{"id":741,"date":"2008-08-12T10:56:03","date_gmt":"2008-08-12T08:56:03","guid":{"rendered":"http:\/\/lavigilanta.info\/wordpress\/?p=741"},"modified":"2008-08-12T11:00:14","modified_gmt":"2008-08-12T09:00:14","slug":"el-libro-electronico-%c2%bfun-peligro-o-una-oportunidad-para-la-difusion-de-la-cultura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavigilanta.info\/?p=741","title":{"rendered":"El libro electr\u00f3nico: \u00bfun peligro o una oportunidad para la difusi\u00f3n de la cultura?"},"content":{"rendered":"<p><em>Art\u00edculo publicado en El Azotador de Xochimilco.<\/em><\/p>\n<p class=\"mceTemp\">\n<dl id=\"attachment_742\" class=\"wp-caption alignnone\" style=\"width: 204px;\">\n<dt class=\"wp-caption-dt\"><a href=\"https:\/\/lavigilanta.info\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/iliad-el-libro-electronico.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-742\" title=\"iliad-el-libro-electronico\" src=\"https:\/\/lavigilanta.info\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/iliad-el-libro-electronico-194x300.jpg\" alt=\"lector de libros electr\u00f3nicos iLiad Book Edition\" width=\"194\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/lavigilanta.info\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/iliad-el-libro-electronico-194x300.jpg 194w, https:\/\/lavigilanta.info\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/iliad-el-libro-electronico.jpg 310w\" sizes=\"(max-width: 194px) 100vw, 194px\" \/><\/a><\/dt>\n<dd class=\"wp-caption-dd\">lector de libros electr\u00f3nicos iLiad Book Edition<\/dd>\n<\/dl>\n<p>Como ya hemos hecho notar en esta columna en muchas ocasiones, los avances tecnol\u00f3gicos del momento est\u00e1n haciendo cambiar muchos de nuestros h\u00e1bitos dom\u00e9sticos y de ocio. Por ejemplo, solamente los lectores que tengan m\u00e1s de 30 a\u00f1os habr\u00e1n convivido con los discos de vinil, y probablemente todos los que cumplimos ya las tres d\u00e9cadas sufrimos una vergonzosa situaci\u00f3n la primera vez que un CD cay\u00f3 en nuestros: \u00a1preguntamos \u201cc\u00f3mo se le da la vuelta\u201d!\u00a0 De la misma manera, los ni\u00f1os y adolescentes actuales no se les ocurrir\u00eda ir a una tienda y comprarse un CD con la m\u00fasica de su grupo o cantante favorito. Lo m\u00e1s probable es que alguno de sus amigos le \u201cpase\u201d la canci\u00f3n deseada desde su celular o se la \u201ccargue\u201d en su reproductor MP3. Se comprar\u00e1n el \u201cCD pirata\u201d si es que les sale barato, pero incluso si eso pasa, \u201cripear\u00e1n\u201d las canciones y las mover\u00e1n a su reproductor MP3 para poder escucharlas en cualquier momento. Si no acaban de entender lo que les estoy explicando, t\u00f3menlo como una prueba m\u00e1s de la idea general que queremos ejemplificar: \u00a1la manera en que la m\u00fasica se vende y se escucha estos d\u00edas ha cambiado enormemente!<\/p>\n<p>Es por eso que resulta hasta cierto punto extra\u00f1o que un cambio similar no haya sucedido en el mundo editorial. Desde la perspectiva del lector, podemos decir que hace muchos siglos que nada fundamental ha cambiado: un libro es un objeto con tapas y muchas hojas de papel, donde aparece escrita la obra. En la Edad Media una de las actividades m\u00e1s importantes de los monasterios era la copia de los libros realizada a mano por los monjes.\u00a0 Desde la invenci\u00f3n de la imprenta en 1456, los libros se han publicado en cantidades industriales usando esa herramienta ideada por Johannes Gutenberg que permiti\u00f3 una gran automatizaci\u00f3n del proceso de producci\u00f3n. En la actualidad los libros son much\u00edsimo m\u00e1s baratos y\u00a0 por lo tanto\u00a0 infinitamente m\u00e1s asequibles al p\u00fablico en general que en tiempos pasados, cuando solamente los cl\u00e9rigos y los nobles pod\u00edan acceder a ellos. Pero en lo que respecta a su uso nada ha cambiado: a diferencia de lo que pas\u00f3 con los CDs y los discos, que se quedaron obsoletos, un libro sigue siendo un libro, y leemos de la misma manera que los monjes en la edad media.<\/p>\n<p>Esto nos puede extra\u00f1ar sobre todo si tenemos en cuenta que en los \u00faltimos 20 a\u00f1os ha habido cambios radicales en la manera de crear el contenido de los libros. No s\u00e9 si recordar\u00e1n la gran pol\u00e9mica del escritor colombiano Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez a finales de los a\u00f1os 80. En esa \u00e9poca \u201cGabo\u201d, como se le conoce cari\u00f1osamente, cuestionaba que se pudiese crear literatura escribiendo en una computadora. En la actualidad es posible que sigan existiendo personas que prefieren la pluma y el papel, o la casi extinta m\u00e1quina de escribir, para redactar sus ensayos, art\u00edculos o novelas, pero francamente est\u00e1n en abrumadora minor\u00eda. Las personas que tienen que escribir por cualquier motivo (diversi\u00f3n, profesi\u00f3n, para completar un tr\u00e1mite) prefieren (preferimos) la comodidad, proporcionada por la computadora, de poder repasar, retocar y corregir nuestros escritos sin tener que volver a copiarlo todo desde el principio, o tener que emborronar nuestros escritos con tachaduras y correcciones. Es decir, podemos afirmar que el contenido de los libros por lo general se crea en un \u201cformato digital\u201d: aunque se impriman, los originales residen en nuestras computadoras.