Muy, muy chungo. Hay legislación especial a todos los niveles y en todos los ámbitos. Directrices de la Unión Europea, recomendaciones de la OCDE, legislación específica para cada país, si es España pues a nivel de Comunidad Autónoma, y ya para «matal-la» tenemos todas las escalas de grises cuando se trata de asuntos trasfronterizos. Si la LOPD parecía retorcida… ¡pues no es nada a comparación de esto!
En mi curro tratamos con registros médicos de pacientes. Y no veas qué zipitoste tenemos un día sí, un día también.
Martes hora de almorzar. Te viene un gringo y te dice: «Mhhh. We could centralize this system and move all its data to the Mighty US of A» (acento tejano a tope). Pos va a ser que no, porque según cierta directiva europea, este tipo de datos solo se podría exportar a países que tengan una legislación coherente en materia de protección de datos, y EEUU no tiene un corpus legal al respecto: tiene un auténtico «guirigay».
Jueves antes de comer. Te viene un inglés y te dice: «Mhhhh, in order to save money I’ll have my on-call operators have the patients’ database loaded onto their laptops so that they no longer need a DSL connection from home in order to access these data» (acceso pijo británico, que parece que mastican cristales). Pos va a ser que no, porque eso de salir de la empresa con registros médicos debajo del brazo es un super riesgo, ¿qué si te roban el laptop?
Pero hasta que los convences tienes que «chutarte» quince reuniones y siete viajes intercontinentales. ¡Qué dura es la vida de la vigilanta cuando se quita el antifaz! 🙁