Reconocimiento de personas según cómo se sientan… en el asiento

La biometría es una ciencia fascinante, porque resalta lo único e irrepetible que es cada ser humano. Se pueden medir los patrones de las venas en la palma de la mano. Las huellas dactilares. El iris. La zancada. La modulación de la voz. Las distancias entre ambos ojos y la nariz; todo ello nos proporciona un valor, una clave (casi) única para cada uno de nosotros.

Claro, que el modo de utilizar la biometría para ciertas cosas, como por ejemplo proteger tu coche contra robos, puede resultar totalmente contraproducente. En 2006 escribimos sobre el pobre millonario malayo al cual, para robar su flamante Mercedes Clase S que requería huella dactilar para su arranque, le cortaron el dedo. ¿Quién no recuerda también la escena de trasplante de ojos en Minority Report, el único modo de que el personaje de Tom Cruise pudiese moverse por las calles sin ser reconocido automáticamente, y así intentar evitar el inminente crimen por el que ya le habían imputado los de la policía del pensamiento?

Vía La Vanguardia me encuentro con este estudio realizado en Japón: reconocimiento de personas según el modo de sentarse en el asiento del coche. Está claro que a nadie le van a rebanar el trasero para robarle el coche, pero predigo que si se extiende este sistema, pasaremos de un simple robo y pérdida de propiedad, a robo con secuestro. Ya saben: la víctima al volante y siendo perfectamente reconocida por el asiento, pero con una pistola apoyada en la sien y recibiendo esa instrucción tan escueta y cinematográfica (será por mal doblaje, será porque solo en las pelis de acción la llegamos a escuchar): «¡conduce!«

2 comentarios sobre “Reconocimiento de personas según cómo se sientan… en el asiento”

  1. La Biometría está resultando una ciencia bastante maligna ya que la mayoría de aplicaciones que se me ocurren, o son innecesarias como el DNI, o están al servicio de los controladores que son los esbirros (probablemente mal pagados pero muy motivados) del amo para llevar al rebaño por el camino correcto.
    Lo más peor (me ha salido asi) es que algunas o muchas investigaciones se hacen con dinero público.
    Confío que algún extraterrestre nos aporte un «paraguas» mágico de invisibilidad.

  2. No estaría mal hacernos invisibles un ratito. ¿No tienes la impresión permanente del aliento del vigilante en el cogote? ¡Saludos!

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