Pues acaban de presentar Ping, la «red social musical» de Apple. No tiene ningún tipo de interface de usuario Web y para utilizarla hay que hacerlo por narices a través de la aplicación de iTunes tanto en el PC como en el iPod / iPad / iPhone.
Varios elementos de marketing operan aquí.
Efecto «lock-in» (o no dejarte escapar): ya escuchas la música en un iPod/iPhone, y te sientes cómoda con él, pero quizás si te pasase por delante un dispositivo mejor pues quizás te plantearías cambiarte (Samsung Galaxy S??). Ah, pero si te aficionas a Ping, nada de alternativas, te quedas con Apple sí o sí (y además, los que se prenden por Ping serán en principio los fanáticos de la música que más canciones compren, y si es desde un iPod/iPhone… pues esos 99 centavos de dólar por canción caerán en la cuenta de resultados de iTunes.
Ley de Metcalfe: La utilidad de una red es directamente proporcional al cuadrado de su número de nodos. Vamos, que si todos tus amigos están en Facebook, tú te harás cuenta de Facebook (y por esa regla de tres ya hay 500 millones de usuarios creados en FB). Si todos tus conocidos gurús de la música de los que quieres obtener recomendaciones e ideas están en Ping, pues tú acabarás en esa red (social) y de rebote acabarás comprándote un iPod/iPhone/iPad.
Fuerzas del mercado… fuerzas del marketing… anda que no nos vamos a reir ni nada si dejamos que la red de redes acabe en mano de un puñado de empresas gigantes y el ecosistema de dispositivos móviles reducido a lo que los de la manzana mordida decida ponernos por delante. Para mí la experiencia no ha sido buena…