Archivo de la categoría: Tecnología

Rusia y China, esos paladines de los derechos humanos, reclaman más control de Internet

Karlsplatz de Múnich renombrada Pussy Riot Platz, 21 agosto 2012

Vía la newsletter de EDRi leo que los gobiernos chinos y rusos están pidiendo que una agencia de la ONU poco conocida, la Unión Internacional de Telecomunicaciones, se erija en el organismo de control de Internet.

Hasta ahora la UIT se ha centrado en aspectos más técnicos, como la promoción del protocolo IPv6 (el que ha surgido para extender la cantidad de direcciones IP disponibles). En septiembre de 2011, esos garantes de las libertades y los derechos humanos, Rusia y China, apoyados por Uzbekistán y Tajikistán (que también han implementado controles de Internet por motivos políticos, entre otros) propusieron a la Asamblea General de la ONU la creación de un código internacional de conducta relacionado con la seguridad de la información y con el objetivo de establecer normas y reglas de estandarización del comportamiento de los países en relación con la información y el ciberespacio, dirigidas por los gobiernos.

Lean estas palabras de Putin dirigidas al presidente de la ITU, verán que la petición es extenderse a asuntos relacionados con el control:

«Gracias por las ideas que habéis propuesto. Una de ellas es el establecimiento de control internacional sobre internet aprovechando las capacidades de monitorización y supervisión de la Unión Internacional de Telecomunicaciones».

Está claro que escuece que mucho del andamiaje que hace que Internet se mantenga de pie se gestione desde Estados Unidos (ICANN, IANA) y es hasta cierto punto lógico que los países que no están en la esfera de Washington reclamen que esto se transfiera al «club de todos los países excepto Taiwan«. La Unión Europea, a través de Neelie Kroes, no ve necesaria la medida. Y es que en el fondo se trata de una guerra por el control sobre la estructura de transmisión de información más poderosa del mundo. El problema, para mí, son los efectos secundarios de que sean «gobiernos anti-personas» los que dicten las normas de conducta en Internet y los que controlen (valga la redundancia) sus mecanismos de control.

Dicho esto… ¡Libertad para las Pussy Riot!

¿Usas LinkedIn para iPhone? Mala idea. Envía datos de la agenda a sus servidores

Vía Versvs me encuentro con esta perla: investigadores de Tel Aviv descubren que la aplicación para iOS de LinkedIn accede a la agenda y envía información de las reuniones a sus servidores.

La noticia ha llegado a la sección «noticias del día» de la versión Web de la aplicación social en cuestión.

A mí la verdad me daría vergüenza.

Aquí estoy de Movistar: geolocaliza a tus familiares

Leo que Movistar acaba de lanzar su producto «Aquí estoy». Por un módico precio (6 €/mes) puedes tener controladas a cinco personas de tu elección (que también tengan teléfono móvil con Movistar).

Pueden adivinarlo: estoy triste. Sí, es «por tu seguridad y por tu tranquilidad» (ese abuelito que se pierde, ese adolescente díscolo…). Pero es un elemento más en la erosión de la percepción de lo que es el control. Cada vez nos parecerá mejor (o lo que es lo mismo: menos malo) que se nos vigile, que se guarde una traza de nuestra ubicación en cada momento. Y es que, a pesar de lo que dice el refranero popular, a lo malo también se acostumbra uno.

Ya saben: lo de las ranas otra vez.

Sobre la Web de denuncia de la Generalitat de Catalunya

La Generalitat ha creado una página Web titulada «Colaboración ciudadana contra la violencia urbana«. Se trata de una galería de imágenes de ciudadanos, extraída de las cámaras de videovigilancia del centro de la ciudad de Barcelona, supuestamente (por lo de la presunción de inocencia) involucrados en los actos de violencia del día 29 de marzo (2012).

Quería hacer varios comentarios sobre este hecho.

