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Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información

La cumbre en realidad comenzó en el 2003 en Ginebra. Hoy la reanudan en Túnez, en medio de protestas sobre la idoneidad (¿cómo se escribe?) de la ubicación. Dicen desde Periodistas Sin Fronteras que Túnez no tiene un registro maravilloso precisamente en la garantización de la libertad de expresión.

Luego comentamos más: ¿Qué conclusiones se alcanzaron en el 2003? ¿De qué van a hablar ahora? ¿Serán acuerdos vinulantes? Esto nos interesa a todos.

El acceso directo al sitio web de la Cumbre Mundial S.I.

Complicaciones cotidianas de la protección de datos

Muy, muy chungo. Hay legislación especial a todos los niveles y en todos los ámbitos. Directrices de la Unión Europea, recomendaciones de la OCDE, legislación específica para cada país, si es España pues a nivel de Comunidad Autónoma, y ya para «matal-la» tenemos todas las escalas de grises cuando se trata de asuntos trasfronterizos. Si la LOPD parecía retorcida… ¡pues no es nada a comparación de esto!

En mi curro tratamos con registros médicos de pacientes. Y no veas qué zipitoste tenemos un día sí, un día también.

Martes hora de almorzar. Te viene un gringo y te dice: «Mhhh. We could centralize this system and move all its data to the Mighty US of A» (acento tejano a tope). Pos va a ser que no, porque según cierta directiva europea, este tipo de datos solo se podría exportar a países que tengan una legislación coherente en materia de protección de datos, y EEUU no tiene un corpus legal al respecto: tiene un auténtico «guirigay».

Jueves antes de comer. Te viene un inglés y te dice: «Mhhhh, in order to save money I’ll have my on-call operators have the patients’ database loaded onto their laptops so that they no longer need a DSL connection from home in order to access these data» (acceso pijo británico, que parece que mastican cristales). Pos va a ser que no, porque eso de salir de la empresa con registros médicos debajo del brazo es un super riesgo, ¿qué si te roban el laptop?

Pero hasta que los convences tienes que «chutarte» quince reuniones y siete viajes intercontinentales. ¡Qué dura es la vida de la vigilanta cuando se quita el antifaz! 🙁

Por la puerta principal o por la puerta trasera… retención de datos

Según el Financial Times del 2 de noviembre, el gobierno británico ha llegado a un acuerdo con la operadora de telefonía O2 para que ésta retenga datos de las comunicaciones de sus clientes durante un año y dé acceso a estos datos a las autoridades pertinentes. A cambio, Downing Street suelta un cheque de 875.000 libras esterlinas.

Está claro. Lo que no se puede hacer por la vía legal, se hace a base de chequera. Y los contribuyentes, a pagar para que los espíen.

Vía Financial Times (requiere registro para ciertas secciones).

Tengo el recorte del periódico, pero por cosas de propiedad intelectual no lo puedo republicar. Si alguien quiere ver el texto completo, le haré una «copia privada sin ánimo de lucro» legal, ya que pago el canon a través de la fotocopiadora…

Programa iris

Anoche en el Terminal 2 del aeropuerto de Londres-Heathrow me encontré con un cartel interesante que animaba a los pasajeros a apuntarse al programa iris.

Ya había oido hablar del tema: acceso exprés por inmigración para extranjeros que estén dispuestos a dejarse fotografiar el iris de los ojos, pero pensaba que estaba todavía en desarrollo. Así que me estoy informando más sobre el tema, y la conclusión está clara: la Home Office británica mataría dos pájaros de un tiro si este programa tuviese aceptación:

1. Extranjeros fichados biométricamente.
2. Menos empleados atendiendo a los viajeros en este trámite de inmigración.

Yo no me apuntaría. Mis razones: si tiene éxito, de voluntario pasaría a obligatorio (por el punto 2 descrito anteriormente). Y es una clara violación a mi privacidad. Podemos caer en la falacia de siempre: «yo no hago nada malo, no tengo nada que temer», pero seguro que lo mismo pensaban los judíos alemanes en los años 20…

Una presentación bien bucólica de parte de los mercadólogos de la Home Office.

TRUSTe – confianza en la red

A través de la guru nadadora, Esther Dyson, he encontrado esta organización, TRUSTe. La idea es que exista algún tipo de «certificación» de sitios web para garantizar al usuario que vaya a interaccionar con ellos que no se van a hacer «cosas raras» con sus datos.

O sea, una especie de «auditoría desde el punto de vista de los datos del cliente» voluntaria, que si se pasa con éxito, te autoriza a utilizar el logotipo TRUSTe en tu sitio web, y de esta manera los potenciales clientes medio piraos por la privacidad confían en él y te compran cosas.

Me parece un concepto interesante…

Que se me llevan el cocheeee…..

Ya tardaban en sacar un sistema de «coch-ótica». Este es de la empresa Guidepoint Systems. Desde tu teléfono móvil puedes ya arrancar el coche a distancia… y por supuesto, gracias a ese fantástico GPS, saber dónde está en cada momento.

Es que me veo las conversaciones del futuro. «Cariño, cariño, te cuelgo, que se me llevan el cocheeeee….» (sonido de teléfono móvil al golpear el suelo, acelerada respiración del pobre tipo corriendo detrás del vehículo en proceso de ser robado…… o retirado por la grúa municipal).

Ahora menos en broma. En climas fríos es muy desagradable tener que salir a la calle 10 minutos antes a arrancar el motor para que se empiece a despegar el hielo del parabrisas, o sea, que UNA utilidad práctica le he encontrado. ¿Se os ocurren otras?

Vía Strange New products y Engadget.

El teléfono móvil, esa cosa tan segura

Lo leemos en Kriptopolis.

En Gringolandia están apareciendo servicios que se anuncian por la web y que se dedican a vender las listas de las últimas 100 llamadas realizadas desde un teléfono móvil en concreto. Vamos, que sueltas 110 dólares y te puedes enterar de a quién llama por teléfono tu novia.

Si ya dijimos en La Vigilanta hace poco que 2 de cada 3 personas se leen los SMS de sus «pichoncitos» cuando éstos van al lavabo… pues tener la lista de llamadas por lo que te cuestan tus Puma de diseño es demasiada tentación.

Ergo: nueva patada a la privacidad.