Análisis genéticos, al alcance del ciudadano (y el debate que no está teniendo lugar)

Hace ya algunos meses (noviembre del 2007) me enteré a través del blog de Martin Varsavsky del lanzamiento de 23andMe, la empresa californiana que ofrece, por 999 dólares, un análisis genético y una serie de servicios «estilo 2.0» de información de interés según los resultados de dicho análisis.

(No puedo no mencionar el «dato rosa»: la empresa la cofundó Anne Wojcicki, flamante esposa de Sergei Brin, el pelirrojo creador de Google. Así se demuestra que Sergei Brin no solo es un chico listo, sino que también es un chico listo)

Esta semana, Enrique Dans se hace eco de la existencia de la empresa a raíz de la experiencia de un editor de Tech Crunch, usuario del servicio, que ha tenido a bien compartir con nosotros su experiencia con 23andMe.

A mí todo esto me parece muy bien. Me parece realmente útil conocer a fondo el genoma de uno mismo, saber cuáles son las taras genéticas con las que andamos cargando y que nos pueden deteriorar a medio o largo plazo la salud si no hacemos algo al respecto, como cambiar algunos hábitos de conducta, o realizar controles periódicos. Un propenso a enfermedades cardiacas podría decidir perder peso y hacer algo de deporte. Un propenso al cáncer de colon podría decidir buscar un gastroenterólogo y consultarlo periódicamente. Hasta aquí todo bien.

Ahora viene la parte del problema.

Si habéis contratado un seguro médico privado alguna vez, sabréis que antes de aceptaros como clientes os harán rellenar unos cuestionarios sobre vuestro estado de salud y enfermedades y dolencias que sabéis que tenéis. Luego al firmar el contrato veréis que en muchas ocasiones se reservan el derecho de cubrir o no enfermedades y dolencias preexistentes. En idioma de aseguradora: condiciones preexistentes.

El problema con los análisis genéticos en este contexto es que nuestros genes son condiciones preexistentes y si las cosas no cambian, con un análisis de estos en la mano, la empresa aseguradora podría reservarse el derecho de no tratar nuestras dolencias detectadas en el análisis (que, aparte de accidentes y temas del ambiente en que vivamos y trabajamos, es casi seguro que van a ser de las que enfermaremos), con lo cual quedaríamos excluidos de facto de recibir asistencia sanitaria.

Podríamos argumentar que esto solamente sería así en los países que no disponen de sanidad pública, notoriamente en Estados Unidos, el único país de los llamados desarrollados que no ofrece cobertura sanitaria universal a sus ciudadanos y residentes, porque siempre nos queda acudir a la sanidad pública.

¿Estamos seguros de esto? Lo digo porque en noviembre del 2006, el anterior primer ministro británico, Tony Blair, anunció que se necesitaba en ese país un nuevo contrato social, una nueva relación entre ciudadano y gobierno, para que problemas o dolencias evitables, o causados por un comportamiento irresponsable del ciudadano, no resultasen una carga económica para el Estado. Para que quede más claro: nada de atender la dolencia cardiaca de un obseso, nada de tratar el cáncer de un fumador. Y estoy hablando de la sanidad pública. Siguiendo con esa lógica, ¿para cuándo el negar un tratamiento costoso porque total, según tu historial médico y análisis genético te vas a morir de infarto dentro de 3 meses?

Estamos de campaña electoral en España, estoy harta de ver políticos en la tele hablando de temas que importan a los españoles (y a una niña imaginaria), pero no he visto a ninguno de ellos hablar de este asunto. Es preocupante. Que en la agenda de la Organización Mundial del Comercio está el privatizar todos los servicios está claro, para eso sus miembros firmaron el GATS (acuerdo general de comercio y servicios) en el año 1995. Que nuestros países occidentales hacen lo que dicta la OMC también es cierto (hasta el ambulatorio de al lado de mi casa está privatizado, es decir, el Institut Català de la Salut lo ha dado en outsourcing a una empresa privada). Pero en ningún sitio oigo mencionar (aparte de en las películas de Michael Moore) lo inmoral que es convertir un derecho tan indiscutible como la salud en un negocio donde los beneficios y el precio de la acción de la empresa en bolsa es lo único que cuenta. Y si las empresas de seguros médicos privados encima tienen mecanismos para saber de qué nos vamos a enfermar para excluir esas enfermedades de nuestra cobertura, pues estamos realmente enfrentándonos al colmo de la perversión.

