Archivos de la categoría Privacidad

Quantified self en manos de tu jefe, no es una buena idea

Ojo, que por aquí nos viene un peligro más que evidente de control del individuo por parte de su empleador, siempre a favor del segundo.

http://www.bloomberg.com/news/articles/2015-08-12/wearable-biosensors-bring-tracking-tech-into-the-workplace

Ojo, yo uso wearables para auto controlar mi estrés y saber retirarme a tiempo de una reunión / conversación que le esté haciendo daño a mi mente y a mi cuerpo. Estoy muy lejos de ser una neo ludita. Pero estas tecnologías en manos de los empleadores son para tratar a los empleados como “recursos humanos” y optimizarlos a corto y tirarlos a la basura cuando se rompan.

Mucho ojo, por tercera vez.

Diálogo con Cory Doctorow en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona

El sitio donde había que estar el miércoles pasado a las 19 horas era el @cececebe de Barcelona, en la cuarta planta, sala Mirador. Un espacio que hace honor a su nombre con chorros de luz natural y vistas a las cúpulas y las azoteas que coronan el barrio del Raval. Una sala horizontal, con pocas filas de butacas muy alargadas que rodean un pequeño escenario. La intención es potenciar la proximidad abrazando, no asfixiando, al presentador.

¿El motivo para estar allá? La charla con Cory Doctorow que forma parte de Kosmopolis.

Cory está sentado en el alféizar del ventanal, conversando animadamente con todo aquel que quiera acercarse a saludarlo. Por pura casualidad acabo de ver The Internet’s Own Boy. Pese haberme leído casi todas sus obras de ficción y tenerlo presente a diario por obra y gracia de su timeline de Twitter, nunca se me había ocurrido buscarlo en youtube, vimeo, etc., así que hasta hace apenas una semana no tenía ni idea de cómo habla, cómo se mueve, cuál es su presencia más allá de la foto tamaño DNI que decora la contraportada de sus libros. Si digo que es “igualito que en la peli” me pareceré a mi sobrina Andrea, que es fanática de One Direction, pero es cierto, y yo me fijo en, aunque no me dejo guiar por, esos detalles (mi sobrina Andrea tampoco). Su imagen está muy pulida: camiseta pirata, recién afeitado, corte de cabello de cepillo, calcetines de rayas de colores, zapatos veganos. Habla informalmente sobre montones de cosas a la vez. Me llama la atención la conversación sobre algoritmos de “profiling” con sesgo. Menciona en lenguaje comprensible para todos algo que los que saben de calculo numérico o machine learning identificarían como una función de optimización que converge, e inmediatamente se pone a diseccionar las implicaciones sociales de dicha propiedad matemática: si los polis creen que los malos son los pelirrojos, acabarán persiguiendo solamente pelirrojos. Mi mente dice, ¡wow!, ¡súper wow! y eso que la charla ni siquiera ha comenzado.

Cory es tremendamente inteligente y aúna una capacidad brutal de reflexionar y de aunar conceptos aparentemente inconexos con la velocidad del rayo a la que habla un inglés agradable, claro y florido. Es un conversador nato muy acostumbrado a hacer asequibles conceptos muchas veces complejos o poco conocidos. Además es muy amable y considerado con respecto al público, a quien él trata como personas individuales que han decidido invertir su tiempo libre en escucharle. Incluso en medio de la charla, si se daba cuenta que le ibas a hacer una foto, te regalaba largos segundos hablando mirándote para que la foto te saliese bien, hacía contacto ocular con los que ocupábamos las primeras filas, etc.

Los cuarenta y cinco minutos de la charla pasaron en un instante. Hablamos de privacidad, de derechos humanos, de copyright, de utopías, distopias, el rol del escritor de ciencia ficción, de algunas de sus novelas (Little Brother, Homeland, For The Win, Makers, Pirate Cinema) y de la recién publicada novela gráfica In Real Life. En el turno de preguntas estableció un curioso criterio (preguntas alternadas de hombres y mujeres, cualquier persona que se identifique con otro género puede participar en cualquier momento). Se acaban las preguntas. Pasamos al “mingling”. Los que queremos lo saludamos, le damos la mano, las gracias, él nos regala sonrisas, comentarios siempre atinados, autógrafos y selfies. Por las caras del resto de asistentes intuyo que se van a casa tan felices como yo.

Tan feliz salí, que tras 10 años publicando en este blog, mi encuentro con Cory Doctorow es la efeméride que marca la primera vez que aparece mi cara aquí :)

eva y cory

Si estas empresas con información personal fueron vendidas por tanto… ¿cuánto valen tus datos?