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, si los libros nacen en \u201cformato digital\u201d, \u00bfpor qu\u00e9 se comercializan en un formato tan tangible como es el libro impreso? \u00bfPor qu\u00e9 no se pueden descargar los libros de Internet, por qu\u00e9 no se pueden \u201cpasar\u201d de un tel\u00e9fono m\u00f3vil a otro, como sucede con la m\u00fasica? La realidad es que los libros digitales ya existen, pero no son de uso generalizado por una raz\u00f3n muy clara: leer en una \u201ccompu\u201d no es una actividad agradable. Muchos \u00e1vidos lectores son capaces de leer en una sentada una novela especialmente interesante, eso s\u00ed, si no es demasiado larga. Si ese mismo lector intentase hacer lo mismo leyendo el documento electr\u00f3nico que cre\u00f3 el escritor y que hizo a llegar a su editorial para que se usara en la imprenta, es pr\u00e1cticamente seguro que tras 45 minutos de mirar fijamente la pantalla tuviese que parar\u00a0 con un dolor de cabeza tremendo. La verdad es que hasta hoy no existe nada m\u00e1s agradable a la vista que el papel sin satinar para la lectura prolongada. Esto, y el hecho de que la lectura se ha convertido en un fen\u00f3meno eminentemente m\u00f3vil (mucha gente lee en el transporte p\u00fablico o durante sus viajes de trabajo o de placer), hacen que un libro que quepa en la bolsa sea un objeto a d\u00eda de hoy insuperable.<\/p>\n<p>Esto podr\u00eda cambiar en el futuro pr\u00f3ximo gracias a los desarrollos tanto en inform\u00e1tica m\u00f3vil como en investigaci\u00f3n sobre lo que se est\u00e1 comenzando a conocer como \u201cpapel electr\u00f3nico\u201d. El papel electr\u00f3nico es en realidad un material pl\u00e1stico, un pol\u00edmero, que respondiendo a determinados impulsos el\u00e9ctricos hace que partes de su superficie se oscurezcan, formando, por ejemplo, letras. Sus caracter\u00edsticas de contraste entre la parte clara y la parte oscura resultan ser muy similares a las de la letra impresa en papel mate, lo cual hace que leer durante tiempo prolongado en este nuevo medio sea tan agradable a la vista como la lectura de un libro. Podemos afirmar, pues, que en la actualidad ya disponemos de la tecnolog\u00eda para hacer realidad la transici\u00f3n al \u201clibro electr\u00f3nico\u201d: somos capaces de producir computadoras del tama\u00f1o de un libro y somos capaces de dotarlas de una pantalla que sea tan agradable a la vista para la lectura prolongada como las hojas de un libro. Ahora solo falta la capacidad de producir estos dispositivos a un coste aceptable para la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n para que su uso se generalice.<\/p>\n<p>En la actualidad se est\u00e1n comercializando los primeros libros electr\u00f3nicos. Tanto el gigante de la venta de libros por Internet, Amazon, como la empresa japonesa Sony, tienen ya a la venta sendos libros electr\u00f3nicos. En el caso de Amazon, este dispositivo se llama \u201cKindle\u201d, puede guardar 200 libros a la vez, dispone de conexi\u00f3n por m\u00f3vil (cuya factura paga Amazon) para cargarle nuevo material de lectura (libros comprados en su p\u00e1gina Web, a un precio de 10 d\u00f3lares por libro) y su bater\u00eda proporciona una semana de lectura constante antes de requerir recarga. Su coste es de 360 d\u00f3lares y se puede comprar solamente en Estados Unidos. El dispositivo de Sony, llamado PRS-505, es muy similar en sus caracter\u00edsticas, aunque requiere de una computadora para poder cargar libros, as\u00ed como en precio, 300 d\u00f3lares. Solamente est\u00e1 disponible en Jap\u00f3n, Estados Unidos y muy pronto en el Reino Unido.<\/p>\n<p>Aunque suene muy pr\u00e1ctico eso de poder cargar 200 libros en un aparato del tama\u00f1o de uno solo, hay que tomar este avance en la difusi\u00f3n de la cultura con un punto de desconfianza, pues el enfoque tomado en lo respectivo a la distribuci\u00f3n de contenidos tanto por Sony como por Amazon es uno totalmente comercial y restrictivo: con estos dispositivos, resulta totalmente imposible una pr\u00e1ctica tan natural para todos nosotros como es el pr\u00e9stamo de libros. No me refiero a las bibliotecas, sino a la sana costumbre de \u201cpasarse\u201d los libros entre amigos, familiares o compa\u00f1eros de trabajo o de escuela, tan pronto como los hemos acabado de leer nosotros.