  • No es cierto que la denuncia sea anónima. El nombre, DNI/NIE y teléfono o email son campos obligatorios en el formulario de contacto con la policía autonómica. No coincido con quienes dicen que la acción de la policía autonómica creando el portal sea ilegal. Si un caso, inmoral.
  • No obstante, coincido con Versvs en que se haya desplegado la tecnología de videovigilancia (control) con tanta facilidad, y que otros elementos de la administración electrónica, más baratos y que favorecerían a toda la población, o bien no se pongan en marcha, o no den abasto. El registro civil en Barcelona es un escándalo. ¿Saben que cuando pedí hora para casarme tuve que volver tres meses después, porque era octubre, yo quería marzo, y «nadie había comprado la agenda/calendario del año siguiente para poder anotarlo»? ¿Y qué piensan del «cuelgue» monumental de los servidores de Hacienda la otra semana, cuando a demasiados ciudadanos les dio por pedir el borrador el mismo día? Hay claramente una infra-infraestructura en áreas claves del servicio al ciudadano. Y llevan así muchas décadas.
  • Vaya por delante que es público que denosto a los destrozadores del mobiliario público. Pero pretender solucionar todos los problemas de convivencia a base de videovigilancia es estúpido. Surge enseguida el acostumbrarse a una situación nada normal, representado por la muletilla «no tengo nada que esconder». A quienes lo piensen, recuerden que detrás de toda cámara hay un ojo mirando, que en ocasiones decide fijarse en tus braguitas (o en las de tu hija). La videovigilancia «a granel» no es buena, y hay otras maneras de lograr un entorno más seguro. Miren, un ejemplo práctico. Ayer paseábamos por un parque cerca de casa y unos tipos tenían a sus perros sueltos. Se encararon con nosotras (los perros), reclamamos (a los amos) y adivinen cuáles fueron más animales. Total, que tras recibir una buena docena de insultos y hasta un par de amenazas de muerte, simplemente llamamos a la policía, que se personó a los pocos minutos y les cantó la cartilla, es decir, la ley: a atar a los perros, poner bozal a los perros grandes, y una invitación a callarse la boca para los animales de dos patas.

Honestamente, si la administración me diese a escoger qué hacer con el dinero de mis impuestos, descuelguen las cámaras y métanselas donde les quepa. Mejor me dan una buena policía de barrio que vele por la convivencia.

Dedicado los que aducen «no tengo nada que esconder» ante la videovigilancia

Supermercado Aldi en Alemania
Este post se lo dedico a tantas y tantas personas que piden más videovigilancia «porque yo no tengo nada que esconder».

Trabajadores de un supermercado alemán de la cadena Aldi usaban la videovigilancia para grabar a clientas en minifalda y se intercambiaban las cintas. Usaban el zoom cuando éstas se agachaban o inclinaban para, digamos, tener mejor perspectiva, y no precisamente sobre sus intenciones de robarse esa caja de cubos de caldo Knorr. Vía La Vanguardia.

GNOMAD2, o de cómo el software libre puede darte… libertad

Creative Zen Micro reproductor de música digital
Este es un caso muy práctico, muy concreto y con implicaciones en la billetera de cómo un proyecto de software libre te puede salvar de una situación de obsolescencia forzada, algo muy típico en la industria de la electrónica de consumo actual.

Hace ya 7 años me compré mi primer reproductor de música digital. Es un ZEN Micro de Creative. Es naranja, es pequeñito, tiene un disco duro de 5GB y se le puede cambiar la batería (detalle con mucha importancia éste, ¡intenten hacer lo mismo con un iPod!). Lo he tenido abandonado en un cajón durante un par de añitos porque un día forcé y el «jack» de los auriculares y lo estropeé. Afortunadamente este año Jordán me lo arregló (con una aguja, un soldador, un poco de paciencia y mucha habilidad). ¡Genial! Ahora lo uso para poder escuchar toda la música que tenemos en digital a través del equipo Hi-Fi que me acompaña desde hace una pila de años (no pienso renunciar a la calidad de sonido del amplificador Sherwood o los altavoces Wharfedale sólo por ganar un puerto USB).

El único problema es que el ZEN Micro usa un protocolo dedicado y un software específico para transferirle música, es decir, no se puede «pinchar» en el ordenador y utilizarlo como si fuese una unidad de almacenamiento externa más. Funciona «a la iPhone»: necesita «su iTunes». Pues bien, el «iTunes» del Creative ZEN Micro se llama Creative MediaSource, solamente se puede obtener cuando te compras el dispositivo (¿¿dónde está mi CD??) y, como el producto está descontinuado desde hace ya un ratito, su software no se actualiza y no funciona ni con Windows Vista ni con Windows 7. Vaya. El propietario de un Creative ZEN Micro que funciona perfectamente no puede renovar su música a menos que utilice un sistema operativo obsoleto que tiene 11 años.

A eso le llamo yo tener tu libertad recortada: no puedes usar algo que está en perfectas condiciones, estás obligado a comprarte un reproductor de música digital nuevo.

Afortunadamente, la comunidad del software libre tiene algo más que ofrecer. Muchos de los programas de gestión de música usados en el entorno Linux implementan el protocolo MTP (utilizado por el ZEN) y, al contrario de lo que pasa con la aplicación Creative MediaSource, no se descontinuarán ni se les dejará de dar soporte debido a políticas de obsoletización de producto de una empresa concreta.

Lo que mejor funciona para mi Creative ZEN Micro es GNOMAD2. Es una aplicación dedicada exclusivamente a la gestión de la librería digital del reproductor, es ligera, sencilla de usar… y hay personas generosas que postean la solución a los problemas que una se puede encontrar con ella. Ahí van las instrucciones si te encuentras con un error «usb_set_configuration: operation not permitted».

