Vía The Register.
Lo del Reino Unido es ya demasiado. Los últimos coletazos de Blair al frente del gobierno van destinados a «sanear la Sanidad» (!!!) y mejorar la educación – es la moda neoliberal del momento, véanse la directiva Bolkenstein y los intentos fallidos de la OMC por imponer el GATS (acuerdo general de comercio de servicios). Y los últimos ataques fuertes de la oposición en ese país son precisamente a cualquier cosa que tenga que ver con la sanidad o con la educación.
Hace unos dos meses salió una noticia en la prensa británica indicando que un ex-convicto por pedofilia había vuelto a sus actividades de maestro de escuela. Desde ese momento, el gobierno británico exige que para cualquier actividad relacionada con los servicios públicos, todos los empleados que la realicen en casa de ciudadanos vulnerables (ancianos, etc) necesitan disponer de un certificado de antecedentes penales limpio (los «criminal records», que «off the record» traen locos a los proveedores privados de servicios hasta ahora públicos, porque se tardan 6 semanas en obtener, ¿¿y qué hago sin personal durante 6 semanas??).
Bueno, pues una vuelta de tuerca. La administración británica está instalando cámaras de circuito cerrado de televisión (CCTV) para poder monitorizar la actuación de los maestros en las aulas.
Pobres maestros. Vapuleados por los niños, por los padres, y ahora su actividad puesta en tela de juicio por las autoridades.
Si yo fuera profesora en el Reino Unido, lo dejaba, fijo.
Blair ya no me sorprende en nada…
Eso sí, de camino te has ganado un meneo 😉