La refinería de Total en el condado inglés de Lincolnshire se trae 400 trabajadores de Portugal e Italia para construir una extensión, mientras por la otra puerta despide a trabajadores británicos. No se sabe nada de los sueldos, pero sí se sabe que estos trabajadores foráneos se hospedan en barcazas atracadas en el estuario. ¿Dumping laboral legalizado por directivas de la UE como Bolkenstein?
Los trabajadores desplazados se hacen eco de las palabras de Gordon Brown en la convención laborista del 2007 que le dio el liderazgo del partido: «British jobs for British workers» (empleos británicos para trabajadores británicos).
Resultado: los trabajadores de multitud de factorías en todo el Reino Unido van a la huelga de modo informal (wildcat strikes) a partir del viernes pasado.
Hoy, los trabajadores de la central nuclear de Sellafield se unen a la huelga, mientras el país se cubre de nieve traída por el frente ártico que afecta las islas británicas.
Se está dando un peligroso círculo vicioso. Una acción legal pero reprobable de una multinacional, Total, está echando gasolina en la incipiente flama xenófoba que se extiende por el Reino Unido, y por el resto de Europa.