Sobre la Web de denuncia de la Generalitat de Catalunya

La Generalitat ha creado una página Web titulada «Colaboración ciudadana contra la violencia urbana«. Se trata de una galería de imágenes de ciudadanos, extraída de las cámaras de videovigilancia del centro de la ciudad de Barcelona, supuestamente (por lo de la presunción de inocencia) involucrados en los actos de violencia del día 29 de marzo (2012).

Quería hacer varios comentarios sobre este hecho.

  • No es cierto que la denuncia sea anónima. El nombre, DNI/NIE y teléfono o email son campos obligatorios en el formulario de contacto con la policía autonómica. No coincido con quienes dicen que la acción de la policía autonómica creando el portal sea ilegal. Si un caso, inmoral.
  • No obstante, coincido con Versvs en que se haya desplegado la tecnología de videovigilancia (control) con tanta facilidad, y que otros elementos de la administración electrónica, más baratos y que favorecerían a toda la población, o bien no se pongan en marcha, o no den abasto. El registro civil en Barcelona es un escándalo. ¿Saben que cuando pedí hora para casarme tuve que volver tres meses después, porque era octubre, yo quería marzo, y «nadie había comprado la agenda/calendario del año siguiente para poder anotarlo»? ¿Y qué piensan del «cuelgue» monumental de los servidores de Hacienda la otra semana, cuando a demasiados ciudadanos les dio por pedir el borrador el mismo día? Hay claramente una infra-infraestructura en áreas claves del servicio al ciudadano. Y llevan así muchas décadas.
  • Vaya por delante que es público que denosto a los destrozadores del mobiliario público. Pero pretender solucionar todos los problemas de convivencia a base de videovigilancia es estúpido. Surge enseguida el acostumbrarse a una situación nada normal, representado por la muletilla «no tengo nada que esconder». A quienes lo piensen, recuerden que detrás de toda cámara hay un ojo mirando, que en ocasiones decide fijarse en tus braguitas (o en las de tu hija). La videovigilancia «a granel» no es buena, y hay otras maneras de lograr un entorno más seguro. Miren, un ejemplo práctico. Ayer paseábamos por un parque cerca de casa y unos tipos tenían a sus perros sueltos. Se encararon con nosotras (los perros), reclamamos (a los amos) y adivinen cuáles fueron más animales. Total, que tras recibir una buena docena de insultos y hasta un par de amenazas de muerte, simplemente llamamos a la policía, que se personó a los pocos minutos y les cantó la cartilla, es decir, la ley: a atar a los perros, poner bozal a los perros grandes, y una invitación a callarse la boca para los animales de dos patas.

Honestamente, si la administración me diese a escoger qué hacer con el dinero de mis impuestos, descuelguen las cámaras y métanselas donde les quepa. Mejor me dan una buena policía de barrio que vele por la convivencia.

Dedicado los que aducen «no tengo nada que esconder» ante la videovigilancia

Supermercado Aldi en Alemania
Este post se lo dedico a tantas y tantas personas que piden más videovigilancia «porque yo no tengo nada que esconder».

Trabajadores de un supermercado alemán de la cadena Aldi usaban la videovigilancia para grabar a clientas en minifalda y se intercambiaban las cintas. Usaban el zoom cuando éstas se agachaban o inclinaban para, digamos, tener mejor perspectiva, y no precisamente sobre sus intenciones de robarse esa caja de cubos de caldo Knorr. Vía La Vanguardia.