En el número de julio de la revista Spectrum del Institute for Electrical and Electronic Engineers (el IEEE), publican un artículo en el que aparece una explicación clara y detallada de cómo se realizó el tema del espionaje a altos funcionarios y militares griegos, explica todas las debilidades del sistema, y pone énfasis en cómo la adopción y aplicación de las mejores prácticas y los estándares hubiera hecho esto imposible.
Está claro que esto de la intimidad y la privacidad de las comunicaciones personales se está convirtiendo en una quimera atacada por todos los frentes: legislativamente por supuesto, y de facto también.
El principio del artículo es buenísimo:
«El 9 de marzo de 2005 un ingeniero eléctrico llamado Costas Tsalikidis fue encontrado en su apartamento de Atenas colgado de una soga, aparentemente un suicidio. Fue únicamente el primer indicio de un escándalo que agitaría a Grecia durante meses».
Link (en inglés): http://www.spectrum.ieee.org/jul07/5280