El otro día en el hospital Dos de Maig de Barcelona recogí un folleto muy bien escrito sobre los derechos y deberes de los ciudadanos en relación a la atención sanitaria.
El derecho 4.1 de dicho folletito reza:
Derecho a la confidencialidad de la información de su genoma y que no se utilice para ningún tipo de discriminación.
¿Sabéis eso que dicen en los cursos de «asertividad»: si quieres que alguien piense en un bosque, dile «que NO se imagine uno»?
Pues yo intenté no pensar en discriminación por motivos de genoma, y por eso no me puedo sacar la película «Gattaca» de la cabeza. En esta peli, los que nacen con «taras genéticas» son tratados como parias, y se monta un tráfico ilegal de muestras genéticas «impolutas» impresionante.
Y es que yo lo llevo muy mal. Sin ojos azules, sin muchos centímetros de altura… y con estas ideas, madre mía. ¿Será el gen subversivo?
si encuentras un confidente que te venda una muestra de genoma «5 estrellas» le pasas mi mail, que a mi también me guardan en el cajón de «excedente de producción»
un saludo!