Y todo con la excusa de siempre: el terrorismo. Lo leemos en El País.
Qué «chingaderas». Si estuviesen persiguiendo redes de financiación para actividades terroristas de Al Qaeda, con controlar los flujos de dinero de la familia Bin Laden ya bastaba.
Leo en la newsletter de EDRI sobre la nueva campaña de Amnistía Internacional en contra de la censura en Internet (y represión en vivo y en directo por lo que has escrito / leido en ese medio).
Una cosa importante de esta campaña es que animan a los que en principio vivimos en países con libertad de expresión a publicar fragmentos de material «represible» en nuestros blogs o páginas web… la idea es similar a aquella de hace unos años, de añadir palabras «delicadas» automáticamente a nuestros emails para volver loco al sistema Echelon.
En el sitio web de la campaña podéis encontrar el script que podemos usar para hacer esta publicación automática. Os animo a visitarla.
En la Electronic Frontier Foundation han hecho un pequeño clip al estilo de los «Incredibles» para denunciar (e intentar llegar al máximo número de personas posibles) todos los mangoneos que la industria audiovisual (capitaneados por organismos como la $GAE o la estadounidense RIAA) quiere imponer a los que les damos de comer, los consumidores: de qué manera quieren controlar lo que hacemos con cacharros/aparatos electrónicos POR LOS QUE PAGAMOS y con el contenido digital (CDs, DVDs, transmisiones televisivas) POR LOS QUE PAGAMOS.
Me gustan más los videos de la Free Range Graphics como la de Store Wars. Pero la idea es la misma: grupos con un interés muy determinado intentando abrirse paso en la opinión pública a base de humor, imaginación y oportunidad.
Entre otras cosas, dice que la ley debería garantizar a los usuarios que puedan conocer qué información sobre ellos están almacenando las empresas y de qué manea se utiliza, y también promulga la creación de penalizaciones para las empresas que no sean cuidadosas con los datos de los consumidores.
Cada vez creo más que la única esperanza para ese país de nombre ambiguo (¡hay más de unos «Estados Unidos» en el continente americano!) es que el equipo Clinton vuelva a la Casa Blanca.
En Business Week podemos leer que la administración estadounidense compra bases de datos con información personal de ciudadanos y residentes en EEUU a empresas de estas que se dedican a copiar «las páginas amarillas» en países donde la mano de obra tecleteadora es barata, y venderlas en CD.
Wired ha publicado un artículo titulado RFID Hacking Underground en que explican la existencia de cacharritos clonadores de la señal RFID emitida por los chips de ese estilo. Así que si quieres entrar en un laboratorio súper secreto, ya no tienes que matar al científico. Te pones detrás de él en el metro en hora punta, y copias lo que emita su llave de entrada al laboratorio, que seguramente llevará encima (si es un RFID normal) o dentro (si es implantado).
El Tribunal ha decidido que el acuerdo entre EEUU y Bruselas de Mayo del 2004, a través del cual la UE obligaba a las compañías aéreas a proporcionar datos personales de sus viajeros a la administración estadounienses, es ilegal, y por lo tanto prohíbe esta práctica. La prohibición entrará en vigor el 30 de septiembre de este año.
Tecnologías de la información y la comunicación, libertad individual, derecho a la privacidad. ¿Cómo lograr que los avances en lo primero no afecten negativamente ni a lo segundo ni a lo tercero?