
Leemos en ComputerWorld que la Smart Card Alliance, organización que aglutina a los principales fabricantes y vendedores de RFID, recomienda que no se utilicen etiquetas RFID de lectura de «vecindad» en documentos de identidad.
El contexto de esta noticia es el siguiente: en octubre el gobierno estadounidense anunció la iniciativa WHTI (Western Hemisphere Travel Initiative, iniciativa de viaje para el hemisferio occidental), que consiste en la emisión de un carnet de identidad para que no sea necesario llevar pasaporte para viajar por estos países: Estados Unidos, México, Canadá, los países caribeños, y Bermuda.
En dicha notificación, los impulsores de la iniciativa dijeron que el carnet iba a ir equipado con una etiqueta RFID de lectura «de vecindad» (no de proximidad, sino de lectura a unas decenas de centímetros).
Si los nuevos pasaportes electrónicos, con RFID de proximidad, ya han sido leidos a distancia (y crackeados, y clonados), ¿qué pasará con identificaciones que ya de plano se pueden leer a tanta distancia?
No es de extrañar el enfado de los fabricantes de dispositivos RFID. Con tanta iniciativa neoconservadora tomada sin tener en cuenta los aspectos técnicos y que acarrean tantos problemas de seguridad y privacidad de datos, se temen que la mala prensa que esto está proporcionando a su producto acabe por matarlo.
Más: Postura oficial de Smart Card Alliance ante el WHTI (en inglés)