Lo leemos desde este blog Washingtoniano: las estaciones de voto electrónico de la empresa Diebold, superdonante del partido republicano, fallan más que una escopeta de feria. Estas máquinas se usaron en sendos tongos electorales en Florida que dieron las elecciones a Bush en el 2000 y el 2004.
Walden O’Dell, el CEO de esta empresa, acaba de renunciar (es la nota de abajo del todo). Qué vergüenza.
ojalá saliera en los telediarios, así todos los que no me creen cada vez que les hablo de las diebold dejarían de decir que digo eso porque soy un extremista, que cómo van a robar unas elecciones en los iuesei…
pero no pasa nada porque no saldrá 🙂
Yo desde luego me fío más de una máquina tragaperras que de una máquina de votación.
Las máquinas que se usen para votar deberían ser de software cuyo código sea auditable por cualquiera. Y para poder garantizar el proceso, deberían emitir un papel con el voto del elector, que éste iría a depositar en una urna. Al final se haría el recuento automático e instantáneo de la máquina, y la verificación manual de la urna al modo «tradicional».
Creo que sólo con estos requisitos me fiaría de estos aparatos.