¿Por qué no se habla de esto antes de que sea demasiado tarde?

Se ha publicado «La gran guía de los blogs 2008»

Se acaba de publicar el libro «La gran guía de los blogs 2008» en la colección Planta 29. Se trata a la vez de un análisis del fenómeno de la comunicación humana «peer to peer» (es decir, entre ciudadanos, sin tener que pasar por «brokers» de información, como sería la industria audiovisual, las editoriales o las agencias de noticias), y de la captura de una «foto» del estado de la blogosfera en español el año pasado.

¡La sorpresa ha sido encontrarme cara a cara con este blog entre sus páginas! Usan la dirección del anterior espacio en Blogger (http://lavigilanta.blogspot.com), pero sus contenidos íntegros los podéis hallar en la nueva ubicación del blog a donde estáis accediendo ahora mismo. No puedo evitar mostrar aquí lo que dicen de nosotros. Es un gran honor que nos hayan mencionado, y una gran satisfacción que lo que escribo aquí resulte de interés.

pagina libro

Versión íntegra del libro en PDF.

Los precios de los pisos no bajan

Los precios de los pisos no están bajando.

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… Bueno, vale, algunos sí, pero desde luego no en el centro de las principales ciudades (Barcelona, Madrid, Valencia…)

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(ubicación del piso del anuncio, en Barcelona, entre la Sagrada Familia y la Pl. Catalunya, «algo céntrico», ¿verdad?)

Para mí es una buena noticia que, como Pedro Solbes deseaba que pasase hace unos meses, los precios de los pisos se comporten de manera normal: han llegado a unos precios tan altos que se quedan fuera del mercado por no resultar atractivos ni siquiera a los especuladores.

Se habla mucho de la contención de la inflación a base de congelar salarios, pero jamás, jamás, he oido hablar del efecto de los precios del mercado inmobiliario en dicha inflación. Para decirlo más claro. El alquiler que paga el bar de la esquina de casa es de 3.000 euros mensuales. ¿A qué precio debe cobrar el café, los bocatas, el menú del día, etc., para sacar cada mes ese dinero de alquiler (más impuestos, seguridad social y nóminas)? Es innegable que algún efecto en el precio de sus productos debe tener esa locura de alquiler mensual.

El PP usa una canción de Manu Chao. Manu Chao pide que votemos lo que sea menos PP

La noticia, en El Mundo. Mi interpretación, que hay que ser idiota, acultural y enchufado hijo de papá para cometer el error de usar una canción del altermunidalista Manu Chao en un anuncio del PP, ¡es una incongruencia brutal!

He aquí el comunicado íntegro de Manu Chao al respecto de este incidente:

Fue una muy desagradable sorpresa el descubrir hace un par de días que el Partido Popular utilizó de manera totalmente ilegal y sin ningun permiso previo la cancion La Trampa, escrita por mí e interpretada en buena amistad con Tonino Carotone.Con el agravante de hacerlo para un vídeo partidista, electoralista y denigrante para terceros.Es de notoriedad pública que no tengo ninguna simpatía por el Partido Popular. Tampoco ellos nunca se cortaron en respaldar varias criticas a mi forma de ser o a mi trabajo. Entonces, lo que yo trato ahora de entender es porque el Partido Popular se toma la licencia divina de utilizar la obra de gente que no le gusta. Y desde luego, por qué en su gran cruzada por una «normalidad» rancia, absurda e incomprensible, el Partido Popular se permite utilizar la música e interpretación de artistas que nunca se definieron como normales. ¿Será que artistas «normales» según los criterios del PP no existen? Puede ser que sí, puede ser que no; no lo sé ni me importa, porque al fin y al cabo todo acabaría en un debate estéril y sin futuro. Pero hoy en concreto estoy bien seguro de que esa persona idealizada e irreal que ellos sueñan no soy yo. Y ya que estamos, desde estas líneas hago un llamamiento a que vayamos tod@s a votar el domingo por cualquier partido que no sea el Partido Popular y evitar así lo peor que nos pueda pasar a tod@s estos próximos cinco años.

Siempre atento y feliz día (…dentro de lo que cabe…), Manu Chao