Haciendo las búsquedas habituales para estar al día de las amenazas a nuestra privacidad, me he encontrado con esta nota de Slashdot en la que explican que una empresa de St Louis, Missouri, llamada Somark Innovations ha probado de manera satisfactoria una tinta RFID que puede usarse para «marcar» tanto a ganado como a humanos (yo, en el metro a hora punta, también me considero ganado, pero no me va a gustar que me marquen).
Hay pocos detalles sobre el producto, pero se sabe que no contiene metal (por lo que es verdaderamente más inocuo que el Verichip, ¡un peligro si te tienen que hacer una radiografía!) y que se puede leer a algo más de un metro de distancia. El procedimiento de «instalación» es el habitual en el caso de los tatuajes: mediante una aguja esta tinta se inyecta bajo las capas más superficiales de la piel.
Hitler hubiera estado contento si hubiese podido marcar a los prisioneros de campo de concentración con esta tinta RFID y así haber podido optimizar la cadena de suministro «holocausto» y haber podido asesinar más millones de personas en menos tiempo, con un consumo de gas inferior y empleando menos personal. Siento la referencia macabra pero es que así lo veo yo. Espero que nadie que desempeñe sus labores en el ámbito empresarial se sienta ofendido por estas palabras.
Veo en mis feeds habituales que Félix Haro también habla del tema.