Según una encuesta de «The Guardian», 73% de los británicos apoyan una reducción de la libertad si esto va en incremento de la seguridad.
Parece ser que un porcentaje ligeramente menor (62%) están de acuerdo con la deportación inmediata de sospechosos extranjeros, incluso si en el país al que son deportados se practica la tortura.
Otra perla es que solo el 19% se oponían a que los sospechosos pudieran ser detenidos hasta 3 meses sin que existan cargos. Actualmente el límite son dos semanas.
Después de varios titulares sobre el pulso que mantienen Blair (el poder ejecutivo) y el poder judicial sobre la independencia de estos últimos, parece ser que todavía hay un buen número (aunque sean minoría, es significativa) que opinan que los jueces «deberían proteger nuestras libertades civiles y continuar inhabilitando medidas antiterroristas si consideran que no se ajustan a la ley».
Debate habitual después de haber sufrido un atentado.
Pero hagamos memoria… antes de sus bombazos del 7 de julio (¿San Fermín?), esto es lo que decían los brits sobre las propuestas de retención de datos que se presentaron a la Unión Europea después de los atentados de Madrid.
en The Register, 8 junio 2005
Había clamor popular contra esas medidas, consideradas exageradas, inútiles e impracticables.