcontratistas de la seguridad privada. Para ellos el 11 de septiembre fue como Navidad: lleno de regalos. Resulta paradójico, ¿verdad? Los servicios de seguridad privados de un puñado de aeropuertos estadounidenses no consiguen detectar a cuatro pasajeros que viajan con cuchillas encima, y la consecuencia no es que se cuelgue a los responsables del palo más alto, al contrario: se les concede un volumen de negocio sin precedentes. Los otros grandes beneficiados de la situación son los mismos terroristas. Su objetivo es aterrorizarnos y acabar con el modo de vida occidental, y precisamente cumplen ambos. Occidente está atemorizado, y las medidas de supuesta seguridad de nuestros gobiernos acaban con los pilares de nuestra civilización: los expuestos en la Revolución Francesa. Son la libertad, la fraternidad y la igualdad. Los grandes perdedores en esta gran pantomima que tantos millones de dólares mueve somos nosotros, los ciudadanos. Es hora de que tomemos consciencia de ello. No dejarse hacer es el primer paso para cambiar las cosas.

Onda milímetro: scanner de cuerpo entero, en pruebas en el aeropuerto de Arizona

http://www.elmundo.es/navegante/2007/10/11/tecnologia/1192093001.html

Leemos en El Mundo que nuestros amigos de la TSA (Travel Security Administrator) están probando una novedosa (¿?) tecnología que resulta ser un scanner de cuerpo entero, que según ellos no es dañino para la salud, y que si gusta y no hay muchas quejas, se va a convertir en el pan nuestro de cada día en los aeropuertos: que el o la poli de guardia nos vea en pelotas, eso sí, en blanco y negro.

La tecnología empleada tiene un nombre curioso: «onda milímetro».

Yo prohibiría las películas de ciencia ficción. Esta idea la han sacado de Total Recall (desafío total en España), la escena en el metro en que Schwarzenegger pasa por el detector con un par de pistolas, y cuando el engendro empieza a pitar, echa a correr (escena que se rodó en el metro de Ciudad de México, ¡en la estación Chabacano para ser exactos!).

Bueno, anécdotas aparte, esta es una noticia bastante nefasta, otro «palo de ciego» en nombre de la seguridad.

Privacidad: lo mismo que cocinar ranas

Schneier se hace eco de un artículo de The Economist sobre la privacidad, presente y futuro.

Todavía no he leido el artículo de The Economist, pero el resumen de Schneier es muy interesante. Me quedo con esta anécdota:

En palabras de un profesor de Cambridge, Ross Anderson, el deterioro progresivo de la privacidad hoy en día es equivalente a lo que pasa cuando se mete a una rana en una olla de agua fría y se pone en el fuego: como el agua se calienta lentamente, la rana ni se da cuenta, no intenta saltar, hasta que es demasiado tarde y muere abrasada.

Pues con la incipiente sociedad de la vigilancia y la erosión de la privacidad, lo mismo: como no nos enteramos de que nos vigilan (o de qué manera lo hacen), cuando usen todo eso en nuestra contra (como ahora en Birmania con los pobres desgraciados que reclaman democracia, o como será cuando nos llamen por teléfono a todas las horas del reloj para vendernos cosas que según nuestro perfil, seguro que nos interesan, o  cuando nos nieguen atención médica porque frecuentemente comemos pasteles que son malos para el colesterol) no habrá nada que podamos hacer al respecto.

Unos cuantos sentimos el agua templadita. ¿Habrá ranas inteligentes que nos sigan y salten de la olla?

http://www.schneier.com/blog/archives/2007/10/the_economist_o_1.html