Entradas para la final de la Champions League, personales e intrasferibles gracias a smartcard

Leo en La Vanguardia que las entradas para la final de Roma serán «personales e intransferibles». Según veo en la foto, esto se implementará con una SmartCard, según leo en el artículo, ésta incluirá información personal que se cotejará con un documento de identificación con foto en la puerta del estadio el día de la final.

Veo en los comentarios que al menos en esto la gente se está rebotando contra esta medida de control excesiva que viola derechos tradicionalmente exigibles para alguien que compra una entrada: que si no puedes ir, se la pases a un afortunado amigo o familiar que verá la final «por la patilla».

Y es que cuando la medida tomada excede en demasía el tamaño del problema que intenta solucionar, cosas como estas pasan. Fastidiar a los aficionados para evitar la reventa, que es un fenómeno controlable, se antoja exagerado. ¿Cuándo se quejará igual la gente por menudencias como la videovigilancia o la retención de datos?

El resumen del asunto echando mano del refranero: matar moscas a cañonazos y pagar justos por pecadores.

UK: la lista de personas a las que se denegó la entrada debido a ideología, publicada

La ministra de interior británica, Jacqui Smith, acaba de hacer pública la lista de 16 personas a las que desde Octubre se les denegó la entrada al Reino Unido por motivos ideológicos.

No es la lista que uno esperaría, poblada íntegramente de islamistas enfadados. Hay líderes del Ku Kux Klan, evangelistas estadounidenses con actitud agresiva ante el colectivo gay, racistas del mismo país como Michael Savage/Weiner (el que está atemorizando al país estadounidense con la alerta del amero y las revueltas que van a ocasionar «ya sabéis quienes», en referencia indirecta a todo no-blanco), extremistas judíos, colectivos neo-nazis… y claro está, un par de clérigos musulmanes radicales.

En palabras de Jacqui… «Venir a este país (el Reino Unido) es un privilegio. Si no puedes seguir las reglas que seguimos y los valores según los cuales vivimos, te deberíamos excluir de este país y, a partir de ahora, haremos públicos los nombres de las personas a las que excluyamos».

¿Es un caso de forzar el «donde fueres haz lo que vieres» o es un escandaloso patadón a la libertad de expresión? Yo creo que se trata de «justicia preventiva»… porque los personajes públicos mencionados iban a romper la legislación vigente en cuanto pusiesen los pies en Heathrow y abriesen la boca. ¿Pero entonces dónde está la presunción de inocencia? Esto abre todo tipo de preguntas que toca empezar a plantearse de modo calmado pero constante.