Hace pocas semanas hice una rápida referencia a War on Terror, un irónico juego de mesa donde los jugadores pueden ser Bush o Blair y financiar con dinero sucio las actividades de los talibanes (por poner un ejemplo).
Pues bien, esta semana durante una redada a un campamento ecologista en Kent, sur de Inglaterra, la policía confiscó un ejemplar de este juego. (fuente: The Independent)
Malos tiempos para la libertad de expresión por estos rincones del mundo.