Todos sabemos que es factible ubicar a una persona con una fiabilidad de unos 100 metros según la distancia de su teléfono móvil a la estación GPS a la que está conectado.
Pero estos chicos lo han implementado, con interface estilomapas Google, para el Reino Unido. Los 4 operadores de telefonía móvil están cubiertos (Orange, O2, Vodafone, T-Mobile).
En el web de World Tracker te registras como «espía»; indicas qué números de móvil quieres monitorizar; a este móvil se le envía un SMS que pide autorización; ya puedes ver su localización en un mapa cómodamente desde tu hogar o zulo de espía demente.
Actualización: El sistema es de pago. Te cobran 1 libra + IVA por monitorizar hasta 4 teléfonos móviles. Y tienen la intención de ampliar el servicio a España, Alemania, Estados Unidos y Noruega.
El DoJ estadounidense pretende utilizar la información sobre las búsquedas realizadas por los internautas en su extraña caza de brujas de barba larga y turbante.
Eso no es noticia.
Lo que es noticia es que Google se HA NEGADO a entregar esos datos.
Yahoo!, Microsoft y AOL, en cambio, sí los han entregado.
Comentan cómo desde el 11 de septiembre la NSA se puso a espiar las comunicaciones de montones de ciudadanos estadounidenses. Y la baja utilidad de estas «pistas» obtenidas de manera bastante dudosa. En efecto: el FBI se vio desbordado, y después inmerso en una actividad bastante frustrante: investigar a gente tan inocente como la oveja de Wallace & Grommit impresa en la taza de la que estoy bebiendo café soluble.
Menos mal que según el Jefe Bush el espionaje de los ciudadanos es clave para la seguridad nacional, y que según Cheney se han salvado miles de vidas de esta manera.
La Administración Bush ha empezado a probar pasaportes dotados de chip RFID en los pasaportes de San Francisco, Singapur y Sydney.
Parece ser que los agraciados con un pasaporte de este tipo han sido: los trabajadores de Singapore Airlines, algunos diplomáticos estadounidenses, y algunos ciudadanos australianos y neozelandeses.
En este artículo de The Economist se habla del incipiente derecho de los miembros de la clase media alta a su privacidad… siempre que no hablen de política, claro.
…según María José Blanco, subdirectora general del Registro General de Protección de Datos. Lo ha dicho en el en el VI Encuentro Ibérico de Autoridades de Protección de Datos.
Parece ser que han discutido también a fondo experiencias relacionadas con la ley gringa Sarbanes-Oxley, esa que hicieron porque pillaron a un amigo de Bush haciendo corruptelas varias, pero con la gracia de que se pasó tanto que hundió una empresa muy importante (ENRON). Desde entonces un senador y un congresista (uno es Sarbanes y el otro es Oxley) llegaron a la conclusión que para evitar futuros ENRONs había que implementar mecanismos de control a los empleados a todos los niveles. Porque por supuesto, ENRON fue culpa de los pobres chupatintas, no del amiguito de Bush. Porque los consejeros delegados nuuuunca hacen nada malo…….
Y no es que me quiera «mangar» bolis del trabajo. Es que una aplicación fuerte de Sarbanes Oxley puede dejar a empleados sin acceso a las herramientas para hacer su trabajo. Y eso es muy fuerte.
En Kriptópolis nos explican que los chicos del Chaos Computer Club han ideado un destructor de chips RFID pasivos. Después de haber «petao» un par de microondas y quemar suetercitos de Benetton han descubierto que el uso de ese electrodoméstico no es ideal, y se han montado un destructor baratito con una cámara de fotos de esas de usar y tirar.
El artículo en que lo explican (en inglés): RFID Zapper.
Los cachondos de We-make-money-not-art (el nombre ya lo dice todo!!) tienen una categoría de «sousveillance» (cambian el sur-sobre- de surveillance por el sous-bajo-) en la que comentan medio en broma medio en serio, pero siempre de manera cínica, las cosas que se escriben (escribimos) o publican sobre sociedad bajo vigilancia.
Y como muestra… la pañoleta anti-vigilancia que podéis ver en la imagen.
Estaba escuchando el podcast de Engadget número 55 del 6 de diciembre (ya, ya, tengo «escuchuda» pendiente que hacer) y los presentadores se han puesto a comentar que acaban de recibir una tarjeta de crédito de su banco (Chase Manhattan) con RFID.
Hace algunos meses publicábamos aquí que MasterCard está muy fuerte con esta tecnología y que pretendían comenzar a ofrecerla a sus clientes a final de año.
Me he encontrado con este artículo de CEO Insight que explica los planes (ahora realidad) de Chase y de 7-Eleven al respecto de esta tecnología.
Hablan bastante del tema «pago sin contacto» en Japón, que dicen ha sido un éxito. Ahora mezclo cosas. En ese podcast de Engadget decían que allá el chip RFID está en el teléfono de los japoneses, y que no tienen ni que cargar con la tarjeta de crédito.
Nada, a seguir investigando.
Tecnologías de la información y la comunicación, libertad individual, derecho a la privacidad. ¿Cómo lograr que los avances en lo primero no afecten negativamente ni a lo segundo ni a lo tercero?