Libro: The Anarchist in the Library

Fue a través de este libro que encontré a Siva Vaidhyanathan, profesor en la Universidad de Columbia y autor del blog «Sivacracy«. Siva se ha especializado en cultura y medios, y en este libro de curioso título (el anarquista en la biblioteca) nos explica cómo la pugna entre el control que los poderes quieren imponer a la población, y el ansia de libertad que de tanto en tanto nos surge como un sarpullido. Analiza la introducción de Internet en la sociedad actual como una bocanada de aire fresco y libertario, pero también como posibilitador de cambios y optimizaciones radicales en el entramado económico mundial, y cómo los angustiosos intentos del poder por controlar este medio de información puede acabar por matar el libre flujo de ideas e Internet… y con ella, esta espina dorsal por la que la información fluye a velocidad de electrón (¡o fotón!) y en que se sustenta el modelo económico neoliberal.

Mucho Creative Commons, propiedad intelectual, Peer to Peer, Hacker, RIAA, neutralidad de la red… y también bastante de historia de la política en los últimos 200 años, incluida una reivindicación de la esencia anarquista.

A mí me gustó mucho, en especial el capítulo sobre ciencia y libre intercambio de ideas, algo inherente al proceso de investigación científica, que por pagarle la casa en Miami en Bisbal (bueno, al Bisbal no, en este caso a los accionistas de Celera Genomics y similares) se está incluso poniendo en entredicho.

Prüm existe, pero ¿qué diablos es una base de datos de ADN?

En el post anterior descubrimos que Prüm existe y anteriormente habíamos dado nuestra opinión sobre la base de datos de ADN con motivo de la presentación de la vicepresidenta del gobierno, Fernández de la Vega, del proyecto de ley de creación de esta base de datos de ADN en España. También nos han dicho que no hay de qué preocuparse, que lo que se guarda en esta base de datos no es «todo el ADN» de una persona con la información que eso conlleva (defectos genéticos, predisposición a enfermedades, etc) sino un cachito de ADN «basura» que no se sabe para qué vale pero que tiene la característica de ser único para cada individuo, y prueba de ello es que ni siquiera se le va a dar la consideración de datos médicos y por lo tanto al aplicarle la LOPD a la base de datos esta ni se le va a dar el máximo rango de sensibilidad contemplado. Esas palabras no me han tranquilizado y el sentido arácnido sigue dibujando rayas negras en torno a mi cabeza (como le sucede al mejor Spiderman, el bidimensional de cómic) y me he puesto a buscar cosas sobre el tema.

De momento me he reencontrado con la especialista en privacidad de la universidad estadounidense Carnegie Mellon, Latanya Sweeney, que está trabajando activamente en un proyecto justamente llamado «Genomic Privacy Project«.

Están desarrollando su investigación con el objetivo concreto de dar respuesta a estas preguntas:

1. Imagina que se ha logrado conseguir el ADN para todos las personas de una población. ¿Cómo se podría re-identificar cada muestra de ADN con el individuo a quien pertenece?

Pues sorpresa, sorpresa, sí se puede: mediante ataques de inferencia usando datos médicos para cada uno de los miembros de la población (si mides 1.97 y tienes el colesterol altísimo, es posible que tengas los genes X23 y X44 -me lo invento- chungos. Hala, mira, y además ¡esquizofrénico!), por ejemplo (dan otras posibilidades).

2. ¿Cuáles serían prácticas buenas y malas para la compartición de secuencias de ADN?

Para esto analizan las tecnología existente de protección de datos del genoma, y proporcionan contraejemplos al respecto.

3. ¿De qué manera se puede compartir información sobre el ADN con garantías sólidas de protección de la privacidad?

¡De momento no hay manera! Están investigándolo.

Bueno, pues ya tenemos lectura y aprendizaje para un buen rato.

España ratifica el convenio de Prüm

Por el blog de Javier Prenafeta me entero de que en el BOE se publicó recientemente el instrumento de ratificación en España del Convenio de Prüm, llamado así porque se acordó en esa ciudad el 27 de mayo del 2005. Ni idea de qué estoy hablando, ¿verdad? Parece ser que es un acuerdo de cooperación transfronteriza para la lucha contra los malos habituales: terrorismo, etc, y que contempla la creación y compartición de bases de datos de huellas dactilares, matrículas de coche… y claro, ADN. De ahí sale el tema del proyecto de ley sobre la creación de la base de datos de ADN de la que hablamos todos hace unos días.

Me estoy aficionando a los blogs de buenos abogados, estoy redescubriendo el placer de leer textos bien articulados, bien redactados y bien documentados. Y así de paso me entero de cosas. Es una pena que estando tan interesados en temas de privacidad y libertades, hasta ahora haya trascendido lo que es Prüm.

El PIRATA ya es un partido político en España


Lo leemos en la Web del Partido Pirata:

«PIRATA ya es oficialmente un partido político desde el 22 de Enero de 2007, y así lo atestigua el registro de partidos políticos del Ministerio del Interior.

En breve se liberará un comunicado oficial, y cuando se haya cumplido con los trámites burocráticos con la AEPD abriremos el proceso de afiliación.»

Así que se acabó lo de quejarse. Nada de repetir hasta la saciedad en las conversaciones de café que el Rajoy es un capullo, que el Zapatero un bambi, el Zaplana un ladrón y la ministra Calvo una impresentable y todos los políticos unos caraduras. AHORA SE PUEDE HACER ALGO. Y SI NO HAY TIEMPO DE COOPERAR, SIEMPRE SE PUEDE DAR APOYO AL PIRATA EN LAS URNAS.