El nuevo WordPress…

Ya está. He dedicado 45 minutos de mi vida a actualizar el blog a WordPress 2.5. He seguido las instrucciones sencillas pero casi me da un pasmo cuando tras finalizar el proceso www.lavigilanta.info/wordpress ¡no era más que una hoja blanca! La bilirrubina me subió, y bastante, cuando he comprobado que en las instrucciones largas mencionan claramente algunos puntos sobre la copia de seguridad que había pasado por alto (¡yo soy valiente y con un export del blog entero me daba por satisfecha!). Pero tranquilidad y buenos alimentos, el ver el código fuente de la blanquísima página tal y como lo esperaba me ha tranquilizado. Habrá sido cosa de la caché, supongo, porque tras ver que podía conectarme como administradora y que todo parecía estar en su sitio, he refrescado la página principal del blog y allá estaba, resplandeciente.

Lo único que he perdido en el proceso es el javascript de SiteMeter y la licencia CreativeCommons.

¡Ah! He aprovechado para actualizar el plugin de control antispam Akismet.

Resulta que me pasé a WordPress justito antes de que se lanzase esta nueva versión 2.5, que según había leído era muy diferente (para administrar sí lo es. Todavía no sé si me gusta más o no, pero al menos no me disgusta) y por lo tanto haría difícil de realizar la conversión de blogs muy tuneados. Por eso me he aguantado las ganas de «decorar» ¿Quién vigila al vigilante? hasta hoy.

Porque mañana… como decía el ya fallecido Matías Prats padre… ¡¡A jugarrrrr!!

Haiku de la nada

La nada
sí es algo:
una palabra.

(Soy una extraña fanática de los haikus, porque no los busco, no los leo, pero a veces en mi cabeza compongo los pensamientos con la cadencia de esta especialidad literaria japonesa. Normalmente los garabateo en una servilleta, papelajo o lo que tenga a mano, para despues perderlos. Ahora me he hecho con la versión open source de una moleskine y no tengo excusa para traspapelarlos. De vez en cuando os daré la lata con ellos en el blog.)