Hoy en Twitter me he encontrado con este gráfico: “famous tech acquisitions, cost per user” (compras notorias de empresas de tecnología, coste por usuario)

Aparte de cosas que sucedieron durante el burbujón dot com de principios de siglo (compra de Geocities), este gráfico es interesante.

Si Google pagó 111,11 dólares por cada usuario de Flickr, ¿cuánto dinero espera ganar con las fotos de cada usuario? ¿y por la información contextual sobre el usuario que proporciona cada una de esas fotos?

Da qué pensar.

Google compra Nest, un par de buenas lecturas al respecto

Google ha comprado Nest, una empresa de “domótica/internet de las cosas” muy prometedora. Implicaciones de privacidad, consecuencias de darle toda tu información contextual a Google, que ya gestiona toda tu vida digital, más tu vida móvil si usas dispositivos móviles con Android (¡qué difícil decir que no a Google cuando quiere que te autentifiques!), pues muchas.

Vale la pena leer este par de recursos:

Comentario pragmático del día: Si no quieren estar monitorizados 100% del tiempo: No dependan de Google, no se instalen cacharrería en casa que envíe información a Google. Es difícil pero vale la pena intentarlo.

Tiempos interesantes

Desde el mes de abril he logrado acabar varios libros: Criptonomicón de Neil Stephenson, Little Brother, Homeland, Makers y Pirate Cinema de Cory Doctorow. Agradecida estoy a esa elección, porque la realidad está superando en gravedad y con creces mucho de lo que he aprendido con esas novelas de ficción.

Chelsea Manning primero y Edward Snowden después se han tenido que enfrentar al mismo dilema que carcomía a Marcus Yallow en Homeland. Tienes entre las manos información confidencial en la que se desvelan los abusos del gobierno estadounidense. Sabes que el gobierno está violando la confianza que el pueblo ha depositado en él y quieres que el mundo se entere de esas barrabasadas, pero también intuyes (no lo sabes) lo que te pasará si filtras la información.

Lo que hemos aprendido sobre PRISM y el espionaje a nivel individual de (prácticamente) todas las personas que utilizan Internet que efectúa la NSA hacen resonar con especial fuerza todos los argumentos de John Cantrell y Tom Howard, los criptógrafos activistas del Criptonomicón que defienden con uñas, dientes y escopetas recortadas las libertades que les otorga la constitución de su país. El Estado nos espía descaradamente, por lo que hay que esforzarse para proteger nuestra privacidad. Toca cifrar correo, toca usar Tor… El vecino de enfrente nos observa día y noche con binoculares: toca comprar cortinas y usarlas. La detención de David Miranda por las autoridades británicas para incautarle el material que Snowden había entregado a los periodistas de The Guardian nos recuerda que quizás no sea tan paranoico utilizar Paranoid Linux y TrueCrypt como hace Trent/Cecil en Pirate Cinema para proteger su ordenador en caso de que su equipo informático acabase en malas manos (de la policía sobrepasando su cometido en esa novela).

Y luego están los pequeños detalles. En Criptonomicón, Randy se pasa medio libro teniendo conversaciones de contenido confidencial con música metal a todo volumen para evitar que “alguien con un láser” infiera lo dicho en la sala analizando las vibraciones de los cristales de las ventanas. ¿Y qué dicen los servicios secretos británicos a los medios de comunicación para justificar la detención de Miranda? Que en The Guardian no tienen ni idea de seguridad y de cómo los servicios secretos chinos o rusos pueden fácilmente acceder a los ficheros de Snowden, porque “usando un láser pueden estudiar las vibraciones de los cristales de las ventanas e inferir las conversaciones”. (léanlo aquí y aquí, busquen la palabra “laser” dentro del texto). La coincidencia da escalofríos.

¿Y qué les parece que Trent/Cecil, en Pirate Cinema, utilice el navegador-que-protege-tu-privacidad creado por The Pirate Bay? Pues aquí lo tienen, recién lanzado la semana pasada: Pirate Browser.

Finalmente, el pequeño e inventado sultanato de Kinakuta, del Criptonomicón, donde el sultán decide crear un centro de datos ultraseguro donde se garantiza la no intervención de los estados en la información almacenada por sus clientes, parece ser que estará en una ubicación no tan exótica: Kim Dotcom apunta a Islandia, el primer país moderno totalmente independiente de organismos internacionales gracias a haber quebrado y haber resurgido sin créditos ni favores de nadie, solo con el esfuerzo de sus ciudadanos, para hospedar su nueva empresa Mega y en especial su nuevo servicio de correo electrónico seguro, tras la vergonzosa clausura de Lavabit y Silent Circle por amenazas de la NSA.

Tiempos interesantes… Sigamos leyendo.