De vuelta a la normalidad…

Increíbles experiencias para La Vigi: llegar al aeropuerto de Narita y ser fichada (foto y huellas dactilares) antes de poder entrar al país. Comprarme una tarjeta de transporte RFID (PASMO) para poder tomar el metro. Intentar mandar 4 emails en un cibercafé y tener que registrarme con nombre y número de pasaporte antes de tener acceso a un teclado. Pasear por Ginza y ver que en cada farola, literalmente, se encuentra un tag RFID de aquel famoso proyecto para tapizar de dichos chips el barrio más glamuroso de Tokyo.

Tag RFID en Ginza, Tokyo

Y a pesar de todo ello… he vuelto enamorada de Japón. Ir allá es un viaje al futuro.