
Como podéis ver en la barra de la derecha, en ¿Quién vigila al vigilante? nos hemos apuntado a la Liga de la Defensa de Internet.
¿Por qué? Porque nos gustan las cosas que hace la gente que está detrás de todo esto. Igual que los que hicieron The Story of Stuff. Tratar de hacer que el público en general se interese en cosas muy serias es una tarea muy loable… y hercúlea.
¡Y qué diantres! Porque ¡nos encanta el gato! ¡Y nos encantó que se proyectara en plan «batisímbolo» en edificios emblemáticos de varias ciudades del planeta!
Vía Las Indias me entero que BBVA elimina su servicio Feevy el 20 de julio. Si sois habituales de este blog, notaréis la parte derecha de la pantalla inusualmente pobre y vacía. Ahí es donde aparecía mi Feevy, con los últimos mensajes de mis blogs de referencia.
Recientemente en breves de la vigi copiaba y pegaba lo siguiente (de Jaron Lanier):
“The only hope for social networking sites from a business point of view is for a magic formula to appear in which some method of violating privacy and dignity becomes acceptable”.
(La única esperanza que tienen las redes sociales desde un punto de vista de negocio es que aparezca una fórmula mágica que haga que la violación de la privacidad y la dignidad se convierta en algo aceptable).
Vamos, que el modelo de negocio de los servicios Web gratuitos no existe más allá de la venta de datos personales, atascarte de anuncios. Y como se ve recientemente que esto no da los resultados esperados, éstos van a desaparecer en masa. Es sintomático que uno de los primeros en eliminar estos servicios gratuitos sea precisamente un banco, están el el ojo del huracán (por razones obvias) y tienen que sanear y cortar donde pueden.
Un motivo más para apostar por soluciones de software libre y autogestionadas. Cada vez más vale la pena ser autosuficiente.
Tecnologías de la información y la comunicación, libertad individual, derecho a la privacidad. ¿Cómo lograr que los avances en lo primero no afecten negativamente ni a lo segundo ni a lo tercero?