\u00a0 Con estos libros electr\u00f3nicos de Sony y Amazon solamente la persona que paga por una novela tiene derecho a disponer de ella en su libro electr\u00f3nico. Y no es un misterio para nuestros estimados lectores que si ya es una lucha en nuestros pa\u00edses animar a nuestros conciudadanos a leer, pues m\u00e1s todav\u00eda lo va a ser cuando ni siquiera se pueda realizar a t\u00edtulo personal dicha invitaci\u00f3n a la lectura prest\u00e1ndole a un amigo un libro de tem\u00e1tica que seguramente le va a gustar. No entendemos por qu\u00e9 la industria editorial no concibe una realidad clara como pocas cosas lo son: una persona que no lee jam\u00e1s comprar\u00e1 un libro. Una persona a la que le gusta leer es posible que compre libros. Pero a nadie le gusta leer \u201ccomo algo cong\u00e9nito\u201d. El h\u00e1bito de la lectura es algo que se tiene que adquirir mediante la pr\u00e1ctica: leyendo, y para eso las personas desde siempre son introducidas a la lectura, primero en la escuela, y depu\u00e9s sobre todo gracias al pr\u00e9stamo.<\/p>\n<p>Afortunadamente, existen otras empresas y organizaciones que s\u00ed ven una ventaja en los libros electr\u00f3nicos y no ven una desventaja econ\u00f3mica en que se fomente el h\u00e1bito de la lectura. iRex, una sucursal de la compa\u00f1\u00eda holandesa Phillips, comercializa su libro electr\u00f3nico \u201ciLiad\u201d. Este dispositivo puede conectarse a Internet mediante WiFi (a diferencia de los modelos de Sony y Amazon, que solo permiten la conexi\u00f3n a sus respectivas tiendas online y desde pa\u00edses autorizados), permite cargar y descargar libros en su memoria sin ning\u00fan tipo de restricci\u00f3n. Al no ofrecer restricciones en lo que respecta al intercambio de libros, ya hay organizaciones que est\u00e1n desarrollando esquemas para que grupos de personas (clubs, compa\u00f1eros de proyecto, amigos, familiares, etc.)\u00a0 sean capaces de compartir su material de lectura (no solamente libros comerciales, tambi\u00e9n ensayos y documentos de trabajo) mediante la conexi\u00f3n de Internet de la que dispone \u201ciLiad\u201d. Incluso hace las veces de pizarra electr\u00f3nica, pudiendo dibujar o escribirse en su papel electr\u00f3nico con un peque\u00f1o dispositivo de pl\u00e1stico que hace las veces de bol\u00edgrafo, y despu\u00e9s grabar estos manuscritos y enviarlos a la computadora a trav\u00e9s de Internet. Su coste es superior, 400 d\u00f3lares, superior a los anteriormente descritos, pero sin duda su falta de limitaciones y su ambivalencia como libreta de notas electr\u00f3nica bien valen la pena la inversi\u00f3n extra.<\/p>\n<p>Es importante que estemos al d\u00eda de los desarrollos tecnol\u00f3gicos, de sus usos y de su impacto en aspectos tan importantes para nuestra sociedad como son tanto la difusi\u00f3n de la cultura, como su restricci\u00f3n en nombre de los beneficios econ\u00f3micos de ciertas empresas. Una \u00e9poca de cambios como la que nos ha tocado vivir es una \u00e9poca de oportunidades solamente si estamos atentos, comprendemos dichos cambios y logramos que no salgamos perjudicados debido a ellos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en El Azotador de Xochimilco. lector de libros electr\u00f3nicos iLiad Book Edition Como ya hemos hecho notar en esta columna en muchas ocasiones, los avances tecnol\u00f3gicos del momento est\u00e1n haciendo cambiar muchos de nuestros h\u00e1bitos dom\u00e9sticos y de ocio. Por ejemplo, solamente los lectores que tengan m\u00e1s de 30 a\u00f1os habr\u00e1n convivido con &hellip; <a href=\"https:\/\/lavigilanta.info\/?p=741\" class=\"more-link\">Seguir leyendo <span class=\"screen-reader-text\">El libro electr\u00f3nico: \u00bfun peligro o una oportunidad para la difusi\u00f3n de la cultura?<\/span> <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[96],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/lavigilanta.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/741"}],"collection":[{"href":"https:\/\/lavigilanta.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/lavigilanta.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lavigilanta.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lavigilanta.info\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=741"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/lavigilanta.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/741\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":747,"href":"https:\/\/lavigilanta.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/741\/revisions\/747"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/lavigilanta.info\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=741"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/lavigilanta.info\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=741"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/lavigilanta.info\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=741"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}