En Liverpool prueban el "ojo volante"

¡Menuda racha!

En El Navegante del periódico El Mundo le llaman «el ojo volante de la Gran Bretaña», se trata de un dispositivo volador mediano (hace 10 minutos le hubiese llamado pequeño, pero viendo en lo que están metidos los de Lockheed Martin…) con cámara GPS WiFi 3G etcétera etcétera, y lo está utilizando ya la policía de Liverpool para ver qué pasa en barrios de esos donde uno de uniforme puede entrar, pero no sale vivo.

¡Viva la aplicación de la tecnología para la cohesión social de los barrios de Liverpool! Anda que debe molar ser una persona que intenta salir adelante en una ciudad tan dura y jodida como esta, y ver que hasta las ¿autoridades? de tu país te dejan abandonao como un perro, que ni a fuerzas de seguridad con respiración y pulso tienes derecho.

Lo siguiente, ¿qué? ¿Cuando un chorizo esté mangando en el super del barrio, enviarán bombas de racimo inteligentes?

PD. Si no vuelvo a postear más es que esta noche en el hotel me vienen a buscar los de los servicios secretos británicos precedidos del cacharrito volador este para comprobar mi nivel de peligro… escribo esto desde los alrededores de Liverpool.

PD2. Es broma. En Europa hay libertad de expresión.

PD3. Excepto si hablas de la SGAE o de Ramoncín.

Como en Minority Report, y van… se presenta mini robot volador espía capaz de recabar datos y enviarlos… donde sea

Lo leemos en Kriptópolis, lo vimos todos en Minority Report, y algunos sabíamos ya que había alguna empresa en Israel desarrollando este tipo de tecnología espía. Lockheed Martin acaba de presentar en sociedad su último cacharrito para revolucionar la seguridad. Se trata de una cosita del tamaño de una semilla de arce, con un ala, que puede volar de manera autónoma, con cámara GPS 3G WiFi y todas las siglas 1ue te imagines, hasta la posibilidad de montar un laboratorio del tamaño de una aspirina para que también sirva para detectar ciertas sustancias.

La «gracia» (maldita me hace, pero bueno) del invento es que por su tamaño y bajo coste los usas a cientos, los tiras al escenario que quieres monitorizar, los cacharrines se ponen a volar, a detectar y a transmitir… y tú cómodamente sentado en el Pentágono con un ordenador recabas todos los datos, los combinas y los conviertes en información (o en inteligencia, como le gusta decir a los que se dedican a esas cosas).

(Los israelíes, por cierto, se decantaban por el modelo «bola que bota mogollón». Todos hemos jugado alguna vez con ellas, esas que las haces botar y se van contra el suelo, el techo, la tele y tu nariz si no eres suficientemente rápido para apartarte.)

Si queréis ver una foto, visitad Kriptópolis, ellos la han publicado.