Artículo del New York Times.
Comentan cómo desde el 11 de septiembre la NSA se puso a espiar las comunicaciones de montones de ciudadanos estadounidenses. Y la baja utilidad de estas «pistas» obtenidas de manera bastante dudosa. En efecto: el FBI se vio desbordado, y después inmerso en una actividad bastante frustrante: investigar a gente tan inocente como la oveja de Wallace & Grommit impresa en la taza de la que estoy bebiendo café soluble.
Menos mal que según el Jefe Bush el espionaje de los ciudadanos es clave para la seguridad nacional, y que según Cheney se han salvado miles de vidas de esta manera.