Finlandia: el gobierno niega a un ciudadano el derecho a estudiar el sistema de voto electrónico

En el anterior número de EDRI-Gram, la publicación periódica de EDRI, leimos que un ciudadano finés pidió documentación al ministerio de justicia sobre el sistema de voto electrónico que el gobierno de dicho país va a utilizar en las elecciones municipales de 2008.

La respuesta del ministerio, ¿cuál ha sido? Obviamente se han negado a proporcionar dicha información. ¿Las razones esgrimidas? Por un lado «para no comprometer la seguridad del sistema» y por el otro, «para proteger la propiedad intelectual» de la empresa que proporciona el sistema, la española Scytl.

¿A qué se enfrenta el ciudadano finés cuando acuda a votar y decida usar ese sistema de voto electrónico? Pues a lo que digo yo una y otra vez. Que no hay manera para ese ciudadano de saber que aunque escoja A, la máquina no va a marcar B. Así como no tiene manera de saber si su voto se va a registrar conjuntamente con su número de votante, violando así su derecho al voto secreto.

Que no te engañen con titulares como «el voto electrónico habría salvado un bosque de 22.000 árboles«. Eso es demagogia pura y dura. Chantaje emocional. ¿Quién se atreve a oponerse a la tala de árboles en nombre de no-sé-qué Declaración Universal de los Derechos Humanos y el derecho al voto libre, secreto y sin manipulación allá contemplado?

Actualización: He creado una página en la vigipedia para registrar los artículos demagógicos sobre voto electrónico que vayan saliendo en prensa. Pido ayuda. Si os encontráis con alguno, por favor avisad, o incluso mejor, actualizad el wiki vosotros mismos. Esta es la entrada: Voto electrónico.

El Wall Street Journal denuncia el auge del totalitarismo gracias al control ciudadano

Creeping totalitarism (totalitarismo en auge) es el título del artículo de ZDNet que me ha llevado hasta las páginas del Wall Street Journal. En este prestigioso diario estadounidense de actualidad económica se hacen eco del aumento de la actividad de espionaje interno (a ciudadanos estadounidenses) que está llevando a cabo la NSA (Agencia de Seguridad Nacional).

Hablan de esto ahora mismo porque la Patriot Act, que regulaba (o desregulaba, según se mire) las acciones de vigilancia, supervisión y espionaje que podían llevar a cabo las agencias de seguridad gubernamentales caducó hace unos meses, y en la actualidad se está debatiendo en el congreso.

Si el Wall Street Journal entiende que una renovación tal cual de esas leyes, que prácticamente daban carta blanca al gobierno de Estados Unidos a espiar hasta el último movimiento y la última comunicación del último ciudadano del país en nombre de la «amenaza terrorista» lo que hace es poner en serio peligro el sistema democrático del país que más se jacta de ser libre, mal tiene que estar la cosa.