La importancia de (no) salir al mercado rápidamente: HP descontinúa el desarrollo de WebOS

Fotos de Palm IIIe y Palm Pré
Mi historia de amor con los temas de movilidad se inició en 1998, cuando en un arrebato consumista me compré una Palm IIIe en el aeropuerto de Heathrow. Ah, qué dispositivo. Era una agenda viva, que te recordaba a base de pitidos dónde tenías que estar en cada momento, a la que se le podían cargar aplicaciones y jueguecitos, y que tenía el mejor método de introducción de texto (el reconocimiento de trazos Graffiti) que haya conocido hasta la fecha (solo compite con él mi viejo teléfono Nokia usando el reconocimiento de textos T9 – los tecladitos de las pantallas táctiles tanto resistivas como capacitivas me desesperan y de hecho me han sacado más de una cana). Por eso Palm para mí siempre será especial.

El canto de cisne de Palm fue el SmartPhone Palm Pré, para mí el más bonito que se haya hecho hasta la fecha, y que fue presentado sin demasiado bombo ni platillo (pese a ser el producto más esperado) en la edición del 2009 del World Mobile Congress. Bonito y ultranovedoso, tanto en términos de hardware como de software: la carga de batería se hacía de modo inalámbrico (Apple ha tardado dos años más siquiera en patentar una cosa similar, y no estará listo para usarse al menos hasta su iPhone 5, previsto para septiembre de este año). Tenía un teclado físico muy delgado que no afectaba casi el tamaño total y el peso del teléfono, y disponía del entonces sistema operativo para móviles más avanzado: el WebOS, basado en Linux, ultraligero, pensado por y para la Web, y que se basaba en cosas en aquellos momentos tan novedosas como HTML5.

La cosa no funcionó. Las ventas del Pré fueron decepcionantes en Estados Unidos y en Europa, prácticamente inexistentes. Encontrar un desarrollador de aplicaciones para WebOS, especialmente en ese tiempo de «boom» en los app markets de Apple y Android, una rareza. En abril de 2010, ocurre lo inevitable: la situación es insostenible y alguien se la come. HP anuncia que compra Palm por 1.200 millones de dólares.

Desde entonces, ¿han visto que HP, que hace una década construyó un dinámico negocio de agendas de mano (o PDAs) basadas en Windows Mobile, la conocida línea iPAQ, haga algo con WebOS o con la Palm Pré? No, yo tampoco. De hecho no se oía nada del asunto hasta hoy.

¿Y qué es lo que ha pasado hoy? Pues que HP tira la toalla. Quizás como reacción a lo acontecido esta semana en torno a la compra de Motorola Mobility por parte de Google y el posible gran empuje que esto le dé a Android, pero seguro que por una miriada de otras cosas que jamás conoceremos, HP acaba de anunciar que abandona el desarrollo de WebOS. Se ponen a buscar comprador para ese producto, y de hecho «inician una vía de exploración para la venta de su división de sistemas personales (ordenadores para gran consumo)».

No nos cansamos de decir que estar sentado encima de un producto genial es un harakiri en toda la regla. Desafortunadamente, muchas corporaciones están tan obesas que son incapaces de actuar de modo ágil, especialmente en las altas esferas, allá donde se toman las decisiones importantes. Si ya da intranquilidad dormir al lado de un elefante, ¡no me puedo imaginar lo que debe ser tenerlo dentro de la tienda de campaña!

RIP otra vez, Palm. Gracias por los buenos momentos, y que descanses en paz, esperemos temporalmente, ¡y que esta vez te compre alguien que te quiera usar!

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