Leo que Movistar acaba de lanzar su producto «Aquí estoy». Por un módico precio (6 €/mes) puedes tener controladas a cinco personas de tu elección (que también tengan teléfono móvil con Movistar).
Pueden adivinarlo: estoy triste. Sí, es «por tu seguridad y por tu tranquilidad» (ese abuelito que se pierde, ese adolescente díscolo…). Pero es un elemento más en la erosión de la percepción de lo que es el control. Cada vez nos parecerá mejor (o lo que es lo mismo: menos malo) que se nos vigile, que se guarde una traza de nuestra ubicación en cada momento. Y es que, a pesar de lo que dice el refranero popular, a lo malo también se acostumbra uno.
Ya saben: lo de las ranas otra vez.