Estaba yo a punto de aceptar la Beta del nuevo servicio de correo electrónico en web de Microsoft (tengo cuenta de hotmail desde ANTES que Microsoft lo comprara, ¿qué pasa?) y como es habitual me miré la cláusula de privacidad.
Aparece el logotipo de TRUSTe, organización valedora de los derechos de los cibernautas en cuanto al uso de sus datos personales, del cual hemos hablado aquí recientemente.
Pasó hace unos meses en Malaisia. Al propietario de un flamante Mercedes clase S le cortaron el dedo para poder activar el contacto biométrico sin tener que mantenerle rehén (y darle de comer) cada vez que el «nuevo dueño» quisiera darse una vueltecita.
La noticia la pudimos leer en BBC News.
Tecnologías de la información y la comunicación, libertad individual, derecho a la privacidad. ¿Cómo lograr que los avances en lo primero no afecten negativamente ni a lo segundo ni a lo tercero?