¡Larga vida al software libre! Hoy soy un poco más libre gracias a él. Y mi reproductor MP3, ni te digo 🙂

Quo vadis, Infonomia (parte II)

Hace poco escribimos sobre el fiasco de Infonomía con la sinfonía del milenio versión iPhone, porque lo aprovechamos como ejemplo del riesgo que asume una organización cuando apuesta o invierte por una plataforma cerrada sobre la cual no tiene ningún tipo de control. Pues bien. Hace unos días recibí otro mensaje de la lista de correo de Infonomía, en la cual se informaba que la actividad del grupo dejaba de publicarse en su sitio Web infonomia.com (que se convierte en mero repositorio, imagen congelada de la actividad pretérita) y pasaría a desarrollarse en ¡un grupo de LinkedIn!

Hale, tropezando dos veces con la misma piedra. La información publicada en LinkedIn es de LinkedIn. ¿Qué parte de esa frase no se comprende? Ellos pueden hacer lo que quieran con ella: borrarla, modificarla, vetar a miembros. Pueden cambiar su modelo de negocio y convertir la membresía a LinkedIn en un acto de pago. Incluso podrían quebrar como empresa y con ella se iría a pique el grupo, al quedar sin un espacio para interactuar… Como saben nuestros lectores, este cortomirismo (=ser corto de miras) nos desespera. Desde aquí sostenemos que es importante controlar nuestra presencia en Internet, y no dejarla en manos de terceros que, como decimos, pueden hacer con ella lo que quieran. Y además, hoy en día tomar una decisión de ese estilo ¡no significa que nos convirtamos en un ermitaño digital! Hay maneras de relativa baja complejidad (=cero líneas de código) de integrar nuestro mensaje en las plataformas que hoy están de moda (y mañana ya se verá). E incluso si se tuviese que rascar un poquito de JavaScript o PHP para invocar las APIs de dichos servicios, ¿dónde está el problema para una empresa que se define a sí misma como proveedora de servicios profesionales de innovación?

Así nos luce el pelo. Somos un país donde el visionario no es capaz de pensar en pasado mañana y donde ser innovador es tener cuenta de Twitter y llevarla impresa en la tarjeta de visita.

¡Happy 2012, amiguitos!

Infografía sobre los «Spy Files», la filtración de Wikileaks sobre empresas de vigilancia y monitorización

Spy Files Infografía

Abrimos este mes de diciembre del año anterior al del fin del mundo con la noticia de la filtración, a través de Wikileaks, de información sobre 283 empresas de vigilancia, espionaje y monitorización que cuentan entre sus clientes con regímenes… como en un chiste de Eugenio: ¿No democráticos? Sí. ¿Democráticos? También, también.

Ayer me encontré con esta infografía en Owni.eu que muestra dicha información en modo fácilmente comprensible para humanos apresurados y curiosos, y de título provocativo y sugerente: The United Nations of Surveillance (las Naciones Unidas de la monitorización y vigilancia).

Reconocimiento de personas según cómo se sientan… en el asiento

La biometría es una ciencia fascinante, porque resalta lo único e irrepetible que es cada ser humano. Se pueden medir los patrones de las venas en la palma de la mano. Las huellas dactilares. El iris. La zancada. La modulación de la voz. Las distancias entre ambos ojos y la nariz; todo ello nos proporciona un valor, una clave (casi) única para cada uno de nosotros.

Claro, que el modo de utilizar la biometría para ciertas cosas, como por ejemplo proteger tu coche contra robos, puede resultar totalmente contraproducente. En 2006 escribimos sobre el pobre millonario malayo al cual, para robar su flamante Mercedes Clase S que requería huella dactilar para su arranque, le cortaron el dedo. ¿Quién no recuerda también la escena de trasplante de ojos en Minority Report, el único modo de que el personaje de Tom Cruise pudiese moverse por las calles sin ser reconocido automáticamente, y así intentar evitar el inminente crimen por el que ya le habían imputado los de la policía del pensamiento?

Vía La Vanguardia me encuentro con este estudio realizado en Japón: reconocimiento de personas según el modo de sentarse en el asiento del coche. Está claro que a nadie le van a rebanar el trasero para robarle el coche, pero predigo que si se extiende este sistema, pasaremos de un simple robo y pérdida de propiedad, a robo con secuestro. Ya saben: la víctima al volante y siendo perfectamente reconocida por el asiento, pero con una pistola apoyada en la sien y recibiendo esa instrucción tan escueta y cinematográfica (será por mal doblaje, será porque solo en las pelis de acción la llegamos a escuchar): «¡conduce!«